Barcelona. 19 cm. 269 p. Encuadernación en tapa dura de editorial. En la port. : Premio Editorial Planeta 1965 .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario.
Hoy en día estamos acostumbrados a que los premios planeta sean novelas históricas o thrillers, sin embargo, no siempre fue así.
Estaba muy interesado en leer este libro ya que aparece como uno de los premios planeta mejor valorados siendo bastante desconocido, así que lo compre a través de una librería de segunda mano, ya que esta descatalogado desde hace muchos años.
Estamos ante una novela teñida de profunda tristeza. Son los años 60 (no ambientada en los 60, si no que fue escrita en los 60, era pues, su actualidad), aquellos años en los que buena parte de la población española tuvo que emigrar en busca de un futuro mejor a otros países europeos como Francia, Suiza, o Alemania.
Juan es un joven de 25 años que ha emigrado a Alemania, allí cae enfermo y fallece. Pero no es él en realidad el principal protagonista, si no su madre María, quien una vez conocida la enfermedad de su hijo, viajará a Alemania donde le verá morir apenas llegue, quedándole solo la opción de repatriar el cuerpo. Al estilo de “Cinco horas con Mario” escrita también por la misma época, es frente al cadáver donde ella realiza un monologo en el que cuenta su historia familiar; su matrimonio con su esposo Antonio, la llegada de sus tres hijos, los duros años de postguerra, etc.
No ha sido una vida fácil para ninguno de ellos, son los perdedores de la guerra. Su vida esta repleta de estrecheces, miseria, enfermedad, dolor y hambre. Hay años de cárcel, años de pura supervivencia gracias al estraperlo y al servicio en casas más acomodadas. No es fácil, no hay casi momentos de alegría, y cuando estos parecen llegar, se producirá la muerte de Juan.
Personalmente, he disfrutado con esta pieza de literatura realista, con la cruda historia de esta familia, unos anti-héroes como tantos otros que pulularon la España del franquismo.
Sí, es triste, pero me ha dejado buen sabor de boca.
Normalmente cuando termino de leer un libro inmediatamente cojo el siguiente y empiezo a leerlo. En algunas ocasiones, debido a que el libro haya sido muy intenso o tenga un final inesperado puedo necesitar unos minutos para analizar si lo que he leído es coherente o creíble (esto me suele pasar con novelas de misterio). En contadas ocasiones al acabar de leer un libro necesito un tiempo para que el sentimiento que el libro ha dejado en mí se diluya antes de poder empezar a leer el siguiente. Esto es justamente lo que me ha pasado con Equipaje de amor para la tierra. He leído una y otra vez las últimas frases del libro, como en trance: "y cuando al fin diga: "¡María!", y luego: "¡Juan!", y se eche sobre el ataúd, y más tarde me abrace a mí, comprenderá que nada tocan sus manos, que no palpan sino un cuerpo que es niebla, que es nube, que es viento frío, todo apretado dentro de esa caja, y otro cuerpo, este mío, que no será sino ceniza, un pequeño montón de ceniza muerta, los restos inútiles de una mujer quemada".
Hace un tiempo que empecé a leer los Premios Planeta desde el primero, de 1952, y este (y quizás el de 1959 "La Noche") es el primero que ha conseguido emocionarme. El primero en el que el autor da más importancia a lo que cuenta que a tratar de embellecer una historia casi inexistente con una sintaxis rebuscada y un vocabulario pedante (de los 14 Premios Planeta que llevo leídos la mayoría son infumables).
Por último tengo que mencionar el título. Cómo cambia el significado de este título una vez leída la obra, cómo adquiere un significado que no tenía antes y no solo por mera asociación con lo la historia leída sino por la misma semántica del título. Es como una frase que no entiendes y no es hasta que la repites varias veces que consigues entender el significado. Así leído "Equipaje de amor para la tierra" suena a una cosa y tras leer el libro te das cuenta de lo que significa y a lo que alude.
Abre este libro bajo tu propio riesgo, porque Equipaje de amor para la tierra no es una lectura complaciente, sino una advertencia descarnada y dolorosa sobre el precio real del desarraigo y el fracaso de la emigración española de los años 60. Si buscas una historia de superación con finales felices, aléjate de esta obra ganadora del Premio Planeta en 1965; aquí te enfrentarás a una madre humilde que emprende un viaje inverso y trágico hacia una Europa desconocida y burocrática, no para prosperar, sino para rescatar las cenizas de su hijo muerto en el extranjero. Queda advertido de que la prosa de Rodrigo Rubio maneja un realismo lírico seco que huye de adornos y sentimentalismos baratos, obligándote a cargar en cada página con el peso de la fatiga, la frialdad del luto y la fatídica contraposición entre los recuerdos cálidos del hogar y la crueldad del presente. Sepa que esta novela te exigirá una enorme entereza emocional al convertir el dolor más puro de una mujer corriente en una gesta heroica impulsada por la pérdida, obligándote a mirar de frente las heridas silenciosas de la España rural y recordándote que detrás de cada fría estadística migratoria se esconde una tragedia humana desgarradora que nunca debería olvidarse.
Una novela muy dura, ambientada en los años 60, hija de su época. Nos muestra la dureza de la vida en esos años a través de los ojos de una mujer, golpeada por la dureza de la vida y de la guerra. El último golpe, el más duro de cuantos se puede recibir como madre: la muerte de un hijo. Lejos, en otro país, al que ella viaja para recuperar su cuerpo, ese equipaje de amor que llevó en sus entrañas y que ahora entregará a la tierra. Me ha parecido tremenda la forma en que podemos ver a esa mujer, zarandeada y dejándose llevar siempre por lo que dicta el destino y los hombres. Llena de dolor, dice ella que seca, quizá así sea. Es un certero retrato de muchas mujeres de aquel tiempo, víctimas de la sociedad. Me ha faltado, sin embargo, un poco más de sensibilidad en su punto de vista, en la forma que tenía de ahondar en lo que sucedió o cómo aceptó ciertas cosas que sucedieron, me pareció que tenía poco de pensamiento femenino, siendo ella mujer.
Se trata de una historia contada por una mujer como hija, madre y esposa, que transmite situaciones de emoción y sentimientos de una familia en las posguerra, tiempos muy difíciles que superar en el día a día. Pero tiene un valor añadido el poder expresar en palabras el dolor de una madre por las muerte de su hijo.
Relato duro y desgarrador que comienza con una madre, María, viajando hasta Alemania para traerse el cuerpo sin vida de su hijo primogénito, y ante su cuerpo muerto recordara su vida, que la hace sentirse hueca, pues ha sido una vida llena de penurias, de miseria, de hambre, de engaños, de supervivencia, en esa postguerra de desgracias y lloros. Y ahora que parecía la vida sonreírles un poco se le muere el hijo. ¿Cómo salir de esa tristeza maligna que parece no querer abandonarla?. Una buena novela, la mejor hasta ahora (1965) de las ganadoras del premio planeta.