«El atentado», premio Planeta en 1960, es la obra más sencilla, fuerte y humana de un escritor notoriamente distinguido por su estilo directo y escueto. La novela tiene dos situaciones clave: el hombre que va a morir y los hombres que van a matar. La historia nos está demostrando que el atentado, la acción física violenta contra un personaje, no es cuestión de una política, una moda o una venganza social. Desgraciadamente, el atentado tiene hondas raíces en la historia del hombre. Nada más sencillo, al parecer, ni nada más complicado que un atentado. Es sencillo acechar y matar a un hombre; es complicado el porqué, sus derivaciones y sus consecuencias. Esta simbiosis de lo sencillo y lo complicado es lo que ha elevado en grado sumo el arte de novelar de Tomás Salvador, uno de los mejores novelistas contemporáneos. «El atentado» constituirá sin duda un hito en la novela moderna. Su estilo es objetivo, directo. El autor revela desde un principio lo que se propone. Y por ese motivo, el peso recae sobre «cómo» se dice lo que se dice en la novela. Ahí radica el principal mérito de esta singular obra, trozo de la Historia española, parte ya de la mejor literatura de nuestro tiempo.
Se nos relatan los días previos al atentado que cuatro hombres planean contra el gobernador, y nos muestra la visión de ambas partes. Me ha gustado porque describe las emociones, los pensamientos que rodean el acto que van a cometer por parte de unos y los sentimiento de culpa del gobernador que no se atreve a acabar con lo que los causa.
Tomás Salvador transforma el asesinato de Eduardo Dato en 1921 en un vibrante thriller psicológico y social que disecciona la España del pistolerismo con un estilo seco y directo. La novela destaca por su retrato profundo de los anarquistas y el ambiente asfixiante de Madrid, convirtiéndose en una obra fundamental de la narrativa histórica de posguerra.
La historia es buena pero transcurre muy lenta, lentísima. Cuando una historia va tan pausada al menos esperas grandes detalles, de estos que te giran el estómago, a mí, no me sucedió.
Pues mira, si tengo que ser sincero, esperaba muy poco de este libro y aunque no es que sea una maravilla, no es tan insoportable como pensé al principio que iba a ser ni se me hizo tan pesado. Lo que cuenta, la historia es un poco "esto es lo que hay", no hay tensión, ni intriga ni nada de nada. El libro va más sobre los personajes, sus conversaciones y sus cositas. No es que te vaya a mantener al borde del asiento, comiéndote las uñas pero tampoco te van a entrar ganas de cortarte las venas.
Recuerda a los atentados de Eta, te sientes como en medio, con ganas de pararlo, pero también entiendes a los terroristas. Vaya que te deja en dilema del copon