Dos tipos que rondan los cuarenta años se juntan una calurosa tarde en el estrecho departamento de uno de ellos a conversar y a ajustar cuentas con el pasado. Podría decirse que se trata de una ex pareja, aunque quizás nunca lo fueron del todo, pues detrás de una ambigua relación gay de casi diez años hay una ausencia llamativa, determinante, rara. Y es justamente esa ausencia la que provee de suspenso y sentido a la larga conversación que ambos sostienen mientras toman whisky y cae la noche santiaguina.
A veinticinco años de su debut literario, Alberto Fuguet se confirma como un maestro del diálogo y actualiza sus credenciales de innovador con esta novela arriesgada en la forma y en el tema, que combina con inteligencia los momentos de tensión y de relajo, lo no dicho y lo sobredicho, exponiendo en alta definición los contrastes entre estos dos hombres que transitan una y otra vez, obsesivamente, del humor más insolente a la rabia más hiriente, de la intimidad al ataque, del miedo al deseo.
Me mareó muchísimo las conversaciones interminables y latosas.
SPOILERS Y LENGUAJE NO APTO PARA MENORES NI PARA AMANTES DE LA LENGUA
El resumen del libro en cuatro líneas:
- No soy gay, eso es de maracos. Solo fuimos amigos, perro. - Eri más gay que la cresta. Démosle, bro. - Ok, dale. - Dale.
Fuguet quiso hacer una buena historia de una tensión sexual entre dos amigos, que fueron más que amigos, pero solo amigos. No logró cautivarme. Solo logró que comenzara a odiar a Alex y a Renzo mientras más leía tanta palabrería. Se suponía que eso "no contado" debería hacer que uno enganchara y quisiera saber que pasó y lo que no pasó, sin embargo, cansa. Al final, cerré el libro decepcionada y fastidiada.
Espero volver a leer algo de Fuguet que ame tanto como amo a Missing.
Me sorprendió bastante este libro, lo leí en solo una tirada. Me gustó bastante lo ágil que es y la experiencia lectora que hace que el lector se sienta en la habitación junto con Alex y Renzo. Me sentí identificado en ciertas partes con Alex, por el objetivo de su cometido, y eso me animaba más a seguir con la historia. Me gustó mucho mucho y no le di las 5 estrellas porque me faltó más, necesito saber qué sucedió luego, algún comentario, no sé, alguna cosa.
Llegué a la mitad y no se si seguir. Ambos personajes son de verdad molestos; hablan con aquel detestable acento de cuico rancio moderno. El protagonista, que parece ser un hombre ya maduro, está patéticamente enamorado (como un pendejo de 15 años) de aquel tipo de hombre que ningún gay desea tomarse; Un pitiado, indeciso, prejuicioso y vagoneta. El libro completo es el guión de una eterna conversación sin salida, estancada, un pin-pon eterno de "te amé/pero yo no". Sus recuerdos son detalles desabridos, triviales y poco interesante de su no-amor. Por un lado encuentro interesante esa clase de literatura, sin adornos, simple y realista, pero esta historia en particular tiene tan poco carisma, como sus personajes.
El talento de Fuguet es innegable. "No ficción" es una historia con un lenguaje propio, diferente, algo loco, en cierto modo confuso, pero realmente adictivo. Una historia plana, pero llena de enredos y de miles de situaciones. Una carta de presentación perfecta, pues seguramente me encontraré con este autor más adelante.
Literalmente, nunca, NUNCA, un libro me había dejado así de confundido. ¿Me gustó? ¿No me gustó? No lo sé. Solo sé que me pegó. No puedo darte una calificación es este momento, realmente no puedo.
Simplemente puedo decir "Woooou" este libro lo compre en la FIL de Monterrey y la verdad tengo que admitir que no esperaba mas que pasar un rato agradable, pero en este momento que lo acabo de terminar es sin duda un libro maravilloso, completamente recomendable y lo mejor es que te conecta de una manera inexplicable con los personajes, te adentra demasiado a la conversación que te sientes parte de ella y que decir del final simplemente lo que estaba esperando desde las primeras paginas. Es por eso que lo calificó con un 5 de 5 estrellas y ya quiero que se llegue la oportunidad de volver a leerlo lo mas pronto posible.
Hace ya unos días que terminé el libro y todavía tengo mis dudas al respecto. Lo terminé muy rápido, cosa de tres días, pero al hacerlo no me había gustado mucho, probablemente si hubiera hecho la reseña en cuando terminé le habría dado dos estrellas. Ahora, pasado el tiempo, la novela me ha ido gustando más y es que la historia de Renzo y Alex es el retrato de muchos hombres, un vestigio de una generación de silencios y odios interiorizados: de eso se trata la historia. Alberto Fuguet nos cuenta el diálogo entre dos hombres que se reencuentran algunos años después de lo que fue su relación,una bastante descomunal y que ni nombre llevaba; de eso se trata básicamente: de los reproches, los recuerdos, los mundos posibles y lo devastadores que somos los humanos en esto de las relaciones interpersonales. El libro es corto, es en su mayoría el diálogo de los dos protagonistas, complementado con narraciones de uno de ellos y uno que otro e-mail entre ambos. Alex y Renzo se me hicieron dos personas bastante pesadas, fue muy complicado compaginar con ellos, llegaban a ser bastante odiosos, así que teniendo en cuenta que de ellos dos se trataba libro, hizo que la experiencia al leerlo se convirtiera en una muy tediosa. Sin embargo, a los días comprendí algunas cosas, la primera y más importante es que el libro nos presenta un tema bien complejo y del que se habla poco: el odio interiorizado con el que crecemos la mayoría de gais. Renzo es la representación de muchos hombres homosexuales, desde aquellos que ponen en Grindr “Discreto/cero plumas/ heterocurioso”, en general aquellos que se niegan a asumir su orientación sexual, camuflándose entre excusas. Creo que al fina, pese a lo pesado, él fue quien más me gustó, por lo que representa: sobre los discursos que se han dicho de nosotros, de la tendencia a pensar que algo no va bien allí dentro. Un mensaje bastante importante el de este libro, pero que se queda corto y poco logra llegarle a lector.
Una larga conversación entre dos amigos que por muchos años fueron algo más. Renzo y Álex, uno a punto de llegar a los cuarenta, el otro pasándolos apenas.
Algo más. Pero qué. Amantes no fueron, amigos con ventaja, tampoco. ¿Qué fueron?
En esta conversación ambos se encuentran en el departamento de uno de ellos para aclarar las cosas después de haberse separado del todo.
La novela es una larga conversación. Solo hay dos personajes. Casi no hay un narrador, excepto porque en la página 108 aparece en un breve pasaje como si fuese un intermedio para separar una escena. En todo momento me pareció que podría ser una obra de teatro. De hecho, me recordó a "Night, mother" de Marsha Norman, con Sissy Spacek y Anne Bancroft en su adaptación al cine.
En lo formal, me pareció que había muchos vocativos. La gente no conversa llamando a la otra por su nombre a cada rato. Entiendo que puede ser un recurso para que el lector no se pierda en el diálogo, pero igual me pareció un poquito excesivo. Al menos para uno que la leyó de corrido. Si pensara en aquellos que la leyeron de a poco podría ser una ayuda, claro.
No esperaba tanto de este libro pero realmente me gustó. La forma en que esta escrito y sus personajes te hacen querer saber más del pasado de ambos y como ahora no estan juntos.
Me siento rara diciendo que me gustó algo escrito por Fuguet. Sí, los personajes del libro son muy de él, cuicos hipsters pasaos a adolescencia nihilista y recalcitrante, da entre asquito leerlos y pena al recordar que efectivamente la gente así existe, pulula, a veces se reproduce y hasta te puede hacer sentir algo de empatía por ellos (haters que me sacan lo hater, no se me escapa la ironía de lo que estoy diciendo).
Pero a la vez en este libro me salta un tema que desde hace rato siento que no ha sido suficientemente explorado, e incluso llegué a comprarle la honestidad con la que lo trata. No, no es el tópico de la homosexualidad lo que rescato de aquí, sino que el de la asexualidad. ¿Dónde fijamos la línea entre las trabas, los traumas con la sexualidad, el miedo, y algo que simplemente es una persona que no está interesanda en el sexo, que realmente no necesita conectar de esa forma y que probablemente estaría mucho mejor si la sociedad no la presionara tanto a ello?
Me simpatizó además el juego con los diálogos y el aspecto tan meta de la "no ficción" que se lee autobiográfica en el libro.
TL;dr: Ahora tengo el "Una vez leí algo de Fuguet que me llegó" para hacer una tríada satánica con "Las canciones de Arjona me parecen hasta entretes" y "A uno de los libros de Coelho sí lo encuentro rescatable".
Esta novela corta, de rápida lectura, se construye mediante el diálogo de dos personas en el que se entrecruzan la historia, el cine, la literatura y la edición en un monoambiente de Santiago de Chile. La ciudad con un clima caluroso y húmedo acompaña la conversación de los personajes. Aparecen muchas voces, como la del lugar de autor, el abuso, lo no dicho, el amor, la amistad, la muerte. No es un libro Para todo el mundo pero lo debería leer todo el mundo.
No Parece una historia, un cuento, por eso lo de No Ficción. Fuguet sale del closet con una honestidad brutal y a ratos chocante. Tiene el mérito de sus diálogos, debe ser uno de los pocos que pueden trasladar la "jerga" chilena al papel sin que se vea tan forzado y molesto. Es una historia de amor, de amistad, de humanidad. No una gran historia, pero una que parece honesta, que parece real.
Bromance lleno de miedos y rencores. El dialogo intenta ganar naturalidad a costa de una reiteración que me agota. Algunos temas son interesantes, entre ellos el juego de la falsa ficción o la desigualdad de poder/económica como elemento de abuso. Pero personalmente, ambos personajes me generan más rechazo que empatía
Ignorando lo que me costó acostumbrarme a esos insultos tan pencas —que incluso llegaban a ser cómicos de lo malos que eran— y de lo pedante cuando hablan del libro… buena situationship…buena situationship. Son pocas las veces en que he podido ver representación asexual en algún tipo de medio, y el personaje de Renzo fue bastante piola y acertado.
No es la gran weá, incluso diría que es penca, pero me gustó enojarme con las crueldades que se decían, el egoísmo y el ego que tenían, y por otra parte, apreciar sus momentos de química. Son súper simples, pero entretienen. Creo que es porque soy increíblemente weko.
Me gustó un montón. Había leído fragmentos en el Facebook del autor y me gustaron, por eso en cuanto tuve oportunidad compré el libro. No pensé que fuera tan corto o con tal cantidad de diálogos, pero me agradó. Justo necesitaba un libro liviano. Los diálogos que escribe Fuguet son notables, naturales y atrayentes. Fluían como una conversación de verdad, me ha pasado muchas veces que los diálogos son tan falsos y forzados que resulta incómodo leerlos, pero estos no, se pasan volando. La historia también me gustó, sobre todo el personaje de Álex, me gustaba su honestidad y lo directo que era al hablar de sexualidad con Renzo. Este me pareció más frustrante, trancado lo que lo llevaba a ser algo estresante, pero coherente dentro de la historia. Lo disfruté mucho, de verdad y el final me encantó. Es curioso que un libro que se basa en la conversación de dos personas termine siendo tan entretenido.
hard to get used to fuguet's writing style being this the first time i read him - a bit repetitive but fast and intense, real. however i didn't like the language used - i don't know, it's different from anything i've ever read and that must be good but for me the choice of words felt funny, foreign
Me parece un poco circular y repetitivo, pero rescato el ritmo y la fluidez de los diálogos. Me gusta el experimento. Me gustó encontrar que en el fondo este no es un libro sobre la homosexualidad, sino sobre las relaciones humanas y sobre el infinito abismo que hay entre nosotros.
Estuve meditando bastante si es que me gustaba el libro o no, me confundió mucho, quizás todavía lo medite.....Escuché la versión audiolibro y cuando me di cuenta que necesitaba adelantar el audio ,para ver si iba a pasar algo más. pero finalmente no y luego me salté varias partes, por lo aburrida que estaba. Al principio me tenía intrigada el juego que hizo el autor de ficción vs no ficción, tal cual como el título, el relato parecía una transcripción de algo real pero como no conozco la vida personal del autor me debatía tratando de entender si era una confesión o no, y que quizás esa era la intención del creador, que uno quedara enredado en esa nebulosa de ¿será real o no?. Entiendo, que de ser un relato cierto,(así de..no ficción) haya sido importante y necesario para Fuguet hacer esta obra, cada quien tiene sus destapes a su manera, pero no necesariamente lo era para el resto del mundo, osea para el mundo del arte jaja y que pena! por qué realmente me encantó el estilo de él en "Mala Onda". También hubiera sido una excelente obra LGTB..pero, a mi parecer no lo logra de partida por que los personajes son absolutamente odiosos y tóxicos, realmente no aportan nada, no pude ponerme en la situación de ninguno de ellos ni transportarme a la historia simplemente por lo mucho que los detesté, también es una relación violenta y de abuso, no estoy de acuerdo en romantizar este tipo de situaciones ni aunque sea en el arte, que ya en el mundo real tenemos demasiada gente sufriendo y confundida por no lograr marcar el límite de las relaciones de violencia. Y aun así, aunque se considere que todas las historias buenas, malas o feas son aporte, esta era en particular muy aburrida. Creo que podría resumir en general como 176 páginas de masculinidad tóxica, quizás en vez de haber sido una detestable novela corta le hubiera ido mejor como un aceptable y digerible cuento. Sorri not sorri.
No sé muy bien cómo empezar a hablar de este libro, porque no esperaba leerlo, pero el pasto del vecino siempre es más verde y al verlo en el librero de una amiga tuve que tomarlo prestado. Partiré diciendo que no soy gran fan de Fuguet solo he leído “mala onda” y si bien me gustó (aprecio cuando los libros son exactamente lo que prometen) no me llevo a buscar más de sus obras. “No ficción” es de alguna forma muy parecido a “mala onda” algo cuico quizás y con el mismo estilo, se nota que es Fuguet, pero al mismo tiempo es muy distinto. Primero por el formato, el libro es casi por completo un dialogo, salvo un par de mails, y una escena con un narrador en segunda persona (si, como si el lector fuera el que camina por la habitación) todo lo demás es dialogo, sin narrativa, sin descripciones, sin gestos, sólo una conversación. Esta es la historia, Alex, escritor y cineasta, va al departamento de Renzo, tres años después de que se vieran por última vez, a decirle que va escribir sobre él, sobre ambos, sobro lo que hubo y no hubo entre ellos. Una historia interesante que atrae el lado copuchento que todos tenemos dentro ¿qué tan lejos habrá llegado esta pareja donde uno es un gay declarado y el otro un raro? Entre tira y afloja, nos van contando más menos lo ocurrido en sus 8 años de relación, como se conocieron, como se separaron, que visión tenía cada uno de la relación ¿Qué tan importante es el sexo si se tiene intimidad? Las palabras emocionan, y uno se termina encariñando con Alex, a menos que tengan complejo de héroe y elijan a Renzo, que, por cierto, no está muy de acuerdo con que el título de la novela de su ex sea “no ficción” quizás teme que se revele demasiado.
Un libro ágil de leer y ágil para divagar, sobre lo que son algunas relaciones, sobre el machismo, sobre los personajes y claro, sobre el autor, después de todo es no ficción.
Hmm. Complejo. Leer este título resultó ser un desafío, no por el tema del bromance particularmente, sino por cómo se abordó esta amistad tan intensa que surgió entre una persona tan pedante como Alex, y otra tan dañada y confundida como Renzo.
Al ser un relato construido en base a la transcripción de una conversación entre las partes, sentí que me estaba enterando del chisme in situ; que estaba siendo espectador de esa junta que tuvieron, luego de distanciarse un par de años.
Me pareció chocante en todo momento la homofobia de Renzo, desde el lenguaje que usaba, hasta la manera en cómo el interpretaba su relación con Alex. Cuando ya en las últimas páginas revelan que había sido víctima de abuso sexual por parte de un primo, me dejó plop, al ser básicamente un síntoma de esa violencia vivida por tanto tiempo en su infancia.
Obviando lo visceral de la conversación que están teniendo a lo largo y extenso de las páginas, si hubo una idea que me gustó, y que me quedó dando vueltas en la cabeza: ellos se inventaron. Así, tal cual: se inventaron, y son su invento.
Si bien me cargan los finales abiertos (y es por eso que tiene 4 estrellas solamente), me dejo conforme que en el final Renzo haya accedido a acostarse con Alex, aunque haya sido de manera declarativa solamente, PORQUE NO LO CUENTA EL AUTOR, LO DEJA A CRITERIO DEL LECTOR.
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No ficción resulta siendo el capricho de un autor que necesita hablar de la homosexualidad desde una tribuna facilista. El conflicto reposa en la misma idea repetitiva del gay persiguiendo al hetero para saciar sus morbos injustificados (incluso abusando de su estado de ebriedad para obtener lo que quiere). Lo único novedoso es el formato de diálogo que se asimila a la precisión dramatúrgica de hablar sin acotaciones, sin embargo, peca de poca definición de las voces: ambos personajes hablan similar sino idéntico, evidenciando que es el autor el que se esconde detrás de unas pegoteadas páginas. El mismo discurso se repite durante las ciento setenta páginas, resulta entretenido a ratos, pero no avanza ni despega la historia o el desarrollo de la misma. En definitiva, es de fácil lectura, permite acabarlo de una sentada, pero sin acomplejar al lector no gay. Estoy seguro que se trata de una obra que el autor necesitaba publicar para así solucionar sus propios temas pendientes pero que, con suerte, aburrirá al público not-gay y excitará un poco al homosexual, perpetuando el estigma de hetero-víctima del deseo gay.
Alex me parece un personaje de lo mas hipócrita y egoísta, es tan insistente en que Renzo acepte su verdad de la historia hasta el punto de decir que no es honesto consigo mismo.
Se la pasa diciendo que ya supero el tema y que solo esta ahí para darle un cierre correcto, pero a la primera oportunidad va y le roba la ropa interior porque aun huele a el. ☠️☠️
Encima cuando Renzo lo confrontó le hecha la culpa a la bebida y a la hierba, que pereza como nos deja claro que no estaba dispuesto a tener solo una amistad con Renzo pero cuando es su oportunidad de sincerarse se echa atras.
Sobretodo que bajo la manera en que toca el tema del abus#, cuando a pesar de que sabe que Renzo tuvo un tema en su niñez con su primo y le diga que ahora que va a terapia se siente incomodo con ciertas actitudes que tiene Alex hacia el, le dice que son tonterias porque como Renzo tiene 40, a los de esas edad no se puede abus#r y luego hablando de las victimas como personas a las que les han metido el ded0.
Me la vendieron diferente en booktok pero al menos ahora se que no puedo tomar como referencia a esa cuenta para futuras recomendaciones que me salgan 😶😶
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