Leí este libro a los catorce o quince años, y fue mi primera lectura de una poeta puertorriqueña que escribía en mi misma época. De eso ya van pues catorce o quince años... lo he perdido desde entonces; se fue con María... pero quiero volver a tenerlo en mis manos, pues la impresión que dejó en mi mente adolescente fue duradera e innegable.