La poesía de Circe Maia propone recuperar ese gesto esencial y para ello convoca a múltiples co-hacedores de un abierto diálogo. El registro polifónico sugiere el llegar último de una creación que atraviesa tiempos y espacios, restituyendo imágenes y voces, con la esperanza de ahondar en el enigma de "lo visible y lo cercano".
junto a la puerta hay un guardián le has pedido permiso "no es posible pasar" te dice "pero si te dejara, encontrarías otros, más terribles que no te dejarían avanzar".
te sientas junto a la puerta. esperas. en muchísimo tiempo nada cambia. envejeces. sientes llegar el fin. pero antes, miras como el guardián cierra la puerta. "¿por qué la cierras?", dices. y él te contesta: "esta puerta te estaba destinada. ya no estarás aquí. voy a cerrarla."
Cada mirada crea una imagen diferente, una nueva «Hoja en el libro de / la ciudad» Ahora la hoja para leer es esta. Hace un rato era otra y otra, y otra.
Hojas innumerables. Cada uno de nosotros tiene también las suyas también innumerables.
Inmenso extraño libro de la ciudad. El libro existe. No podemos leerlo.”
El libro que más la define y su último; “Imágenes” y “Voces”, la naturaleza viva, el paso del tiempo, ¿el tiempo?, sus enredaderas. La mañana, el mediodía, la tarde, la tardecita, la noche y su luna. Montevideo, el campo. El océano y el viento. La vida y la muerte. Las dualidades que nos hacen y nos deshacen.