“Todo poeta –escribía Antonio Machado– supone una metafísica; acaso cada poema debiera tener la suya –implícita, claro está, nunca explícita.” La vasta obra de Diana Bellessi, además de su extraordinaria potencia lírica, posee un atributo poco común: antes que una metafísica implícita, conforma un s istema poético.
Estudió la carrera de filosofía en la Universidad Nacional del Litoral. A finales de los años sesenta recorrió a pie toda América, a lo largo de más de seis años. En 1972 publica en Ecuador su primer libro de poemas, Destino y propagaciones. En 1975 regresará a Buenos Aires, en donde sobrevivirá con pequeños trabajos para aprovechar el inglés aprendido a lo largo de su viaje por América del Norte y redactando pequeñas notas de prensa. En 1981 conseguirá publicar, ya en Argentina Crucero ecuatorial. Desde muy joven se identificó con las tesis feministas, aunque literariamente siempre ha negado la existencia de una poesía femenina específica. Formó parte de la redacción de la revista Revista Feminaria desde su fundación en el Consejo de dirección. Perteneció también a la redacción de Diario de Poesía hasta 1991 y fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud. Durante dos años trabajó en talleres de escritura en las cárceles de su ciudad de residencia (Buenos Aires). Ha traducido a poetas como Ursula K. Le Guin, Denise Levertov, Adrienne Rich y Olga Broumas. En 1993 consiguió la beca Guggenheim en poesía, y en 1996 la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas. Reside en la ciudad de Buenos Aires, trabajando en formación y supervisión literaria. En 2004 obtuvo el Premio Konex - Diploma al Mérito en la disciplina Poesía: Quinquenio 1999 – 2003, otorgado por la Fundación Konex. A finales de marzo de 2008 participó en el Cuarto Festival Internacional de Esmirna (Turquía), dedicado a Latinoamérica, junto a los poetas Sergio Badilla Castillo (de Chile), María Baranda (de México), Rei Berroa (de República Dominicana) Rafael Courtoisie (de Uruguay), Pablo Armando Fernández (de Cuba), Margarita Laso (de Ecuador),
Cómo no caer ante la sensibilidad de una mujer que describe lo que ama y también te hace amarlo. Las poetas argentinas me han dado demasiado este año, y aún no paro de descubrirlas.
Un libro hermoso sobre el tiempo, la belleza, la amistad, la quietud plena y la muerte como no podría ser de otra manera junto a Diana Bellessi. No me terminaron de convencer algunos versos, sorpresivamente cliché.
Diana Bellessi es una poeta fundamental de la literatura argentina posterior a la dictadura, pero es una pena que en México apenas un puñado de personas la conozcan.
Más aún porque su poesía es un dechado de lirismo puro, simple, que llega directo al espíritu, sin complicaciones ni grandes aspavientos retóricos.
Esto no quiere decir que su poesía sea “simplona”. No, no lo es... y en Pasos de baile logra una atmósfera entrañable y doméstica que es recorrida, como por un fantasma, por una sensación de decaimiento e interrupción de la experiencia del mundo que se ha impuesto la poeta:
“Sin poema”
Tristeza de la mañana donde me hallo y me pierdo mirando el fondo sin acertar las notas donde el fondo canta, y la mano de Dios lo resuelve todo menos en mí, así ando perdida sin saber quién soy
como un zombi en la belleza de los días donde he dejado la fe
(p. 26).
Así, sin punto final, para dejar que las palabras sigan vibrando en el interior de los lectores, convidándolos a que contemplen y sean salvos por la belleza del mundo, el canto de las aves, y las carantoñas del perro.
Un poemario sólido, bien hilado y lleno de contemplación y vida que permitirá a muchos ponerse en contacto, por primera vez, con la poesía necesaria de Diana Bellessi.