La relación entre literatura y comida es tan antigua como la literatura misma. La escritora española Lena Yau, en su libro El sabor de la eñe (2012), hace un repaso de esa relación e incluye cincuenta y nueve fragmentos de textos sobre comida en la literatura española y latinoamericana, además de las respectivas recetas y un glosario de términos gourmet. Sin embargo, el hecho de que un escritor haga referencia a un platillo o incluya una receta no hace que la novela, el cuento o el poema pertenezcan a ese subgénero literario que denominaré gastroliteratura. Para que un texto pertenezca a este subgénero, la comida debe impactar, de alguna manera, la sicología de los personajes o la significación del texto en un amplio sentido.
Me han sorprendido bastante estos cuentos y me han gustado bastante, logró destacar la parte de la comida, sin que esta sea, necesariamente, la parte central del cuento.
En las historias la comida es un elemento central del texto, y la misma sirve de guía para mostrar en grandes dosis el humor negro, las emociones, la muerte, el sexo, las luchas internas y las demás trivialidades del ser humano. Las cuales hacen que el lector se identifique con alguna y pueda ver otra perspectiva de esos pensamientos o sucesos vividos por un personaje literario.
La especie de prólogo que tenemos al inicio que comparte nombre con el libro , me encanto .
De los cuentos solo puedo destacar dos que genuinamente me interesaron . La comida no está tan presente como se puede esperar y siento que una buena descripción de los alimentos le hubiera otorgado más profundidad .