El mundo como voluntad y representación es una obra filosófica colosal. Cuatro libros en uno, dedicados a la epistemología, metafísica, arte y ética. En él, Schopenhauer construye y amplía enormemente sobre la base que reside en su tesis, Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Además de estos cuatro libros, incluye un apéndice de crítica a la filosofía kantiana que por sí solo hace que merezca la pena leer el libro, si se tiene conocimiento sobre dicha filosofía.
El primer libro, El mundo como representación 1: La representación sometida al principio de razón, es un análisis pormenorizado de qué es el mundo, qué conocemos y cómo lo conocemos. Inevitablemente trata cuestiones como qué es el espacio, el tiempo, la materia y la causalidad. Su refutación de Hume es excelente, así como sus reflexiones sobre qué es la ciencia, qué es el materialismo, el idealismo y cómo se superan. Este primer libro, junto con su tesis, son obras maestras que no puedo dejar de admirar.
En segundo libro, El mundo como voluntad 1: La objetividad de la voluntad, Schopenhauer desarrolla una metafísica de la Voluntad, partiendo del sentimiento a priori que es la percepción de nuestro cuerpo, y que identifica con dicha Voluntad, un querer, ciego y atemporal, que es fundamento de todo aquello que observamos como mundo y de nosotrxs mismxs. Para ello no pudo evitar, a mi juicio, dar saltos lógicos no justificados, pero sin embargo crea un sistema filosófico autoconsistente y rico, y una cosmovisión interesante, con similitudes al budismo, cuyas reflexiones no carecen de valor.
El tercer libro, El mundo como representación 2: La representación al margen del principio de razón: la idea platónica: el objeto del arte, analiza el arte mediante el marco construido en los dos primeros libros, estudiando cada disciplina: pintura, escultura, poesía, literatura y la música. Al margen de sus comentarios, que son muy interesantes, su sistema filosófico empieza a mostrar grietas, o más bien, empiezan a salirle protuberancias, ya que Schopenhauer añade elementos que lo contradicen, como la “negación de la voluntad” (cuando el fundamento de la propia existencia es la voluntad) y el “conocimiento avolitivo” (cuando él define antes el conocimiento como un tipo de materialización de la voluntad).
Es en el cuarto libro, El mundo como voluntad 2, Afirmación y negación de la voluntad de vivir una vez alcanzado el autoconocimiento, donde las protuberancias siguen creciendo, tomando la forma de un tumor con metástasis. En su pesimismo filosófico, Schopenhauer afirma que el fundamento de la vida es el sufrimiento y la salvación se encuentra en negar el querer, la voluntad, hasta no desear nada ni saber si uno está vivo o no, extinguiéndose la vida como la de muchos monjes budistas que han fallecido de esta manera. El problema no reside en su visión del mundo, sino que afirma que la voluntad puede contradecirse a sí misma, se puede negar y hasta auto suprimirse, tirando por tierra todo lo construido anterior mente para rescatar una “salvación” basada en desaparecer del mundo y escapar de la voluntad.
Es imposible si quiera mostrar la punta del iceberg de este libro en una corta review, que a pesar de sus requisitos de lectura y densidad es muy recomendable. Destaco de esta lectura, junto al amor y odio que he sentido estudiando este sistema de pensamiento, la agradable sensación de haber visto retales de lo que futuramente Nietzsche escribiría, afirmando y rechazando a martillazos contenidos de esta obra.