Es un texto claro, organizado y sumamente didáctico, pensado para una lectura accesible, especialmente para quienes se inician en la disciplina. Es interesante cuando habla de la influencia social, las actitudes, la cognición social, hasta los fenómenos de grupo. Todo está formulado con ejemplos cotidianos y referencias empíricas que permiten visualizar el impacto concreto de los procesos sociales en la vida diaria. En ese sentido, resulta útil para introducirse en los principales marcos teóricos y conocer investigaciones actuales del enfoque cognitivista y experimental.
Sin embargo, creo que el libro tiene una falta de problematización crítica sobre los contextos históricos, sociales y culturales en los que se producen los fenómenos que describe. La perspectiva es eminentemente norteamericana, blanca, individualista y bastante despolitizada. Hay limitadas referencias a las condiciones estructurales que sostienen ciertas dinámicas sociales, como las desigualdades de clase, raza o género. Cuando aborda temas como el prejuicio o la discriminación, lo hace sin profundizar tanto en los dispositivos ideológicos o en las tramas históricas que los sostienen.
Tampoco se detiene en los aportes de la Psicología Social latinoamericana ni dialoga con enfoques más críticos o psicoanalíticos. Desde mi lugar, echo en falta la complejización del sujeto como efecto de discurso, de historia, de relaciones de poder.
En definitiva, creo que el libro sirve para empezar, pero no para quedarse ahí.