¿De dónde surge la idea tantas veces repetida de que Shakespeare, hoy en día, escribiría para el cine o la televisión? Tal vez de la intuición colectiva, que este libro constata, de que en buena parte de la ficción audiovisual contemporánea persiste la impronta de un coautor no acreditado, invisible, la influencia del cual serpentea entre muchos procedimientos dramáticos que siguen siendo irrenunciables. Los inicios in medias res, la coralidad de personajes y situaciones, la síntesis de tragedia y comedia, la dramatización de la naturaleza, los diálogos adversativos o el paroxismo de la violencia son recursos que el teatro de Shakespeare llevó a un grado exquisito de maleabilidad. La ficción contemporánea los sigue adoptando y remodelando de una manera particularmente insistente, tal vez porque en estos momentos se ha hecho más visible que nunca una profética intuición del autor de Como gusté que el mundo camina hacia su constante autorrepresentación. De ahí la extrema modernidad del dramaturgo. Y también que Jordi Balló y Xavier Pérez –tras libros ya clásicos sobre el funcionamiento de la ficción de La semilla inmortal a Yo ya he estado aquí― se hayan fijado en él para su última obra. Los autores construyen un fluido relato de las relaciones del corpus shakespeariano con los universos narrativos de la contemporaneidad. De Juego de tronos a El caballo de Turín, de Funny Games a Breaking Bad, de El amigo de mi amiga a The Big Bang Theory, entre otros muchos ejemplos, Balló y Pérez identifican nexos, desgranan incidencias y saltan con absoluta elegancia por encima de tiempos y épocas, con el fin de mostrar un entramado de relaciones significativas. Pues aquello que revela El mundo, un escenario es una cosmovisión que va más allá de un solo autor para expandirse en muchas otras direcciones, a través de las formas dramáticas que aún perduran. ¿O acaso el antecedente directo de muchas metaficciones de Hitchcock, Godard, Almodóvar o Aaron Sorkin no se encontraría en la playscene de Hamlet? Éste es el objetivo del presente libro, que se lee como una identificarnos como actores y a la vez espectadores de un relato sin fin.
Jordi Balló i Fantova (Figueres, Empordà 1954) és professor de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, productor cinematogràfic i gestor cultural. Va ser director d'exposicions del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Ha publicat, amb Xavier Pérez, els assaigs La llavor immortal, Jo ja he estat aquí i El món, un escenari. Des de l'any 1998 fins a finals del 2011 va ser director d'exposicions del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. A causa dels canvis polítics en l'Ajuntament de Barcelona i la Diputació de Barcelona no va ser renovat en el càrrec. El 2011 rep el Premi Ciutat de Barcelona per la seva tasca com a comissari de l'exposició Totes les Cartes. Correspondències fílmiques, per "la reivindicació que ell i els cineastes d'aquest projecte fan del cinema com a llenguatge universal en un context que transgredeix les pantalles ".
Espectacular. Y nunca mejor dicho. Espectacular por cuán ignorante me reconozco en Shakespeare, el teatro isabelino y su influencia en el (buen) cine desde su primera existencia. Espectacular por cuanto, según los autores -y yo les creo- anuncia el mundo social actual tal y como ya señaló Debord en imprescindible “La sociedad del espectáculo”: lo que vemos es sólo un espectáculo del que somos público y actores al tiempo. Lo único cierto es el nacimiento y la muerte. Lo demás es “la materia de la que están hechos los sueños”
El siglo 21 es de Shakespeare: afirman los creadores de este entretenido ensayo sobre cómo, 400 años después, el dramaturgo inglés se ha apropiado de cine y televisión para seguir sorprendiendo con los hallazgos que cambiaron la forma de ver al mundo desde un escenario ("todo el mundo es un escenario" hizo decir a uno de sus personajes). Desde "The Big Bang Theory" pasando por "Los Sopranos" o películas como "Perros de Reserva", el legado del teatro isabelino traspasa nuestra cotidianeidad para volverse una forma de ver el mundo. De estar en el mundo. Irresistible para amantes de la vanguardia que reconocen la semilla del pasado.