En la literatura independiente, al igual que en otros aspectos, uno se encuentra de todo. Obras bien vestidas, sinopsis prometedoras que caen por su propio peso antes de la novena página, maquetas pobres o gramáticas descuidadas. Son pocas, realmente, las novelas indies que tienen la personalidad y calidad suficiente para dar un golpe de mesa y decir a voz en grito: «¡Eh! Estoy aquí, y merezco ser leída». Compromiso con La Mafia es una de ellas. Tiene muchos ingredientes que pueden hacerla interesante para cualquiera, no solo para los lectores de romántica. La historia en sí es una historia de amor, pero muy bien tejida y condimentada. La ambientación en ese Nueva Jersey de los cincuenta, en el que la gente habitaba en barrios ocupados por familias mafiosas en los que era mejor agachar la cabeza al paso de ciertas personas, está muy bien lograda. A veces he visto las escenas tal y como se muestra la portada. En un blanco y negro con regusto a película clásica, en las que hombres trajeados, bien peinados y de zapato brillante, dirigen sus negocios a la sombra de una parte de su familia. La fisonomía del protagonista me ha recordado a Johnny Depp en su actuación en Donnie Brasco; thriller mafioso que marcó el inicio de una época. Y qué decir de Hannah, la protagonista y, narradora de su propia historia. Ella solo era una niña a la que su padre le dejó el encargo de llevar un queso mascarpone hasta la cocina de un restaurante italiano. Y a partir de ahí, la cosa se complica. Como para no hacerlo con semejante descripción: «Hasta que Hannah entró en mi cocina, con su inocencia, su cara lavada y sus ojos verdes rasgados, con sus labios de fresa llenos y jugosos, y su pelo castaño claro atado en una coleta». Las descripciones de los entornos, de las personas, de los momentos encuadrando las escenas, son una verdadera delicia. May Blacksmith sabe muy bien lo que se hace a la hora de desarrollar una historia, y eso es algo que el lector agradece. La erótica en el libro está presente, como no podía ser de otra manera. Pero también hay algo más, una especie de morbo, de juego de poder entre la personalidad fuerte y testaruda de la protagonista, versus la figura acostumbrada a la obediencia, a que sus órdenes sean acatadas sin discusión posible. A lo largo de la novela van a saltar chispas. Hannah conocerá el amor, pero también el dolor y, es que esto último, es el corazón de la trama. Un giro inesperado que allá por el cincuenta por ciento, hará que seas incapaz de dejar de leer hasta culminar en el punto final.