El salvaje de la ópera es una novela atípica en la producción de Fonseca. Ahora no hay ninguna trama con tintes policiacos y el reflejo del crimen, tanto en la clase alta, como en la baja. Es una novela que narra la vida de Carlos Gomes, un compositor brasileño de finales del siglo XIX que tuvo cierto triunfo en Italia.
La voz narrativa que lleva la historia dice que el manuscrito apenas es un “tratamiento literario” para una película que se realizará. Incluso he llegado a pensar que es el mismo cineasta anónimo de Bastas emociones y pensamientos imperfectos: al igual que él, este narrador es un perfeccionista que quiere saber hasta el detalle más chico.
Por otro lado, no es que no me haya encantado, al igual que en todos las novelas de Fonseca, hay un cuidado con el tema que se trata, en este caso la música clásica. Sin embargo, tanta minuciosidad me llegó a cansar, provocando que me saltara una considerable cantidad de páginas que describían cosas como asuntos con la manufactura de libretos, la narración de un viaje de Europa a América, etc.
Como comentario final, llegué a encariñarme con Carlos. Alguien con más dudas que aciertos y que siempre buscó más de lo que pudo obtener. Alguien que nunca se sintió a gusto en un lugar cuando se encontraba demasiado tiempo ahí y una persona llena de una tristeza que parecía infinita.