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The Dark Room and Other Poems

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“Ease is everything in poetry. It separates genius from the merely masterful, marks the spot where art leaves off and reality begins and the poet speaks not for the poets but for humankind. Enrique Lihn, a Chilean, is a foremost inheritor in [this] Latin American tradition.” ―Publishers Weekly

The Dark Room presents in a compact bilingual selection the extraordinary poetry of Enrique Lihn (1929-1988), winner of the prestigious Casa de las Americas Prize and one of Chile's most remarkable writers. Gathered here is Lihn's most representative work from 1963 to 1977, drawn from his major books.

147 pages, Paperback

Published January 17, 1978

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About the author

Enrique Lihn

70 books98 followers
Enrique Lihn Carrasco was a Chilean poet, playwright, and novelist. The son of Enrique Lihn Doll and María Carrasco Délano, he married Ivette Mingram and they had one daughter: Andrea María Lihn Mingram, an actress.

Born in 1929 at Santiago, Chile, Lihn aspired to be a painter but after a failed attempt during university, he abandoned that dream to pursue writing. Lihn proceeded to develop into a poet, playwright, and novelist. He taught literature at the University of Chile. Lihn views both the past and the future as forms of death, and his emphasis on this point is evident throughout his literary works. His work revolved around his contempt for the contemporary dictatorship, as Chile was governed by a military junta. Works layered with social, political, and religious commentary are common throughout Lihn's canon. His final book, Diario de Muerte was written in the six weeks preceding his death from cancer in Santiago, and the evening before he died, he corrected the proofs.

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Profile Image for Edita.
1,614 reviews593 followers
August 7, 2021
We're capable of wanting words to hurt us
or stir up a sort of ecstasy
[...]
O poets, it's not enough to kneel down under the lash
or to read each other, as punishment, all through eternity.
Instead we're condemned to write,

*
In short, everything talks of you
through the mouth of a huge metaphor
that gets mixed up with everything

*
the sea breeze and the boundless myriad
of seabirds wheeling at the edge of tasseled waves
while the sea folds its mantle over and over on the sand
and that sun, unique each time, lives on the aura of its days,eternal for us
saying its hic and nunc, going sheer white in the burst of the waves.
Profile Image for Cristina.
423 reviews311 followers
February 7, 2017
Descubro a Enrique Lihn a través de www.periodicodelibros.com, medio dedicado a la promoción bibliográfica que alberga toda clase de contenidos alrededor de libros publicados en Colombia y el extranjero con sede en Bogotá, tal como se lee en el enlace citado.

El poema que leí en este sitio, Porque escribí, captó inmediatamente mi atención.

Rescato los siguientes versos que son los que cierran la composición:

“Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.”


Me dediqué entonces a bucear por la red buscando algún poemario del autor que alguien hubiera colgado y encontré un tesoro:http://www.memoriachilena.cl/archivos....

La pieza oscura reúne un conjunto de poemas escritos entre 1955 y 1962. Lihn asombra por la diversidad temática y estilística, por la profundidad de su poesía y por la belleza de las imágenes utilizadas. Hay referencias religiosas pero también surrealismo, hay poemas que reflejan la cotidianidad como los hay trascendentes y filosóficos. Cuida al milímetro tanto la forma como el fondo.

Mi selección personal sería la siguiente:

La pieza oscura, que da título al poemario. Encontramos una rememoración de la infancia perdida, una metáfora de la vida entendida como una rueda y el tópico del tempus fugit que impregna todo el poema. Se trata de una composición de versos largos, un poema narrativo, si tuviera que calificarlo.

Un amplio comentario del mismo se puede leer aquí: http://www.letras.s5.com/el140707.htm


Enlazando con la temática del poema anterior encontramos Invernadero.

En este caso me llamó la atención el uso de las imágenes del jardín y el bosque para referirse a un lugar inexistente de la imaginación, un paraíso perdido, la infancia, quizá idealizada, que el poeta extraña. El recurso de las interrogaciones retóricas potencia la sensación de sentirse absolutamente perdido.

El tercer poema que me gustaría destacar es Destiempo. Sigue la estela de los anteriores en cuanto a temática pero es mucho más breve:


"Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren
entre la multitud de la igualdad de los días.
Nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
Pensábamos y el tiempo que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.
Todo lo íbamos a resolver ahora.
Teníamos la vida por delante.
Lo mejor era no precipitarse."



Cambiando radicalmente en cuanto al tema encontramos el poema Recuerdos de matrimonio que me sorprendió por reflejar una situación cotidiana, en concreto, un matrimonio joven en la ardua tarea de buscar un departamento para vivir; situación que aparentemente carecería de valor artístico pero que, sin embargo, en la pluma de Enrique Lihn adquiere un significado trascendente plasmado especialmente en los últimos versos:

“Se nos hacía tarde.
Se hacía tarde en todo.
Para siempre.”


Para terminar me gustaría destacar varios fragmentos de dos poemas que me han parecido extraordinarios por razones diversas.

El primero es Zoológico , un poema de contenido filosófico en el que el poeta se retrata como alguien que se siente solo e incomprendido:

“Bello desierto de inteligencia poblado estrechamente por el capricho del instinto
que gusta de encarnarse en varios disfraces.
Esta isla absorbida por su único ídolo viviente es un camello
Nadie más monstruoso que este náufrago de la carne en la carne;
Pero ignora otro culto que el propio
Y no se reconoce en los demás ni en si mismo.”


Además, se alude a la palabra y al amor desde la desesperanza:

“Las palabras que callo cambiarán de sentido:
yo no puedo decir una cosa por otra, la poesía no se hace en los labios
sólo puedo llamarte por tu nombre, lo siento. Aunque del lado tuyo esté la tierra
y te parezcas como nunca al amor, bajo la astucia de sus manos
que encaminan los pasos de cada una de sus hijas.
Sí, todas las mujeres se te parecen, ahora que no te pareces a ninguna
bajo este sol que vuelve a mirarnos de frente como en los buenos días.
Al alcance de la aridez de la memoria, allí ensaya el olvido un canto como de aguas,
una inocente canción sin asunto que uno terminaría por aprender a oir.
Y se está bien caminando a tu lado en cualquier dirección, del lado de la tierra,
en dirección al zoológico donde el mono espera su cátedra
para enseñar al hombre la gracia original, la impudicia, la alegría, la ternura originales,
el desdén por la miseria en que lo educa su locura.”



El segundo poema es Raquel, que más que un poema se asemeja a un relato breve, que se diferencia por cómo está concebido, esto es, a modo de diálogo entre el poeta y dos mujeres.

Tiene estrofas brillantes que reproduzco aquí seguidas: “Tú que no has abandonado la arraigada costumbre de tu belleza ni el hábito de hablarnos al oído como si todo fuera materia de secreto-recordaba tu voz, “hermana de silencio”- o como si algo o alguien más o menos temible pudiera despertar entre nosotros.” (…) “Los recuerdos que no pudimos tener. No hay nada más difícil de olvidar. Las intenciones que no llegaron al acto, los actos suspendidos en la sorpresa y violencia.” (…) “Lo importante era creer que se creía en algo. Nada del otro mundo cuando no se está en este. Así me reconcilié por una temporada con el mundo, sin ofrecerle, ahora ninguna garantía. Un pacto de buena voluntad corporal entre almas solitarias: una solución de emergencia para un problema insoluble. Inútilmente perfecta hasta en la aceptación de su inutilidad, nos despedimos como buenos amigos que no esperan encontrarse de nuevo deseándolo.”

Sobre Enrique Lihn dijo Roberto Bolaño en Unas pocas palabras para Enrique Lihn lo siguiente:

“En mi adolescencia era lugar común hablar de Lihn y de Teillier como de dos opciones en-frentadas. Los muchachos sensibles, los que no querían envejecer (o los que querían envejecer de inmediato), preferían a Teillier. Los que estaban dispuestos a discutir la cuestión preferían a Lihn. No era esta la única de sus virtudes. Frecuentar su poesía es enfrentarse con una voz que lo cuestiona todo. Esa voz, sin embargo, no sale del infierno, ni de las profecías milenaristas, ni siquiera de un ego profético, sino que es la voz del ciudadano ilustrado, un ciudadano que espera llegar a la modernidad o que es resignadamente moderno. Un ciudadano que ha aprendido la lección de Parra, su maestro y compañero de travesuras, y que en ocasiones nos ofrece una visión latinoamericana refulgente y original. Todo el fulgor, sin embargo, en Lihn está tamizado por un ejercicio constante de la inteligencia.

¿Merecimos los chilenos tener a Lihn? Esta es una pregunta inútil que él jamás se hubiera permitido. Yo creo que lo merecimos. No mucho, no tanto, pero lo merecimos.

Esa lucidez, en los años setenta, le costará el estigma y el anatema de la izquierda dogmática y neostalinista que incluso llegará a acusarlo de connivencia con el pinochetismo. Esos mismos que entonces no levantaron la voz para defender a Reinaldo Arenas y que hoy se acomodan como putines* en la nueva situación, intentaron borrarlo del mapa, deslegitimar una voz que por lo demás siempre se consideró a sí misma como voz bastarda, hija del imperioso azar y de la necesidad, que tiene cara de perro.

¿Merecimos los chilenos tener a Lihn? Esta es una pregunta inútil que él jamás se hubiera permitido. Yo creo que lo merecimos. No mucho, no tanto, pero lo merecimos, aunque sólo sea por las almas puras, por los príncipes idiotas y por los alegres analfabetos que el país produjo con extraña generosidad y que aún hoy, según cuentan los viajeros, sigue produciendo, aunque en cantidades más limitadas. Bajo cierta luz, Lihn también podría ser un príncipe idiota y un alegre analfabeto.

En el ejercicio de la poesía, a la que siempre le fue fiel, sólo hay un poeta en lengua española que se le pueda comparar, Jaime Gil de Biedma, aunque el abanico de registros de Lihn es mucho más amplio. En el ejercicio del ensayo, de la reseña, del manifiesto e incluso del libelo, no hubo en Chile escritor más certero ni más libre. En la narrativa no alcanzó las cotas de Donoso o de Edwards, aunque siempre quedará la sospecha de que en el fondo, como por los demás todos los grandes poetas de ese país, juzgaba el arte de crear ficciones como algo innecesario, algo que no le iba a salvar la vida. Sus cuentos, sin embargo, siguen vivos, como sigue viva “La orquesta de cristal”, libro mítico por inencontrable y al cual no me atrevo a llamar novela, aun pese a saber que si hay que llamarlo de alguna manera es la palabra novela la que más se acerca a ese libro misterioso. De hecho, hay dos prosistas en la generación del cin-cuenta que están por descubrir: Lihn y Giaconi.

Es extraño pensar en Lihn ahora, en Giaconi, en Parra, en Teillier, en Rodrigo Lira, en Gonzalo Rojas, en poetas como Maquieira y Bertoni, en narradores como Contreras y Collyer, resulta extraño pensar en ellos y en tantos más. Te queda la extraña sensación de que la literatura ha estado a la altura de la realidad. La famosa rea, la rea, la rea, la rea-li-dad.
*Ay, mi hipócrita, no es argot mexicano, es Vladimir Putin."



Y no se equivocaba Bolaño porque leer a Enrique Lihn es una auténtica gozada.

Profile Image for Sébastien Bernard.
49 reviews22 followers
April 21, 2017
Everything changes, but ‘The Dark Room,’ ‘Art of Jugglery,’ and ‘Fragments’ are to me the best poems ever written. They’re long and blustering. They meander along the very limits of human intelligibility, and are therefore a test to all our thoughts and emotions—a testament to how far the mind can go without dropping dead on the floor. These aren’t light statements, but neither is anything Enrique Lihn wrote, really. He is the most morally scrupulous poet I’ve read, and that also means he’s the most intelligent. If these say nothing to you, consider also that he’s heart-stoppingly honest, and a literal mirror (or glass man) to the widest range of human feeling I’ve encountered in a single poet. This book is unique, it’s a kind of Bible, really, and not just of Latin American verse, but of all the richness and trauma of the world.
Profile Image for Héctor.
32 reviews1 follower
March 31, 2022
La pieza oscura es un compendio de poemas que te dejan sin palabras y el corazón palpitando, mirando tras la ventana cómo un niño que descubre la muerte.

Es una citación con la muerte
donde hacemos los primeros saludos
de a poco, bien poco, dos conociéndose
como jóvenes amantes, mutuamente nos escuchamos
y al final terminamos por despedirnos...

De que me ha gustado, me ha gustado
de que quiero encontrar más de Lihn, lo doy por sentado
pero lo que no logro comprender es porque me parece imposible sacarme de encima sus palabras.

Porque con Lihn quiero leer y releer
porque quiero que la pieza oscura permanezca hasta el final a mi lado
este libro, este poema
¡quiero leerlo hasta que se haga pedazos y se acabe mi juventud!
¡viva Lihn mierda!
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