Después de terminar de leer el tercer y último volumen de Criptonomicón (que en realidad se publicó como un único libro, pero ya sabemos las estrategias de muchas editoriales europeas; porque al fin y al cabo se trata de unas mil páginas, y no veo donde estaba el problema para su publicación, pero claro, el negocio es el negocio, y un libro que hubiese costado 25 ó 30 euros, termina valiendo más de 50 cuando lo divides en partes), me queda claro que esta es una historia sobre la búsqueda de un tesoro. Si el primer volumen tenía como máximo protagonista a Lawrence Pritchard Waterhouse y el segundo a Goto Dengo, en este el que lleva la trama es Randy Waterhouse, aunque el resto de personajes también tienen su momento.
En ‘El Código Aretusa’ se nos narran los problemas por los que debe pasar Randy a la hora de descifrar la información codificada en el código Aretusa de la Segunda Guerra Mundial, relacionada directamente con su abuelo Lawrence. Todo el mundo quiere hacerse con esta información, y el único que puede lograr la clave es Randy, que contará con la ayuda inestimable de cierto personaje misterioso que lleva planeando sobre toda la historia, y con el que se encontrará de la manera más impredecible.
Mientras, en la parte de la historia que transcurre en el pasado, sabremos cómo le va a Goto Dengo en Filipinas, durante la construcción de Gólgota, una serie de túneles donde ocultar el oro niponés, donde la mano de obra la ponen esclavos chinos. Y Bobby Shaftoe también aparece, durante lo más crudo de la guerra del pacífico, donde se nos muestra la contienda sin tapujos.
Lo más interesante de la novela de Stephenson, me ha parecido toda la serie de anécdotas que ayudan a definir a los protagonistas, aunque no tengan nada que ver con la historia principal, como son el reparto de la herencia del abuelo Waterhouse haciendo uso de matemáticas y algoritmos, o la historia de cómo Randy consiguió arrancarse las muelas del juicio, o las conversaciones donde se relaciona a Atenea y Ares con los hackers. En cuanto la trama principal, la encuentro algo tramposa, llena de demasiadas coincidencias, algunas cogidas por los pelos, de las que Stephenson se aprovecha para conducir personajes y situaciones por donde él desea, al más puro estilo Deux ex Machina.
Tras la lectura de los tres libros que conforman Criptonomicón, mi valoración es más positiva que negativa, y Stephenson la concluye de una manera bastante satisfactoria.