Víquez, escritor y catedrático, reconocido principalmente por sus cuentos, se lanza en esta novela –de la mano del destacado astrofísico Manuel Ortega Rodríguez– a contarnos una historia fabulosa, donde literatura y física se encuentran, en una trama llena de misterio.
Pareciera que solo somos conscientes del caos cuando todo va mal. Cuando todo parece confabularse para que la fórmula de nuestra vida haga estallar todo en pedazos. Sin embargo, el caos está ahí siempre, en el ‘buenos días’ de cada mañana en el trabajo, en el silencio incómodo del bus y, sobretodo, en la mente inquieta de cada ser humano.
¿Y qué tal si pensamos en el desorden que genera poner en duda nuestros valores? Por ejemplo, preguntas como ‘Si pudieras inventar algo que cambie el mundo radicalmente, ¿qué harías? ¿Donarías el descubrimiento a la humanidad o te dejarías el dinero?’
En esta novela hay caos por todas partes: nada es lo que parece, los puntos de giro son golpes inesperados (¿o lo sospechamos ya?) y podemos elegir nuestros propios ‘spoilers’ porque los autores nos dan la opción de leer los capítulos anexos en el orden que queramos.
La fórmula del argumento es fácil: cinco científicos, un proyecto de grandes alcances económicos e intereses personales al cubo. Todo mezclado a temperatura ambiente por un poeta que no tiene ni idea de Astrofísica, pero que quiere descubrir la respuesta leyendo El Quijote de La Mancha. Todos enmarcados en una sociedad llena de una gran voluntad, aunque no sabemos si buena o mala todavía.
Los peces de Cooper me parece que es el libro perfecto para encontrarse entre la primera novela de Alí Víquez y la tercera, un libro escrito en conjunto con Manuel Ortega, cuyo trabajo jamás ha sido el de escritor, da como resultado un libro cuyo mérito es la sencillez y fluidez narrativa, si bien no se permite el lujo de las grandes novedades estilísicas a la hora de prosar, si resulta ameno para leer.
Sin embargo, en cuestiones de contenido no es ameno, todo lo contrario, como todo libro de Víquez (y digo Víquez porque Ortega está iniciándose aquí a novelar, por lo que no hay punto de referencia) este busca mover algo más allá que una simple historia, quiere construirse en base a lo que se relata a sí mismo y, de esta forma, el libro hace uso de teorías físicas para recrearse a sí mismo hacia mitad del libro. Es un gran inicio en la novela para Manuel Ortega, y una obra que, si bien no es la mejor de Alí Víquez, sí es digna de él y de su forma de trabajar.