Los tres relatos reunidos en Luna llena y otros cuentos buscan reflejar la fisura temporal existente entre un pasado fascinante y enigmático y el presente de Japón cuando, en los años 50, se produce la histérica metamorfosis.
El primer relato, «Vida de un falsificador», narra la historia de un periodista cultural especializado en arte que se sumerge en una pesquisa que lo llevará hasta Hara Hōsen, un hombre indescifrable que, a pesar de tener cierto talento pictórico, dedicó buena parte de su vida a falsificar cuadros en lo que parece una claudicación de sí mismo. El segundo, «Obasute», se inspira en las múltiples transfiguraciones de una leyenda japonesa que relata una antigua práctica nipona que consistía en abandonar a los ancianos a su suerte en un monte desde donde se observaban los plenilunios más hermosos del país, y lo proyecta, creando un delicado contraste y hallando secretas afinidades, en los miembros de una familia japonesa de la posguerra. «Luna llena» nos cuenta la historia de un ejecutivo japonés durante la hipérbole que dibuja su carrera desde su ascenso hasta su inevitable caída, y todo el entramado de intereses y traiciones que empiedran por igual el camino del éxito y del fracaso.
Las historias de Luna llena y otros cuentos son diferentes expresiones de nuestra continua confrontación con la renuncia, lo efímero y la muerte, plasmadas a través de la sutil y sabia pluma de uno de los más grandes escritores japoneses del siglo XX.
Yasushi Inoue (井上靖) was a Japanese writer whose range of genres included poetry, essays, short fiction, and novels.
Inoue is famous for his serious historical fiction of ancient Japan and the Asian continent, including Wind and Waves, Tun-huang, and Confucius, but his work also included semi-autobiographical novels and short fiction of great humor, pathos, and wisdom like Shirobamba and Asunaro Monogatari, which depicted the setting of the author's own life — Japan of the early to mid twentieth century — in revealing perspective.
1936 Chiba Kameo Prize --- Ruten,流転 1950 Akutagawa Prize --- Tōgyu,闘牛 1957 Ministry of Education Prize for Literature --- The Roof Tile of Tempyo,天平の甍 1959 Mainichi Press Prize --- Tun-huang,敦煌 1963 Yomiuri Prize --- Fūtō,風濤
3.5⭐ Este es el tercer libro que leo de este autor, y sin duda me ha gustado! En este libro, de tres cuentos, el primer cuento me ha parecido magistral por el contexto, por como una casualidad, una decisión, puede eclipsar nuestro destino, sobre cómo la vida es inevitable. El segundo, se ha quedado corto, pero habla sobre esa Soledad que por momentos aceptamos sin más, y que para otros es demasiado. Y el tercer relato, nos habla sobre el triunfó y el ocaso de este. Este último me ha encantado! Sin duda Yasushi, tiene ese talento para narrar, para hablar de cualquier cosa, sin hacerla densa ni maquillar nada. Entre que es un protagonista, entre que hace un cameo, a mi sin duda me encanta como siempre se mantiene al margen, sin mostrarse indiferente.
Cuando se suele hablar de literatura japonesa contemporánea, el único referente para muchos suele ser Murakami. Alguno que otro mencionará a Sōseki, a Yoshimoto o a alguno de sus dos premios Nobel (Kawabata y Ōe); pero lo más probable es que uno de sus mejores escritores resulte desconocido.
Yasushi Inoue ganó todos los premios importantes de la literatura japonesa. Fue poeta, ensayista y escribió cuentos y novelas. Reconocido por la meticulosidad con que componía su ficción histórica, convirtió horas de investigación en imágenes casi poéticas. Tenía la habilidad para incluir los detalles justos para recrear otros tiempos. Más de una veintena de sus obras fueron llevadas al cine o la televisión desde 1952 (Crónica de mi madre (2011) de Masato Harada, la más reciente).
Inoue (1907-1991) es para muchos el secreto mejor guardado de la literatura japonesa del siglo veinte. Muy pocos de sus libros se han traducido al inglés, y muchos menos al español (La escopeta de caza, fue publicada por Anagrama en 1990). Quizá por ello, el que Sexto Piso se haya propuesto empezar a rescatar su vasta obra es motivo de celebración.
portada_luna_llena-_sara_media-234x360-7168La editorial publicó hace un par de años Fūrinkazan: La epopeya del clan Takeda (llevada al cine en 1969 con Toshiro Mifune). La saga de un rōnin (como se llamaba a los samurai sin amo durante el periodo feudal japonés entre 1185 y 1868) que se convierte en la mano derecha del jefe de uno de los tres clanes que se disputaban el territorio japonés en el siglo XVI.
Este año, Sexto Piso nos presenta un volumen muy distinto: Luna llena y otros cuentos, que recupera tres historias clásicas de Inoue: Vida de un falsificador (1951), Obasute (1956) y Luna Llena (1958). Los tres cuentos incluidos en el libro son muy distintos, aunque compartan la elegancia de estilo, el sentido del humor inquietante del autor y el escenario del Japón de la posguerra.
Inoue nació en Hokkaido, pero creció en la península de Izu (sitio donde transcurre mucha de su narrativa). Su propia infancia podía haber sido parte de un universo ficticio: fue criado por su “abuela” Kano en casa aparte al resto de su familia. Kano, en realidad, era la querida de su abuelo; pero años atrás éste hizo que Kano adoptara a su nieta más pequeña (la madre de Inoue) para que ésta cuidara a su amante en su vejez. Esto, por supuesto, despertó resentimientos y lealtades divididas. Su padre, un médico militar pasaba mucho tiempo en campaña, mientras el joven Inoue crecía en la casa chica, a unos pasos de donde vivía el resto de su familia.
21_rmvpsHay que decir que la traducción de Gustavo Pita es extraordinariamente eficaz para mostrar la elegante y delicada prosa de Inoue. Y aunque el traductor peca por momentos de un entusiasmo académico desbordado (el libro incluye al final 14 páginas de notas con referentes geográficos e históricos); habrá más de un lector que agradezca esa oportunidad para ahondar en la cultura japonesa.
En Vida de un falsificador, el más extenso, un periodista es contratado para escribir la biografía de Keigaku, un famoso pintor recientemente fallecido. Mientras toma nota de la poco documentada vida de Keigaku, recorre el país visitando los sitios donde este vivió. Aprovecha para hablar con la gente que posee cuadros suyos, con la esperanza de recuperar, en las anécdotas y recuerdos que estos pudieran tener, aspectos desconocidos que despierten su interés por una tarea que básicamente lo aburre. En esas visitas, descubre que muchas obras atribuidas a Keigaku son en realidad falsificaciones hechas por Hōsen, un amigo del pintor con una vida más bien desgraciada. Hōsen se ganó la existencia vendiendo “gangas” que supuestamente conseguía por su conocimiento del pintor. El narrador, que tiene una tarea y lo sabe, va sin embargo obsesionándose por el misterio del falsificador y la vida fallida de este va apoderándose de su relato, hasta que no importa otra cosa.
Yoshitoshi_-_100_Aspects_of_the_Moon_-_97Obasute recupera una leyenda japonesa que solía aparecer hasta en los libros infantiles: la época en que los ancianos eran llevados hasta el monte Obasute para contemplar la luna, y eran luego abandonados ahí, para reducir el número de bocas que alimentar en la familia. El narrador recuenta cómo conoció la leyenda, en un libro ilustrado y perturbador; y los paralelismos que guarda con su propia familia. Un relato elegante y profundamente conmovedor enmarcado por la sacudida emocional que sufrió Japón y sus habitantes durante la posguerra.
El relato final del libro, Luna llena, es un recuento, casi en forma de thriller, con momentos de tinte casi Shakespeariano, del ascenso y caída de un ejecutivo que pasa a ser presidente de una compañía cuando su antecesor cae en desgracia, el tiempo que se sostiene en el poder, hasta su propio derrumbe. Si se me permite el desvarío, es una suerte de versión japonesa de la novela de dictadores latinoamericana, tan propia del boom. Retrato implacable de una cultura empresarial donde el presidente es casi dios, y sólo su propia w374xh231_srcsoberbia, sumada a la adulación ciega y las traiciones, puede ir minando su poderío, hasta que el golpe de estado llega, a mano de los accionistas.
El libro de Inoue es apenas un aperitivo, delicioso e incontestable, de la mejor literatura nipona. Al terminarlo, fuera del placer postergado de la relectura futura, sólo queda anotarse a la lista de espera, para la próxima entrega que vaya preparando Sexto Piso de su obra.
Este texto se publico en el periódico EL ECONOMISTA el miércoles 27 de julio del 2016
Luna llena y otros cuentos reúne tres piezas breves del escritor japonés Yasushi Inoue que nos hablan, entre otras cosas, de la autenticidad, el éxito profesional, la fugacidad y belleza presentes en nuestra vida. Tres relatos repletos de imágenes hermosas y evocadoras en los que la naturaleza tiene una presencia predominante y por los que deambulan personajes repletos de extrañeza, así como curiosidad por los misterios y contradicciones del ser humano en sus relaciones con otros individuos. Me ha gustado particularmente el primero, protagonizado por un crítico especializado en arte que ha de reconstruir la biografía de un desaparecido y prestigioso pintor cuyas obras han sido falsificadas y ampliamente distribuidas por un admirador que acaba convirtiéndose en centro de la narración. Muy recomendable, sobre todo para los apasionados del arte y la cultura japoneses.
"La lila del sur roja que florecía en un rincón del jardín perdió de repente la mayor parte de sus flores, como si se quitara un vestido bermellón ya pasado de moda."
Tres historias sobre el éxito y el fracaso, rebosantes de imágenes bellísimas como esta.
Solo leí vida de un falsificador y le doy dos estrellas porque ahora (recién ahora) que termino el cuento y hago catarsis de lo que leí, puedo decir que algo me gustó. La historia en general me gustó. Pero algo, no sé qué, me hace ruido y molesta. Siento que quizás su forma de narrar no me atrajo mucho. Y no es por lo largo del texto, es simplemente su prosa. No puedo especificar bien qué es lo que específicamente me desencantó de este cuento, sin embargo si creo que no leería otro texto de él. No sos vos Inoue, es tu forma de narrar.
Yasushi Inoue es un narrador de época. Las tres historias de este libro están llenas de imágenes bellísimas y una sensibilidad que toca fibras muy profundas en el lector. La segunda historia, Obasute, es la que se lleva todo el libro, pero las otras dos tienen grandes destellos de un escritor sincero y comprometido con su narrativa.
Tres relatos que en comparación con La escopeta de caza se quedan un poco por detrás. Inoue nos muestra su manera pausada de narrar y su mundo reflexivo. Se vuelven a ver temas como el paso del tiempo y la vejez, mostrando cómo es de difícil a veces darnos cuenta tanto de nuestras limitaciones como de la manera en la que la realidad no es tan transparente como parece. Sus reflexiones son interesantes pero a veces Inue se queda un poco corto técnicamente. Lo mismo pasa al contrario, cuando un buen relato reproduce únicamente una idea algo poco desarrollada. En general, un muy buen libro de relatos cortos que además se lee en un suspiro.