Esta novela narra el nacimiento de la nota roja, género periodístico que desde hace más de un siglo retrata fielmente el alma violenta y oscura de nuestro país. A finales del siglo XIX y principios del XX, México es un país que vive un periodo crucial de construcción y búsqueda. Su realidad existe más en los anhelos y los miedos de sus ciudadanos, en las sombras y leyendas que pueblan sus calles, que en los libros de historia.
Cuando Eugenio Casasola, reportero de El imparcial, transita un momento de quietud en su carrera y su vida personal, un fantasma del pasado reaparece para robarle la tranquilidad: el asesino conocido como El Chalequero —quien se pudre en una celda del castillo de San Juan de Úlua por asesinar prostitutas veinte años atrás— misteriosamente parece estar de regreso. Aunque Eugenio sospecha que quizá la tormenta que se cierne sobre la Ciudad de México sea la encarnación de un mal aún peor.
Entre las sesiones espiritistas de Madame Guillot, las riñas y el arte decadente de Julio Ruedas, y la mirada vigilante de Carlos Rougmanac, inspector de policía con un plan secreto para acabar con el crimen, esta novela reconstruye los misterios de una época, al tiempo que rastrea el origen de sus males más arraigados, los más profundos.
Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) es un escritor mexicano cuya obra mezcla los géneros policiaco, fantástico y de terror. Su trabajo está fuertemente influido por la cultura pop, especialmente el cine, las series de televisión, la novela gráfica, la nota roja y la pornografía.
Ha escrito novelas, cuento y ensayo. Su primera obra publicada fue Carretera perdida. Un paseo por las últimas fronteras de la civilización (Nitro-Press, 2001), un libro de ensayos que en palabras de Sergio González Rodríguez es “un corte exacto de las obsesiones de su generación”. Bajo el sello del Fondo de Cultura Económica, publicó la novela Belleza Roja, elegida por el diario Reforma como la Mejor Primera Novela de 2005. En opinión de Rodrigo Fresán, “es una perversa historia de amor, un policial donde el detective es quien menos sabe o se atreve a saber”.
Su libro de cuentos Los niños de paja (Almadía, 2008) fue elegido por la SEP para ingresar al programa Libros del Rincón en 2009. Con motivo de la aparición de este volumen, Bernardo Fernández Bef, “Esquinca es un raro entre los escritores de los setenta. Sus historias se adentran sin miedo en los agrestes terrenos de los subgéneros con bastante éxito”.
La novela Los escritores invisibles (FCE, 2009) fue elegida por el diario Reforma entre los mejores libros del año de su publicación. Luis Jorge Boone consideró que “en un medio contaminado hasta el tope de falsos oropeles y sobrepoblado por egos descomunales, Los escritores invisibles agrega una inteligente nota satírica al autorretrato”. En 2011, con el respaldo de la editorial Zeta, publicó La octava plaga.
Carne de ataúd es una novela protagonizada por el periodista Eugenio Casasola, que tiene lugar en los años previos al estallido de la Revolución Mexicana. Este reportero se verá personalmente involucrado en el caso de "El Chalequero", un asesino en serie de prostitutas (personaje que en verdad existió, por cierto). La trama se complicará al aparecer un nuevo asesino y entrar en juego el surreal mundo del espiritismo, doctrina que estuvo de moda durante principios de 1900 en el país.
Algo que siempre está presente en los libros de Bernardo Esquinca es su amor por la Ciudad de México, en particular por la zona del Centro Histórico. Esta historia no es la excepción. Además de los múltiples escenarios en los que se cometen los crímenes tanto del Chalequero, como de la Bestia, Esquinca incorpora personajes que son materia de leyendas urbanas y mitología de la ciudad. Por ejemplo, "la Sebera" una mujer que se dedicaba a recolectar la cera sobrante de las velas para volverla a fundir y de la cual se decía, en ocasiones usaba sebo humano. Del mismo modo, se menciona a la Alfajorera, una mujer que vendía alfajores hechos de tuétano humano, e incluso hay una aparición de una de las más famosas leyendas mexicanas: La Mulata de Córdoba.
Aunque todos estos guiños son entretenidos y para los que conocemos y amamos estas historias, no deja de ser emocionante encontrarlas mezcladas en estas páginas, todas las referencias pueden llegar a sentirse un poquito forzadas. Otro elemento de la historia que puede resultar un poco desconcertante es que en ocasiones, lo narrado por algún personaje, es parte de un sueño y no se especifica hasta el siguiente capítulo. Esto puede resultar en que pensemos que hay algo que no entendimos o bien confundirnos.
Sin duda resulta fascinante pensar en el paralelismo entre Jack el Destripador, que en el mismo momento histórico estaba matando prostitutas en Inglaterra, mientras El Chalequero hacía lo propio en México. Sin embargo, me pareció que más que el Chalequero es La Bestia el que tiene mayor parecido con el asesino inglés, pues algunos signos inequívocos del famosísimo Jack acompañan también a este misterioso personaje: el carruaje negro y la mutilación de órganos, por ejemplo.
Lo cierto es que Carne de Ataúd es una novela muy entretenida, que cautiva y divierte desde la primera página. Es también un ejercicio de ficción que se mezcla con hechos históricos y que nos presenta un panorama sobrenatural del México pre revolucionario, que por alguna razón, se antoja verdaderamente plausible. La recomiendo a todos aquellos que gusten del misterio y de las leyendas típicas de nuestro país.
3 días y 272 páginas después. Sucedió de nuevo, el eterno síndrome de no poder parar hasta devorar ése libro que te causa tanta ansiedad.
Ambientado en el ambiente Colonial, se ejemplifica el nacimiento de la nota roja.
El principio fue buenisimo, no puedo describirlo, pero la relación con la prostituta es jodidamente empatico. Pero poco a poco se va cayendo, y pierde su sabor. He de decir que pensé que llegaría a ser el número uno del año, pero al notar tantos puntos basados en hechos históricos le robó algo de prestigio. Fuera de esto no es malo, y jamás llega a aburrir. Tiene esa perfecta mezcla de capítulos y se juega de maravilla con el tiempo. Tiene asegurado su lugar en lo mejor del año.
Por supuesto que habrá reseña y por supuesto que habrá más de Bernardo Esquinca por estos lares. Arriba la novela negra mejicana.
Bernardo viene haciendo lo que nadie en el panorama literario mexicano: escribir chingonamente, buscando un equilibrio entre ficción de calidad, una propuesta que pueda ser atractiva para un público más amplio, contar más de una historia entre líneas, con una sutileza soberbia, y todo enmarcado en un cruce de géneros entre el horror, los fantasmas y el policiaco/detectivesco… ah, y con un contexto histórico soberbio.
Para mí es un autor inclasificable, su rango es muy amplio y muy profundo. Su estilo me impresiona siempre: es capaz de condensar y develar a sus personajes, tramas y subtramas, en apenas un par de centenares de páginas.
Es increíble que contemos con este autor dentro de la narrativa literaria en México, y que no goce de más reconocimiento.
Al principio fue de "¿Por qué esto ocurre en 1880sy1900s?, tarde en darme cuenta de que este Casasola periodista es distinto al otro Casasola periodista.
ME ha gustado como va saltando entre los dos tiempos, y las entradas tipo diario. Y estas son las mejores, con esas menciones casi psicóticas de "La Bestia" El ambientarla en esa época de la historia mexicana ha hecho que la disfrutara un poco más. Relacionar con eventos y personas de la época.
Lectura sin duda adictiva.
Ahora a buscar los siguientes libros de la serie, que ni sabía que ya habían salido
Estrellas:5 Es una buena lectura que introduce al lector a la inquietante y adictiva historia del asesino llamado "El chalequero" muy icónico en la criminología mexicana. Este libro tiene a mi juicio el nivel exacto de ficción, terror, historia mexicana y género policíaco; por lo que si es de tu gusto estas temáticas dale una oportunidad.
Carne de ataúd es una precuela de la saga de Casasola (nuestro reportero favorito de la nota roja). Situada en la víspera de la revolución mexicana, Bernardo Esquinca juega con las características de la novela histórica y crea una historia con el ambiente perfecto de la época pero añadiendo su imaginario. El Chalequero (famoso por matar mujeres), Porfirio Díaz, Ireneo Paz, Francisco I Madero son personajes reales que se acoplan a esta historia y que acompañan a Eugenio (el abuelo de Casasola) a variar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Como decía, no es una novela histórica pero el ambiente de la novela es similar y no podemos dejar de pensar que esta historia, como muchas otras creadas por Esquinca, son tan reales a pesar de su espiritismo del que muchos somos escépticos.
Molto molto gradevole questo pastiche letterario che a volte è giallo, a volte è horror, è satirico e onirico ed è, alla fine di tutto un libro di denuncia sociale. Eugenio Casasola scrive di cronaca per el Imparcial, ovvero un foglio molto vicino al governo che tratta i fatti del giorno come se fosse un Dagospia di fine ‘800. L’apparire di alcuni cadaveri alquanto sfigurati e mutilati fa sì che Eugenio torni a riesumare le vicende del Chalequero, un serial killer che ha ucciso una sua amante, Murcia, incidentalmente occupata come prostituta, con la quale Eugenio è rimasto in contatto anche dopo il terreno decesso tramite la medium Madame Guillot. Il fatto è che a un certo punto, il buon Eugenio si renderà conto che con il Chalequero colpito dalla pena di morte, con i cadaveri che però non accennano a smettere di apparire e con lo spirito di Murcia che gli consiglia di salvare almeno la moglie e il figlio, la situazione inizia a volgere verso il peggio. Con il nostro cronista da strapazzo che finirà per scoprire chi è la mente criminale dietro a tutto e a scrivere le sue memorie che finiranno nelle mani di un suo discendente.
Il romanzo ha come pregio la brevità e il ritmo, a volte si ingarbugliano un po’ i generi, ma è veramente intelligente il desenlace finale.
Finales del siglo XIX y principios del XX, en México brillan los horrores de un asesino serial, apodado “El Chalequero”, y la nota roja nace a base de Carne de Ataúd.
Eugenio y su trágico amor por una mujer desgraciada, este amor por una prostituta es sólo el inicio de una pesadilla para su amada y el intrépido reportero del gran periódico nacional “El Imparcial”.
Carne de Ataúd es una excelente obra de horror, la intriga, oscuridad y sufrimiento que desarrollaran los personajes será una constante en ascenso. El desarrollo de la historia tiene un ritmo pausado y crudo en el inicio, este ritmo se vera modificado por los crímenes de la maquina asesina ‘El Chalequero’, la crudeza se agudizara con cada pase de página y el ritmo se acelerara hasta volverse caótico. Cuidado con las consecuencias que esto puede provocar al lector.
Sin lugar a dudas ‘Carne de Ataúd’ es una de las mejores obras de Bernardo Esquinca, los horrores que crea a base de la riqueza de fantasmas y demonios que tiene México son únicos.
¡Qué increíble novela histórica/policiaca puso en mis manos Teultli II ! Llena de giros inesperados y misterio, que lleva un orden de relatos poco acostumbrada, "Carne de ataúd" cuenta la historia de Eugenio Casasola, un reporter de la época del Porfiriato a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, abordando de una manera no muy sutil la represión de la libertad de prensa y expresión y los riesgos que corrían los periodistas de oposición con el único fin de mejorar la situación de nuestro país, una realidad que ha seguido vigente desde hace más de 100 años, sin embargo el periodismo no ha muerto y espero que nunca lo haga. Por otra parte la recopilación documental y la imaginación del autor logran una mezcla perfecta entre realidad y ficción.
Con mucho de realidad y un poquito de ficción, Esguinca crea una novela adictiva, en la que los lectores experimentamos mucho miedo ante los terribles sucesos que están aconteciendo, pero no somos capaces de abandonar la lectura, en la que se combinan diversas fórmulas narrativas, como son los recortes de noticias de periódicos, el monólogo interior y la narración más convencional, en la que están muy presentes las descripciones que nos introducen de lleno en un ambiente donde la corrupción, el maltrato y las vejaciones a las mujeres, el espiritismo y la violencia son el pan de cada día en la sociedad mexicana de comienzos del siglo XX.
Un asesino de mujeres, un periodista obsesionado con su captura y castigo, una médium que abre el portal entre el más allá y el más acá, un policía obsesionado con loa serial killers y el mismísimo Porfirio Díaz, como la figura sombría que cubre un país al borde de una revolución. Bernardo Esquinca crea un thriller donde la acción y el horror se mezclan en una historia basada en crímenes de la vida real y las metáforas tenebrosas de una Ciudad de México donde se cierne la maldad junto con la pobreza en los albores de la nota roja. Un divertirmento que refresca la novela negra mexicana. Lúgubremente recomendable.
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Está es la tercera entrega de la saga de Casasola, sin embargo, sirve como precuela. El protagonista es Eugenio (el abuelo de Casasola) y la historia se desarrolla en las vísperas de la Revolución Mexicana. Narra los inicios de la nota roja y de dos asesinos seriales.
Durante las primeras 100 páginas sentí que la historia no avanzaba mucho, había muchos flashbacks a la aprehensión del Chalequero (el primer asesino serial) y la historia en el presente (1908) casi no avanzaba. Sin embargo, a partir de que comienzan la investigación de la Bestia (el nuevo asesino serial), la historia avanza más rápido.
Esquinca hace un juego con la novela histórica. Toma personajes reales y los manipula para meterlos al universo de esta Saga. Que este situado durante el Porfiriato hace que las acciones de los personajes sean a favor o en contra del gobierno, por lo que el atrapar al nuevo asesino serial tiene elementos políticos.
Siento que el misterio se deja un poco de lado. Sin embargo, para el último tercio de la novela, se une muy bien con el juego de la novela histórica. Es una muy buena precuela para esta saga y hace muy bien el cometido de unir lo sobrenatural, lo siniestro con los inicios de la sociedad mexicana moderna.
Una gran saga la de Casasola, no se pierdan esta increíble obra que devela cosas muy importantes para entender esta saga! Este libro esta ubicado en otro tiempo, cerca de la Revolución y vaya que es fascinante viajar a México de ese tiempo, donde la magia se palpaba todos los días en las calles, en los ojos de las personas y sus creencias oscuras. Te deja intrigado, y aunque en los tiempos de ahora te cueste creer en ello, esta obra te hace creer, te hace sentir que la magia existe y te persigue. Este libro como todos los de Esquinca te abre las puertas a un mundo fascinante, que no es nada lejano, vivimos en el y eso es lo que siempre me impacta.. Habla de nuestro México, no es una historia fantástica de cualquier otro lugar que siempre parece lejana, como un sueño, estas historias son algo que todos llevamos dentro desde que nacemos, algo que compartimos con nuestros fantasmas, con nuestros orígenes, nuestras leyendas siguen vivas.
Una buena ambientación de la Ciudad de México de principios de siglo XX, mientras se gestaba la revolución. Sobre todo, me gustó por eso: un recorrido negro y oscuro, lleno de fantasmas, por las calles del centro histórico, los conventos, las capillas de muertos. De telón de fondo, el nacimiento de la nota roja en el país y la atmósfera pre-revolucionaria. No se queda en mera novela de terror, ni policíaca, ni histórica, sino que tiene un poco de esos géneros y lo mezcla de forma particular. La edición de Almadía, además, es una belleza.
Creo que algunas veces los libros llaman a los lectores y esta vez se cumplió el augurio.
Con diez minutos libres antes de correr a perseguir mi vuelo, decidí entrar en la librería Gandhi del aeropuerto de la ciudad de México. En el estante de la entrada estaban algunos libros acomodados de manera que solo se puede leer el lomo del libro. Para mí esto es una invitación a pasar al siguiente estante ya que a veces tiendo a juzgar a un libro por su portada y al estar acomodados de esta forma me es imposible hacerlo. Sin embargo, esta ocasión decidí jugar a "lo que saque la mano" y lo que obtuve fue un libro con una portada peculiar, además de que la contraportada del forro sonaba prometedora: "novela negra", "terror", "México siglo XIX y XX"; lo cual fué suficiente para captar mi interés, el cual fue completado por un buen descuento a un precio menor a los 200 pesos. Pagué el libro y salí corriendo a tratar de localizar mi vuelo dondequiera que estuviera, cosa rara en el aeropuerto de la ciudad de México.
Esquinca (materialmente desconocido para mí), aborda de una manera amena y muy ligera para el lector los crímenes de un asesino serial muy famoso en la ciudad de México a finales del sigo XIX y a principios del XX, Francisco Guerrero mejor conocido como el chalequero (hay un par de teorías para este sobrenombre) se hizo famoso por una serie de crímenes de mujeres de la vida alegre, hecho que incluso fue grabado por José Guadalupe Posada (mismo grabado que es usado como portada del libro).
Aunque el autor centra los primeros capítulos del libro en los crímenes y primera detención y encarcelamiento del chalequero, los capítulos posteriores van envolviendo al lector en una suerte de intrigas y conspiraciones políticas con un toque de espiritismo (muy común en la época) que no hacen más que abrir los ojos del lector al caer en la cuenta que las artimañas usadas por líderes políticos de la actualidad, no son nada nuevo bajo el sol. Así como también los asesinatos de periodistas opositores al régimen en turno, lamentablemente, tampoco son nuevos.
Inicialmente Esquinca juega con el recurso literario de situar cada capítulo en diferentes fechas, lo cual es un tanto riesgoso ya que puede llegar a aburrir al lector o hacerlo perderse en el ir y venir de sucesos en el tiempo y abandonar la lectura. Si se sobrevive a estos capítulos iniciales, posteriormente se sigue una secuencia cronológica de manera ordenada.
La novela cobra mayor interés cuando el personaje central, Eugenio Casasola, reportero de un diario bajo control del régimen Porfirista, descubre que más allá de los asesinatos del chalequero, se esconde una bestia con una sed de sangre aún mayor que la del asesino serial y que éste último no es ni por mucho la mayor preocupación que debe afrontar la ciudad y el país.
Casi todos los personajes son reales, obviamente con matices de ficción para lograr una historia que bien pudo haber sido la real, lo cual deja entrever que la investigación histórica del autor fue exhaustiva.
Aunque es apenas el segundo libro que leo del género conocido como novela negra, creo que es un género que está un poco sub-valuado en un país donde hay material de sobra.
Los elogios vertidos en la contraportada y en las solapas hacia el autor, y obviamente la novela misma, dejan con ganas de leer sus demás libros tan pronto como sea posible, ya que, y a mi juicio, ¡Bernardo Esquinca sabe mucho más de lo que escribe!
Nunca escribo reseñas de los libros, pero este sí que lo amerita... ¡por malo! No tengo palabras suficientes para enfatizar lo pésima que me parece esta novela. Me cuesta entender cómo es que tiene una nota promedio tan alta. Está repleta de clichés, incongruencias y "ganchos", a más no poder. Hay tantísimos elementos, escenas e información que no abonan en nada a la trama. Salidas fáciles, lugares comunes y unos episodios de sexo tan gratuitos como mal narrados. No la recomiendo en lo absoluto.
La "precuela transgeneracional" de la saga Casasola. Una ficción bien lograda, donde la historia, la política, el crimen y el más allá se mezclan y crean una historia que atrapa al lector, lo envuelve y deja esperando una nueva aventura.
Una novela ligera y pasajera, como para leer de a ratos de ocio sin demasiada atención Mezcla un poco de género policiaco y un poco de misterio, apenas unas pintadas de esoterismo. A mí parecer desperdicia grandes oportunidades de dar más referencias históricas, mezclar personajes históricos o bien de contarte de la cotidianidad de la época para sumergirse en la vida de la ciudad de México en los 1900 Del mismo modo pierde oportunidades con las expresiones de investigación y genero policiaco pues si bien es una historia de una "investigación" hay poco uso de pistas, ya sea textuales o dentro de la historia, todo es descubierto de manera conveniente al final. A pesar de sus faltas es una historia sencilla de digerir, con pequeños toques de misterio y policiaco para un público quizá joven o que no busca zambullirse en una historia compleja o que le exija mayor razonamiento.
La historia cuenta como un tal chalequero, que es un asesino de mujeres, mata al inicio a una mujer, lo atrapan y luego lo liberan para atraparlo de nuevo y está vez mandarlo a la horca. Dentro de esa historia hay una investigación de un grupo improbable de personas: una medium francesa y dos reporteros que ven una persecución política en los asesinatos. Uno de los personajes describe a una bestia, un monstruo que lo acecha, una sombra malvada, que al final no termina de espantar porque es Porfirio Díaz asesinando periodistas que no se subyugan al régimen, el descubrir eso es el final y el gran plotwist de la historia
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Corre el año de 1910. Eugenio Casasola, periodista de El imparcial, tiene una cuenta pendiente con El chalequero, un asesino serial quién mató a Murcia, la prostituta de quién Eugenio estaba enamorado.
Aunque El chalequero se encuentra encerrado en San Juan de Ulúa desde hace 20 años, han aparecido nuevas víctimas asesinadas con el modus operandi de éste.
Eugenio, junto al inspector Roumagnac y la espiritista Madame Guillot deberán resolver este misterio.
Este libro es la tercera entrega (y precuela) de la Saga Casasola, éste narra un pasaje de la vida del abuelo de Casasola durante la época previa a la Revolución Mexicana.
Me gustó mucho este y como mezcla personajes y hechos históricos reales con los acontecimientos fantásticos de este relato. El libro se puede leer independiente de la saga, pero aquí se explica el motivo por el cual Casasola puede comunicarse con el Consejo de Periodistas de Nota Roja Muertos.
Me encanta que no sea necesario el haber leído los libros anteriores para entenderle. Y me encanta por que pienso que es la mejor narrada de todas hasta ahora.
Una lectura adictiva y tensa. Cómo mexicano agradezco esta combinación tan surreal de novela histórica de horror y misterio que sirve como una precuela a la historia de los Casasola. Fráncamente no me esperaba algo así.
El uso de los tiempos, de lo que aconteció por aquellas fechas y sobretodo del ambiente que con tal finesa nos otorga Esquinca es la manera en que nos transporta a un mundo oscuro en la identidad del bello monstruo que es, hasta el día de hoy la ciudad de México. Con todo y sus fantasmas y maldades.
Tercer libro de la saga. Es un libro entretenido que parte muy bien, intrigante. Me gusta mucho la premisa que funcione como una especie de "precuela" y que conocemos la vida del abuelo de Casasola. Se explica como se creo esta conexión especial con el más allá. Me.gusta mucho la mezcla de formatos y recursos literios que se utilizan y mezclar personajes históricos con fantasía. Sin embargo creo que el final de desinfla y se vuelve un tanto confuso. Deja varias líneas narrativas muy abiertas o sin concluir.
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La tercera parte de la saga Casasola nos remonta al México antes de la revolución donde ahora el protagonista es Eugenio Casasola (el abuelo del protagonista de los primeros dos libros de la saga) y sus esfuerzos por seguir la pista de El Chalequero: el primer asesino serial mexicano.
La formula Esquinca se hace presente una vez más: mezcla de novela histórica, nota roja, novela policial y paranormal. Soy fan 👌🏻
Siempre es una sorpresa leer el trabajo de Esquinca y no fue la excepción este libro. Disfrute mucho que buscará relatat cómo era la ciudad de México y su gente a finales del siglo XIX y principios del XX, realmente me dejó sentir aquella época.
La cereza del pastel en definitiva es que mezcla historia y fantasía, personajes, lugares y sucesos que dan como resultado esta novela muy entretenida y llena de curiosidades para aquellos que les gusta la historia y aman a esta ciudad.
Le estuve leyendo este libro a mi mamá, las dos nos enganchamos y hacíamos nuestras teorías. El autor logró sumergirnos por completo en el México durante el Porfiriato, a unos años de la Revolución Mexicana. Es una obra de ficción, pero también está cargada de historia, historia de México. Muy buen libro.
Siempre me ha encantado la narrativa de los relatos de terror de Esquinca y la sutil línea que cruzan constantemente sus personajes entre el mundo real y el espiritual. Este libro no decepciona. Su terror se encuentra no en lo mágico, sino en lo monstruosamente real de las calles impunes de un México antiguo.
Una novela de ficción que tiene de todo, en estas fechas de espantos la recomiendo por que hasta tiene historia de fantasmas, intrigas asesinatos una novela fascinante. Tiene datos históricos de México en época del fin del Porfiriato no son datos precisos pero si te aportan una idea de la época. Altamente recomendable.