Esta será, espero, la primera de una serie de reseñas extensas de autores chilenos del siglo XX y XIX, autores que por una serie de razones, que en su mayor medida desconozco pero imagino, ya no se leen ni se editan (La edición de Ercilla en la que los leo por ejemplo es del año 1983).
Cabo de Hornos es una compilación de cuentos publicada en 1941 por el Autor Francisco Coloane, quien fue Premio Nacional de Literatura el año 1964. Narran una serie de experiencias y sucesos enmarcados en la zona austral de chile y argentina.
Empecemos con lo bueno: Coloane se apropia y aprovecha desde el primer momento del concepto del "fin del mundo", aplica este ambiente y perspectiva para enmarcar lo que en líneas generales tierra del fuego era: un legar lejano, poco poblado, dispar y difícil para llegar o abandonar. Decora también los cuentos con una buena cantidad de metáforas y descripciones poéticas, algunas bastante originales, otras de un lenguaje que rosa lo embelesado. Adentra sus pies en el lenguaje campestre pero no llega a comprometerse demasiado, los diálogos por lo general son "formales", un par de casos de una exposición bastante criticable debo decir. Las ideas y los temas de los cuentos no son de la mayor originalidad, pero en parte se debe a que son tramas "anecdóticas" y situacionales. Son relatos de la vida cotidiana de tierra del fuego por lo que no buscan ser novedosos, la gracia está en la ubicación. Hay también, y se ve muy claro en el ultimo cuento, una gran preocupación por los animales, en casi todos los cuentos la fauna del sur tiene un gran papel, es parte del ambiente después de todo; estos animales en general terminan en situaciones horribles o macabras, y Coloane no teme en describirlas detalladamente, pero el trato que les da no es insensible, la narración estáconsiente de este terror y lo lamenta.
Y si bien Cabo de Hornos resulta una lectura cuanto menos decente, debo decir que tengo bastantes criticas, que en parte explicarían un poco el olvido en el que caería el libro(por alguna razón en Italia se lee bastante, me parece que logró en parte su objetivo de publicista de tierra del fuego). Tenemos primero que hay en muchos cuentos lo que se podría calificar de "relleno", se describen ambientes y personajes que poca o nula relevancia tendrán en las tramas, y esto no estaría mal como recurso estético para establecer el tono o ambiente de los cuentos, pero está implementado de tal manera que en muchos casos resulta mas una anécdota que una decoración. El cuento "Viento" resulta en un principio interesante, y tiene uno que otro pasaje destacable, pero termina siendo una copia del estilo de Poe, e incluso de la trama, solo que sin el ritmo ni final arrollador. Esta falla en el ritmo y los finales secos se ve en gran parte de los cuentos, que de tener cambios en estos aspectos resultarían mucho mas interesantes.
Hay decisiones estilísticas cuanto menos cuestionables, cuentos de 10 paginas divididos en 3 o mas partes, diálogos dispares en tono, y uno que es bastante dañino: la genericidad de las descripciones del ambiente. La gracia está en el ambiente, eso se nota y es inevitable pues las situaciones son características del lugar en que se encuentran, pero Coloane se repite demasiado con las generalidades describiendo los terrenos como "la llanura" "la playa" "la montaña", carecen de personalidad y de la caracterización necesaria para una ubicación tan única. Un error cuanto menos grave considerando que para la publicación de la compilación estaban a su haber los cuentos completos de Quiroga o incluso de Marta Brunet, quien sus tramas se asemejan en tiempo y estilo.
Me parece que la intención de estos cuentos no era tanto la comunicación de una idea o de un sentimiento(a excepción del interés animalista), sino más la búsqueda de la entretención con parajes salvajes, extraños y lejanos, e historias horribles o enternecedoras. Viento, el peor de los cuentos le pondría un 4/10, hay algo interesante en la figura de la oveja ciega pero no mucho mas, la mayoría de los cuentos los clasificaría de decentes, variando entre el 5 y el 6, un par de excepciones como El Suplicio de Agua y Luna llegarían al 7. El mejor de los cuentos es por supuesto el primero de ellos, Cabo de Hornos, horrible, conciso y directo. Tiene el mejor recurso de Coloane, que lastimosamente utiliza tan solo 2 veces en el libro, la descripción de los sueños y lo onírico, el final del cuento es simplemente fantástico.