Descubrí a Ortega y Gasset hace dos años, cuando, durante mí camino de aprendizaje de Español, quise renovar mis estudios filosóficos. Ortega y Gasset es posiblemente el filósofo hispanohablante más famoso (puede que sea Miguel de Unamuno o Borges también) y pareció un buen autor con que empezar mi sendero filosófico en español. Este es el tercer libro suyo que he leído y posiblemente el mejor. El primero, tal vez su obra más famosa, La rebelión de las masas, es mucho más polémico que filosófico, aunque todavía interesante. El segundo, Historia como sistema, trata del tema principal Orteguiano: su sistema de razón histórica y su filosofía del perspectivismo. Este libro trata del mismo tema, lo encuentro un poco más entendible que aquel. Vamos a ver si puedo recapitularlo.
Según Ortega y Gasset, ni racionalismo, como él nombra el sistema dominante de ciencia y moral que empezaba con Descartes, ni relativismo, la idea que cada época y cada civilización tienen su propia verdad, tal vez explicado de forma más elocuente por Max Weber, son suficientes para explicar el mundo. Al primero le falta vitalidad, es una filosofía muerta para seres vivos y también padece de un alto nivel de arrogancia: pensando que es posible llegar a una perspectiva omnisciente desde “ningún lugar”. El segundo, relativismo, es incoherente: si este sistema es verdad, solamente sería otra perspectiva limitada que se desvanecería con el tiempo, y más bien es peligroso, como vemos en nuestra sociedad postmoderna. La filosofía orteguiana atraviesa el agujero entre estos dos bandos. Sí, hay una verdad y una realidad, pero solo podemos verlas desde una perspectiva. No podemos dejarlas a un lado, no realmente. Desde esta perspectiva sí hay una verdad fija para cada cual que es posible encontrar. Pero con los cambios históricos de nuestras vidas propias y sociedades enteras esa respuesta cambia también.
Este es el enfoque principal de la obra. También hay una introducción extensa que no leí (odio las introducciones alargadas, dame el texto ya), unos apéndices que explican el proceso histórico de otras sociedades (principalmente el de Roma), y un ensayo final que discute las implicaciones de las teorías de Einstein para el pensamiento orteguiano. Disfruto los dos, especialmente el primero, pero como siempre encuentro ese hilo de pensamiento un poco incompleto. Supongo que necesitaría leer más.