Un monje franciscano de avanzada edad nos lleva a descubrir un lado oscuro del centro histórico de Quito a través de sus peripecias nocturnas que mezclan pasión y sufrimiento. Anda en busca de amor, convertido en una mujer sensual y sensible, su alma verdadera. Además de su propio secreto, descubre otros que aumentan su pena pero también su comprensión de las fallas humanas. Mientras tanto, se involucra en la búsqueda para encontrar una reliquia de la época colonial, perdida desde hace siglos. Pedro Artieda Santacruz, conocido autor quiteño, combina esas tramas de manera natural para llegar a una conclusión que las unifica magistral y vertiginosamente.
Las novelas Nadie lo sabe con certeza (2001), La última pared roja (2008); el ensayo La homosexualidad masculina en la narrativa ecuatoriana (Premio Manuela Saéz, 2004); y los cuentos Lo oculto de la noche (2011), constituyen los libros publicados por Pedro Artieda Santacruz (Quito, 1964). Con estudios en Psicología Clínica y una maestría en Estudios de la Cultura, mención literatura Hispanoamericana, se ha dedicado a la comunicación. Ha trabajado para los periódicos ecuatorianos El Comercio y Hoy. Sus crónicas y análisis sobre literatura, cine y género se han publicado en varias revistas como Diners, El Búho y Vistazo, entre otras. En 2010 fue invitado a participar en la Sexta Conferencia Internacional sobre Geografías Culturales y Estudios LGBT realizada en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. Bajo el hábito conjuga sus pasiones: la literatura, el psicoanálisis y la investigación periodística.
La verdad es que no tengo ni idea de si podré describir este libro.
El personaje protagonista de este libro es una mujer trans de avanzada edad que está en la orden de franciscanos en Quito. Esto desde un principio ya es algo un poco complejo. La protagonista sale por las noches a escondidas vestida como ella quiere y haciendo las cosas que le apetece hacer. Un día descubre un libro donde uno de los monjes escribía todas las confesiones que le hacían. Además, descubre que hay gente buscando una partitura de hace mucho tiempo que se encuentra en los pasadizos de debajo del monasterio. Esta es la historia un poco por encima.
Lo que más me ha gustado es que trata muchísimos temas relacionados con el poder que ha tenido la iglesia católica a lo largo de los siglos. En el libro de las confesiones encuentra una confesión de una monja que se arrepiente de haber ayudado a robar un niño y venderlo a gente rica. Otra cosa que se toca es el tema de la homofobia dentro de las asociaciones religiosas. A través de este cuaderno, se exploran y se muestran muchas experiencias de gente que lo ha pasado mal por culpa de las imposiciones que pone la Iglesia.
Por otra parte, tenemos la perspectiva de la protagonista. Me esperaba que hubiera más transfobia y autoodio pero no. Eso me ha sorprendido bastante. Sí que hay una parte en la que reniega de su identidad pero es una parte muy corta de la historia. Además, hay una evolución bastante interesante relacionada con la manera en la que el resto de gente la percibe a ella.
He de admitir que esta es una novela que no es para todo el mundo. El autor juega mucho con el misticismo y la curiosidad. También hay descripciones bastante largas y hay cambios de narrador bastante bruscos. A pesar de todo eso, me ha gustado mucho y me he llevado una grata sorpresa.