Autobiografía poética, las "Décimas" de Violeta Parra conjugan los poderes del lenguaje y los acontecimientos de una vida. [...] Hija de una campesina y de un profesor de música, hermana de poetas y cantores, y madre y abuela de músicos e intérpretes notables, Violeta Parra es un caso singularísimo en la creación artística chilnea y latinoamericana. Compositora, cannate y poeta ella misma, pero además pintora, bordadora, ceramista e investigadora de folklore, llevó a cabo, junto a Atahaulpa Yupanqui, la renovación de la canción popular. Con ellos desaparece el pintorequismo fácil, el melodramatismo vacío y las visiones estereotipadas de América Latina. [...]
Notable Chilean folklorist and visual artist. Sister of Nicanor Parra
Biografía
Los primeros años Violeta Parra nació el 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, al interior de San Carlos, en una humilde casa. Hija de Nicanor Parra Parra y Clarisa Sandoval Navarrete, junto con sus cinco hermanos y dos medio hermanos. Existe controversia sobre su lugar de nacimiento, probablemente basada en que San Fabián pertenecía antiguamente al Departamento de San Carlos y en general a que las subdivisiones políticas y administrativas de los lugares geográficos en la zona han sufrido repetidos cambios. La Municipalidad de San Carlos afirma por una parte ser «la cuna de Violeta Parra», como se puede ver en un cartel a la entrada de la ciudad y en el sitio oficial de la municipalidad.2 En San Carlos existe una casa ubicada en la Calle El Roble N°535-531 que fue declarada monumento histórico en 1992.3 La familia de Violeta Parra, en cambio, no concuerda con este dato. En el sitio oficial de la Fundación Violeta Parra se afirma que la folclorista nació en San Fabián de Alico, localidad ubicada al interior de San Carlos.1 Su madre se afanaba sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la numerosa familia. Violeta sufría continuamente de enfermedades, incluyendo un ataque de viruela a los tres años. Cuando mejoraba, se divertía junto a sus hermanos en las aguas del vecino río Ñuble y en los aserraderos y barracas del sector. Hacia 1927, la familia viaja a Chillán. Durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, cientos de empleados fiscales fueron exonerados, y la madre de Violeta hizo lo imposible para mantener el hogar a flote cosiendo infatigablemente, lavando, vendiendo y comprando lo necesario. Los niños revelaron precozmente su inclinación al espectáculo. Imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las proximidades del hogar. Se disfrazaban con atuendos de papel; Violeta y su hermano Lalo, cantaban a dúo y montaron varias representaciones por la que cobraban entradas a los niños. Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, mientras que a los 12 compuso sus primeras canciones. Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, pero abandonó los estudios y tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles. Llegada a Santiago Los problemas económicos se agravaron en gran parte, cuando el padre de familia falleció en 1931. Violeta se fue a vivir a Santiago a los 15 años, invitada por su hermano Nicanor, que estaba estudiando allí. Retomó los estudios en la Escuela Normal de Niñas, donde no se sintió a gusto, porque es el canto y no la escuela lo que le interesaba. Por ello, la abandonó y se presentó en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra. Hicieron de este trabajo una fuente de ingresos.4 En 1935, su madre y sus hermanos llegaron a Santiago y se instalaron en la comuna de Quinta Normal. Se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda en 1938, y con él tuvo dos hijos, que también se convirtieron en importantes músicos: Ángel e Isabel, que llegaron al ambiente artístico utilizando el apellido materno. El matrimonio, que vivió temporalmente en Valparaíso, no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto y lleno de distracciones de Violeta (que cantaba en botes del puerto, se presentaba en radios y se había unido a un grupo de teatro), que no se acomodaban al ideal convencional de esposa casera de Luis Cereceda. Se separaron en 1948. En 1949 nace su hija Carmen Luisa Arce Parra. En ese mismo año contrae matrimonio con Luis Arce
Leyendo las décimas descubrí canciones contemporaneas que corresponden a sus letras. Entre tanto folclorizarla, la dejamos de leer. El dolor de la Violeta es sentir en la piel la humanidad y la desgracia de las personas. Más enamorada de ella 💜
A Violeta Parra yo la conocía como referente cultural y cantante chilena, pero desconocía que fuera, como puede decirse hoy día, una artista multidisciplinaria. En esta Autobiografía en verso, Violeta nos cuenta, a través de décimas, su vida. Nos da un paseo por todos los momentos importantes y significativos que vivió, como su infancia en la pobreza, la muerte de su padre, la ida al colegio gracias a su hermano Nicanor, su primer matrimonio, su participación en un festival y posterior viaje a Polonia, y la muerte de su hija. Es muy fácil conectar con lo que cuenta y con la forma de escribirlo (puedes leerlo en tu mente desde la oralidad), pero en general, es bastante repetitivo. Sin embargo, es un libro muy bonito.
Amo las décimas. Y aunque a veces parezco gringa en mi entusiasmo ajeno por lo very chilean, amo a Violeta. ¡Qué mujer más genial!
Una de las cosas que más me llamaron la atención de sus décimas es cómo están llenas de alusiones a otos textos , a culturas diferentes a una cultura de santos y de la Biblia del antiguo testamento que me imagino que poca gente ya maneja como obvia...y cómo utiliza esas referencias con toda naturalidad, para reírse de (o para llorar con)sus lectores, las referencias en sí o ella misma.
Esta mujer fue y será lo + grande, poemitas sueltitos, que inspiran canciones, poemitas más profundos que la cresta y poemitas que aún no entiendo qué significan realmente. Nunca me hubiese imaginado que leer poesía no es para nada ligero, pero si rápido. Tres estrellas pq si bien me gustó mucho conocer la obra de violeta, creo que poemarios no son ciertamente lo mío.
Una joyita. Si no hubiese sido porque estaba en el plan lector de 7mo, no lo hubiera leído nunca. Al principio me costó, pero escuché a la Violeta leyendo en YouTube y desde ahí el resto de las décimas y liras fluyeron con su voz en la cabeza. Qué genia! Cómo transforma el dolor en arte, y cómo le tira palos con elegancia a los poderosos. Hermoso y necesario conocerla así.
Décimas autobiograficas es todo un documento histórico creo yo, además de acercarnos bien a la trágica figura de Violeta Parra con todo lo que es su historia y su sentimiento, nos muestra la realidad del pueblo de Chile durante el siglo XX.
El libro es hermoso, emocional, cautivador y bastante triste, la idea de haberlo escrito en décimas es algo que se ejecutó muy bien y resulta muy placentero
"El código es un deshecho de puntos muy singulares".
Décima, esa medida de la métrica Esa elección de la forma Instrumento de cuerdas: Guitarra Figuras y no metáforas recuerdos que se vuelven instantes que no recuperan la belleza sino la documentan.
Violeta Parra recibe el nombre de la flor, pero no es su pensamiento, es la canción que expresa una tierra tan dolida como Chile, una cordillera entre la sombra y el Mar.
"Tu dolor es un círculo infinito Que no comienza ni termina nunca Pero tú te sobrepones a todo Viola admirable".
"Ya no me clava la estrella, ya no me amarga la luna; la vida es una fortuna vistosa, próspera y bella. Sus lluvias y sus centellas nos engalanan los aires, nos brinda como una maire su aliento renovadero. Yo siento qu’el mundo entero está de canto y de baile."- Me fui por un senderito
Un alerce que creció rodeado de un bosquecito de bonsáis. Esto es vena popular y siglo de oro; canto de barro y ecos de romancero medieval. La chilenidad cristalizada en un libro. Le pondría 7 estrellas si pudiera.
La inventiva de Violeta Parra nunca deja de sorprender. Tampoco lo hace lo actual que pueden ser para la realidad chilena actual, trabajos creados con décadas de anterioridad. Su trabajo es totalmente actual, con dicha y, a veces, con total pesar.