Las palabras de Ausländer son sencillas, ligeras, depuradas, límpidas, cada sílaba tiene una intensidad inconmensurable, como si acabaran de nacer. Y es así, con vocablos que vienen del primer día del mundo, como alivia las heridas de la lengua alemana. En un gesto diametralmente opuesto al de Paul Celan, no opta por destruir la lengua de los asesinos –como ella misma la nombró–, sino por salvarla. Con sus poemas combate y resiste todo el terror del siglo el exilio, la persecución, el olvido, la Shoah, la desesperanza, la humillación, el silencio. Combate la muerte bajo todas sus formas. Y lo hace porque sus palabras resguardan la lucidez y la esperanza que, después de tantos crímenes, parecían haberse perdido para siempre. No se trata sólo de poemas de una extraña y gran belleza, sino de gestos políticos y éticos que son una alternativa frente al horror del mundo. Porque cuando el horror y la destrucción nos arrebatan la voz y las palabras, Ausländer sabe que –a pesar de todo– el ser humano no está acabado; sabe que la compasión, la hospitalidad, la bondad no han sido vencidas, y que aún queda mucho por decir.
Rose Ausländer, a German-speaking Jewish poet from Czernowitz/Bukovina who spent much of her life in exile in the United States and Germany, wrote that her true home was the word itself. Her poem Mutterland (Motherland) distinguishes between national identity and individual identity which is informed by language: “My fatherland is dead/they have buried it/in fire./I live/in my motherland/word” (Mein Vaterland ist tot/sie haben es begraben/im Feuer/Ich lebe/in meinem Mutterland/Wort). Ausländer is known for her crystalline poems describing the natural wonders of the world, such as stars, butterflies and flowers, as well as her experiences in the Czernowitz ghetto during World War II and the Shoah, her life in exile, her travels through Europe, and her relationship to family and friends. While her early poems are tightly structured and rhymed, her later poetry is influenced by the modern rhythms of free verse which she encountered while reading modern poetry during her exile in the United States and in her meetings with Paul Celan (Paul Antschel 1920–1970). She also translated Yiddish poems by Itzik Manger (1901–1969) into German and German poems by Else Lasker-Schüler and Adam Mickiewicz (1798–1855) into English. From 1948 to 1956, while in exile in New York, she wrote approximately thirty poems in English. Ausländer dedicated many of her poems to those who had inspired her personal philosophy and writing, such as the writers Heinrich Heine, Annette von Droste-Hülshoff, Rainer Maria Rilke, Georg Trakl and Marie Luise Kaschnitz, as well as the philosopher Constantin Brunner (1862–1937). Ausländer’s lifetime correspondence with Brunner began when she sent him one of her early poems, Niagara Falls I. Upon receiving it Brunner replied that he had been standing in spirit with Ausländer before Niagara Falls (Ed. Braun, p. 5). Brunner’s death moved Ausländer to write the poem “Constantin Brunner In Memoriam,” which laments the loss of her long-time mentor yet ends on a hopeful note: “He is not dead, and his words float/in the space of the soul above our life” (“Er ist nicht tot, und seine Worte schweben/im Raum des Geistes über unserem Leben;” Ed. Braun, p. 191).
Aún queda mucho por decir de Rose Ausländer. La poesía como salvación
Nuevo libro de la colección de poesía de Sexto Piso, nueva muestra de una buena elección de catálogo. En este caso nos encontramos con una escritora alemana, Rose Ausländer (1901-1988), una de las poetas en lengua alemana más destacadas del siglo XX que, tras la ocupación nazi de Bucarest tuvo que mudarse al gueto de Chernivtsi, donde permaneció dos años y llegó a conocer a quien la influenciaría para modernizar su estilo, Paul Celan. Recientemente, he tenido la oportunidad de leer la poesía de Tamara Kamenszain y el contraste con la poética utilizada por Ausländer es ciertamente abismal: desde lo recargado, a veces barroco, de la propuesta de la primera (con múltiples referencias y difíciles metáforas) resalta aún más el minimalismo lírico, conciso, de versos y estrofas muy breves, que nos ofrece la segunda. Lo bueno es que, ambas propuestas, con sus diferentes estilos, resultan excelsas en su resultado final y es de una manera totalmente diferente como llegan a esa situación. Ausländer opta por convertir su poética en algo mesiánico; ante la situación vivida en el siglo XX, la profunda desestabilización social a la que nos llevaron tantos hechos penosos (guerras, campos de concentración…) nos propone una opción más alejada de la habitual beligerancia de otros poetas, para ella el lenguaje poético sirve como elemento que nos lleva a la salvación, mejor aún, es la salvación para continuar con nuestra vida; para valorar la vida tal y como se merece; de esta manera sus primeros versos nos muestran el dolor de los conflictos que nos trae el mundo y su contraposición con los elementos que nos hacen vivir (voluntad del mundo-nuestro sueño) con victoria clara en la estrofa final de lo segundo:
PRUEBA DE FUERZA “Por mucho tiempo te he mirado Mundo cómo te sacudes me sacudes te esfuerzas en sacudirme
Tu furia despertó mi última cordura no te considero hipócrita no eres libre
Por demasiado tiempo te he mirado no me dejo desquiciar mi camino de palabra va más lejos
Léelo negro sobre blanco mi sueño y yo somos más fuertes que tu veleidosa voluntad”
En esta lucha por los sueños cobra la mayor importancia el uso del lenguaje para construir la poesía (“jóvenes palabras que rejuvenecen el musgoso mundo”) ofreciéndonos la típica dicotomía viejo-joven donde lo joven está identificado con la creación poética:
Hago venir jóvenes palabras al musgoso viejo mundo para rejuvenecerlo
Amigos lo comprueban”
El mensaje está cargado de optimismo y busca nuestra afirmación a la vida y a todo lo que nos ofrece, aquello que en un primer momento no vemos y que sin embargo está presente:
“SÍ DECIR Sí decir a la vida
que contigo y tus palabras juega
Juegos de palabras plenos de secretos malicia y prodigios
Gozo y tragedia de tu existencia”
Es lógico que este camino se convierta en una renovación, una resurrección que nos hace reafirmar los motivos por los que queremos vivir; la naturaleza, epítome de la belleza, sirve como catalizador de esta renovación de nuestra esperanza por vivir:
DE NUEVO II “Haz de nuevo agua de mí
Fluir quiero en el raudal
En el mar desembocar
Hambrientos de patria
Enterramos nuestra muerte diaria en la palabra resurrección”
Ni más ni menos que estar en comunión con la naturaleza, con todo aquello que nos ofrece y que nos ayudará a “celebrar la infiel vida”; estamos de acuerdo en que la vida es muy dura, siempre nos traerá penalidades, pero el mensaje de la poesía de Ausländer es un canto de optimismo que nos pide la aceptación de estas vicisitudes y celebrar todo lo bueno que la sombra de la tristeza borra de nuestra visión:
CON TODOS USTEDES “Flotar con el pájaro
con el sol brillar
rodar con la tierra
con todos ustedes celebrar la infiel vida” Un arcoíris, una rosa, colores, sueños… motivos de sobra para darnos cuenta de que cualquier día de nuestra vida podemos decir la palabra “hermoso” y eso es una razón única para sentir la felicidad que nos rodea:
CONCILIACIÓN “De nuevo una mañana sin visiones en el rocío brilla el arcoíris como signo de conciliación
Puedes alegrarte por la perfecta estructura de la rosa en verdes laberintos puedes perderte y reencontrarte en una forma más clara
Puedes ser un hombre Ingenuo
El sueño de la mañana te relata cuentos de hadas puedes dar un orden nuevo a las cosas repartir colores y aún decir hermoso
en esta mañana tú creador y criatura”
El último poema de la antología actúa como cierre de un círculo que se abrió con el título inicial (Aún queda mucho por decir) y, al mismo tiempo, abre nuestro corazón a una esperanza duradera; no sólo hemos resucitado a la vida con estos versos sino que quedan muchos más por descubrir (y que citar en tus propios labios) que nos van a ayudar a rememorar cada día las ganas por vivir, más allá de las dificultades que nos podamos encontrar.
AÚN QUEDA “Aún así magnífico polvo de la carne
Este alumbramiento en seno de pestañas
Labios sí aún queda mucho por decir”
Los textos provienen de la traducción de Nuria Manzur Bernabéu de Aún queda mucho por decir de Rose Ausländer para la colección de poesía de Sexto Piso.
Un buen libro cuya lectura disfruté. Poemas breves, con un decir preciso y llenos de imágenes que aluden a la vida y a la muerte, así como a las experiencias de esta poeta cuya vida estuvo marcada por sus constantes viajes de país en país, uno de ellos, además, debido a la ocupación nazi de Bucarest.