Si quiero leer algo sencillo y que no le lleve mucho tiempo siempre recurro a las novelas de Harlequín, que siempre te ponen de buen humor o de mal humor. Casi nunca te dejan indiferente.
En esta novela Redención de Carolyn Davidson lo que conseguido es un gran suspiro de decepción. Puede ser que con la edad una se vuelta más revieja o que el movimiento feminista haya calado algo en mis neuronas pero en esta historia la protagonista merecería un buen coscorrón.
Todo empieza cuando Alicia, una maestra de treinta años con un físico peculiar -alta, robusta y no hermosa- va a casa de uno de sus alumnos, Jason de nueve años, a hablar del mal comportamiento del niño. Allí se encuentra por primera vez con el padre, Jake, un viudo desde hace un par de años, que perdió ambas piernas durante la Guerra Civil que asoló el país hace años. Por generosidad, y por sentir cierta pena por la situación de Jason, Alicia empieza a tener más contactos con Jake y su hijo. Pasados unos días desde que se conocen, Jake propone a Alicia que se case con él para así poder darle a Jason una madre, además de tener así alguien que cuide de la casa y de ellos. Vamos, el busca una mujer para todo: enfermera, madre del niño, cocinera, limpiadora... Y evidentemente ella acepta sin dudarlo.
Considerando que la época histórica es muy diferente, la primera impresión es darle a Jake una señal con el dedo pero pensándolo bien casarse no es mala idea, ya que conlleva tener una familia, aunque sea la familia de una mujer muerta. Podía ser peor, Alicia no tiene perspectivas de casarse nunca, así que la propuesta no es tan mala como parece.
Este no es un mal inicio, dos personajes con fuerte carácter que chocan cada cierto tiempo, lo que me molesta de esta historia es que una vez casada Alicia se vuelve un ser muy vulnerable. Cada vez que tiene una discusión o una idea propia y su marido se la rechaza, se pone un mar de lágrimas, o muy sentimental. Además no se siente segura de su aspecto porque él no ha la reclamado en su cama. Y para cerrar el círculo ha dejado de ser maestra y su labor es estar veinticuatro horas cuidando de Jake y Jason. ¿Pero cuál es el problema de esta mujer? El hombre te dijo desde el principio qué tipo de matrimonio quería y tú aceptas de buena gana, ha pasado un día y ya te estás quejando. Pues no haberte casado.
Otra cosa que me irrita mucho es que esta es la típica historia del patito feo que se encuentra con un hombre guapo pero atormentado pero con su bondad y demás lo transforma en un hombre feliz y amable. Aquí Alicia se dedica desde el principio a intentar cambiar a su marido y al niño, y lo hace por su cuenta porque quiere hacerlo, y si los implicados no están de acuerdo pues no importa, porque al final ella se sale con la suya, solo hay que echar un par de lagrimitas y el marido cede.
En fin, yo esperaba una protagonista un poco más realista y que la relación fluyera un poco más, no que cada uno se diera cuenta de que aman al otro como si una revelación divina les cayera encima.
Con todo esto confesar que la novela está bien escrita y es muy fácil de leer pero para los lectores que buscan algo más en una protagonista que se adapta al rol tradicional de buena mujer puede que no sea suficiente. En mi caso, me pregunto dónde están las arpías y las mujeres con muy mal carácter del pasado -porque muchas hay por ahí sueltas ahora mismo- porque parece que antaño todas eran una santas.