Una fábula para recordar en muchos momentos al formularse preguntas.
Sería muy difícil olvidar una educación infantil juiciosa y dejar de correr o no seguir avanzando.
A veces somos liebres, a veces tortugas. A diferencia de dichos animales, nosotros podemos controlar nuestra hubris o perseverar incansablemente por el mismo camino.
Parece una fábula infantil, aunque realmente son las bases de culturas milenarias con incontables expresiones de lo que va más allá de una antropo-adaptación de la naturaleza
(Lo cual me parece muy natural)
Las asociaciones con la cultura occidental no pueden ser más cercanas. Lo vemos en personas que han logrado éxitos notorios, personales y también los no reconocidos.
También está muy vigente y de suma relevancia la toma de decisiones. ¿No es el tiempo, aparte de las circunstancias un elemento clave para asuntos de importancia? La ciencia y arte de dicha toma de decisiones tiene como pilar un caparazón y una pata de la suerte.