En palabras de Jorge Aulicino acerca del autor “Bayley es de los viejos animosos que piensan que el derrumbe tiene sonidos parecidos a los de la construcción, así como se parecen las luces del amanecer y las del crepúsculo. Ninguna poesía ha sido quizá tan constructiva, tan adánica, como la de Bayley en su generación. La ecuación, para él se resuelve de este si hay luces y sombras, hay finalmente luz, porque la luz es el acto tanto la sombra es sólo ausencia.”
Me ha tentado siempre la claridad Y la claridad se me ha negado a veces Como un pájaro que vuela en sueños Y cae y sigue cayendo Sin volar Como peso muerto
Me ha tentado siempre la claridad Especialmente la claridad de las hojas de sáuco También la claridad del guijarro Y de las ramas de abeto Y la rápida y voraz claridad de una salamandra
He querido tener claridad para mirar Los terrones del campo recién movido Y para mirar también el mismo arado Y el agua que se desliza límpida por la acequia
Claridad he querido para recorrer tantos sueños Y glorias y poderes y dispersas situaciones y gentes Y para estar en el aire sin ausentarme del fuego
Me ha tentado siempre la claridad De estar totalmente en cada flor En cada herida o condena o semilla He querido tener claridad para vivir
Y cuando al fin pude definir la claridad que yo buscaba Advertí cuánto sueño y plumón y roja tierra Y confusión y olvido hacen falta para comprender claramente Y estar aquí con total lucidez sentado a la vera del camino Avivando el fuego bajo el cielo y el polvo de las horas
Y como me ha tentado siempre la claridad Aquella vez cuando bajo un abierto y extendido sol Comenzaron a encresparse las aguas de la bahía Hasta adquirir un tinte violáceo Y un gran pájaro blanco surgió de repente de entre las nubes Batiendo sus alas y revoloteando suavemente a mi alrededor Decidí que era el momento de arrojar estas palabras al mar Porque la claridad que tanto he buscado Sólo está en algunos silencios En algunos espacios en blanco Antes y después de unas pocas y triviales palabras