2’5 Estrellas, pero se queda con 2 porque la segunda mitad del libro me ha cabreado demasiado. Sin duda éste libro es el ejemplo de todo aquello que un escritor no debería hacer si no quiere cargarse una buena historia. Una historia que empezó muy bien, una historia que prometía, con un romance precioso, con unos protagonistas estupendos, como Sherrilyn siempre ha sabido crear, pero ¿Qué narices le ha ocurrido para fastidiar el libro de esta manera? ¿Se cansó de escribir? ¿Le vencía el plazo? ¿No se le ocurrió nada mejor? O sencillamente ¿Debía tener un mínimo de páginas y no lo cumplía y decidió hacer un copia pega? Pues lo siento Sherrilyn, pero si tu obra futura se va a basar en esto, paso de volver a leerte.
No me gusta nada soltar spoilers en mis reviews, pero como he visto que no soy la única que está enfadada con la autora por esto mismo lo diré. La primera mitad del libro es magnífica, con los mejores ingredientes de romance que Sherrilyn sabe escribir, pero hacia la mitad decide darle un viraje al romance de nuestros protagonistas para sumirlos en la tragedia ¿Y qué viene después? Nada más y nada menos que ciento cincuenta páginas (sí, y el libro tiene trescientas sesenta), que son un absoluto copia pega, en serio: párrafos, líneas enteros de conversaciones de los anteriores libros; “Hijo de Nadie” y “El estigma del dragón”.
Quienes leísteis los libros anteriores ¿Recordáis las escenas en que salía Illarion con Cadegan y Jo, y con Max y Sera? Pues todo eso lo ha cogido Sherrilyn y lo ha pegado en este libro. ¿Era necesario? No. Porque ya sabíamos lo que había ocurrido en ellos. Por desgracia, no es la primera vez que Sherrilyn emplea esta atrocidad, en el libro de Fang también lo usó y me pareció un absoluto desperdicio. No todos los autores saben conjugar en distintos libros una misma historia contada a través de varios personajes, siempre he dicho que Kresley Cole es una maestra porque sabe usar este recurso como nadie, pero en el caso de Sherrilyn se le suma la vagancia y la falta de inventiva, pues repito, no hay nada peor que pegar tus propios párrafos durante ciento cincuenta páginas para contarme lo mismo con pelos y señales.
Creo que ya entiendo por qué este libro tiene una puntuación tan baja (respecto a otros de la misma serie), así como montones de críticas negativas de gente enfadada. Una más que se suma a la lista de indignados.
Dejando de lado mi cabreo, contaré un poco respecto al libro y sus personajes. Como supimos en anteriores libros, Illarion, un drakomas o dragón primigenio, es el hermano menor desaparecido de Maxis, a quien conocimos en “Hijo de nadie”, supimos que Illarion tuvo una historia pasada con su pareja predestinada, Edilyn, a quien perdió. Pero entonces ¿Cómo lo arregla Sherrilyn? Bueno, por desgracia, después de las ciento cincuenta páginas de copia pega te enteras de lo que ocurrió.
Edilyn pertenece a una extraña raza de demonios de los sueños, pero se ha criado como humana, al haber renunciado su madre a sus poderes para irse con su pareja, otro humano y padre de Edilyn. En la Edad Media, sí, el libro empieza a principios del siglo VII, Edilyn era sólo una niña cuando perdió a sus padres durante un ataque de los dragones, pero su hermano Virag, por parte de madre, la crió y protegió hasta que llegó a adulta. Edilyn se formó como guerrera para luchar contra los dragones, a quienes odia desde que mataron a sus padres.
En la aldea donde vive Edilyn, todos los años organizan una especie de liza en la que los habitantes ofrecen a sus hijas como esposas de los dragones, a cambio de que estos los protejan y luchen con ellos contra sus enemigos. Lo que Edilyn quiere es combatir contra los dragones, y ése era su propósito hasta que Illarion se dejó caer en el pueblo, y cambió la percepción de Edilyn completamente. Por su parte, Illarion disfruta en el anonimato de los juegos de los humanos, los desprecia por lo que le hicieron, por marcarle, por robarle su voz, jamás esperó una palabra amable de ellos, hasta que conoció a Edilyn.
Pronto empieza una bonita historia entre ellos, un romance apasionante y con mucha química, muy del estilo de los que sabe crear Sherrilyn y que te atrapa desde que lo empiezas. Pero el destino, o más bien Morgana le Fay y el legado familiar de Edilyn, se interpondrán entre los protagonistas, separándolos de la manera más cruel.
Lo siguiente, ya lo sabemos, es el copia pega. Reitero ¿Cómo lo soluciona Sherrilyn? En apenas veinte páginas finales y poco concluyentes, pues la autora metió demasiada paja en el copia pega, y en veinte páginas quiso arreglar el romance de los protagonistas, pero queda corto y muy escueto. Para mi, el gran interrogante: ¿Qué fue de Edilyn? ¿Nos los separa quince siglos y en apenas una frase nos suelta lo que fue de ella? ¡Venga ya! Eso no convence ni un a bebé.
Resumiento: esta ha sido mi percepción del libro. Una historia que podría haber convencido, pues tenía los ingredientes para ello, pero que la autora ha desaprovechado de la manera más espantosa. No sé si por falta de inventiva, porque le vencía el plazo, o simplemente por vagancia, pero lo que Sherrilyn ha hecho con esta historia es destrozarla, y no sé si tengo ganas de seguir leyendo esta interminable serie en la que ya nada es como al principio, y en la que amplía más y más hasta ver donde llega la gallina de los huevos de oro. Por mi parte, deberán convencerme las críticas de los siguientes libros si sigo leyendo, si no, me planto aquí.