Joder, es que cuando Sanbe se pone en serio, logra hacer algo maravilloso. Si el tomo anterior me había parecido previsible, este es lo más inesperado que se puede echar uno a la cara en un thriller. Para mí, este es el gran plot twist de la obra, y no el que se gestaba en los volúmenes anteriores.
Desaparecido vuelve a lo que se le da bien al autor: los momentos catárticos y la sensación de estar leyendo algo fresco y original. Tan solo me ha fallado que el autor no le haya dedicado tantos capítulos a la recuperación y que, en su lugar, haya puesto una narración en ocasiones un poco chusta. Comprendo la dificultad de resumir tanta historia en poco tiempo, pero creo que la condensación le hace un flaco favor a la obra. En todo caso, permite que algunos momentos lleguen de sopetón y ello permite que la sorpresa sea mayor.
La primera parte del tomo, ese "enfrentamiento" final y la backstory del personaje, justifica correctamente las acciones que han llevado a la situación presente y ofrece una profundidad inesperada a lo que hasta entonces era un personaje bastante plano. Además, las páginas dobles, aunque abundantes, hacen que todo se sienta climácico, acorde a las expectativas, y Sanbe pone toda la carne en el asador para hacer el paneling interesante y conclusivo.
La segunda parte, más centrada en episodios varios tras el incidente, es donde todo encaja emocionalmente. No solo es todo un impacto, sino que también tiene sentido dentro de la propia historia y se siente como algo realmente bien pensado desde el inicio: la inclusión de los revivals hace que varios puntos narrativos ganen fuerza y tensión en un punto bastante más relajado del argumento. Sachiko es, probablemente, uno de los personajes más bonitos que he leído en mucho tiempo. Solo vemos pinceladas de ella, pero cada momento en que aparece se queda con la escena por su astucia, su actitud y, sobre todo, su dedicación absoluta a aquellos que ve como merecedores de su amor. "Cuatro horas al día durante quince años" es una línea muy potente en este manga y muestra que Sachiko merece un lugar en los altares de cualquier hogar. Bless her pure soul.
Este tomo permite a Sanbe algunas licencias creativas que llevan la trama por derroteros muy interesantes. La resolución de Kayo es también genial en ese respecto porque elimina cualquier situación ideológicamente problemática de anteriores capítulos sin perder credibilidad. Vamos, que todo muy bien. Es un tomo bien parido que solo se siente algo frustrante por esa necesidad de los bocadillos narrativos.