La trama es sobrecogedora y se logra una voz personalísima para contar la historia de ese crimen, de ese "sábado imposible". Poco a poco el lector se sumerge en ese túnel de sombras, en la saeta de los recuerdos que no abandona a la voz dolorida. Todo se vuelve espectral, como si fuera una Comala de la barbarie; no hay énfasis pero sí un gran dolor contenido; no hay disparos pero sí una voz de mando en las tinieblas; no hay gritos pero sí un profundo miedo que atraviesa las páginas. De qué son culpables los pueblos, se pregunta la voz angustiada; no hay respuesta, pero yo son culpables de ser inocentes. Héctor Peña Díaz Bogotá, 2007.
Interesante libro! Mientras lo iba leyendo me recordó varias narraciones mexicanas como PEDRO PÁRAMO, y el cuento “Luvina” ambos textos de Juan Rulfo. El autor tiene una pluma ligera, el libro se pasa volando; la historia es memorable y hace comprender una realidad diferente a la mía, sin necesidad de mostrar un mundo fantástico, porque muchas veces la realidad supera a la ficción y este libro es muestra de ello.