¡Pinche librazo! Segunda vez que lo leo en el año y como quienta en la vida: ¡Tan poquitas página sy tantas pinches cosas y capas y voces! Es cabrón el Mario.
Es un 3.5, no logra llegar a la cuarta estrella. Enorme dialogo -aparentemente sin respiro- de Fausti. Interesante el cambio de voces en donde el narrador a veces parece una niña pequeña, una adolescente, un homosexual o una mujer adulta. La alegoría de los padres resaltante: la madre es el eterno infierno siempre presente. El padre, la figura divina la cual brilla por su ausencia en donde es parte de la esperanza.