Este libro del ensayista Blas Matamoro intenta ser la breve y articulada partitura de lo que, tal vez, componga la única posible biografía íntima del la historia de un hombre que llevó el verbo al extremo de sus contrasentidos, hasta que se volvió grito –cuando no llegó a ser canto– y culminó en silencio cuando cesó de cantar, sosegado por la locura.
Breve ensayo, muy específico, sobre Nietzsche y sus cuitas.
En lo particular, me ha gustado mucho. El autor era desconocido para mí, pero no el tema que trata su libro. Está muy conseguido cómo plantea el asunto y cómo lo desarrolla. El editor (Fórcola Editorial) de esta obra me cautivó hace un tiempo, y no decepciona.
Blas Matamoro escribe transmitiendo la sensación de que anda interpretando una partitura musical, a la par que es serio en su análisis. Todo lo serio que se puede ser tratando al gigante de la Filosofía que fue el amigo Friedrich.
Si atrae la buena música, si se quiere aprender sobre distintos compositores del s. XIX y del s. XX, y si resulta misterioso quién fue verdaderamente Nietzsche, aquí hay una buena oportunidad para sondear.
Y es que sobre música, fobias y filias, va esta tentativa, sencilla, pero que consigue hacer que un lector (medianamente experto en la materia) aproveche las reflexiones que vierte su autor. Sólo se le puede poner una pega: a veces se pierde, un poquito, en una sintaxis demasiado enrevesada. Aunque, es de suponer, de esto tratan los famosos “gajes del oficio”…