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Torquemada #1

Torquemada en la Hoguera

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Torquemada en la hoguera narra la conmoción espiritual que produce en el protagonista —el feroz usurero que aparece ocasionalmente en Fortunata y Jacinta y La de Bringas — la grave enfermedad de su hijo.

124 pages, Paperback

First published January 1, 1889

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About the author

Benito Pérez Galdós

1,501 books607 followers
People know Spanish writer Benito Pérez Galdós especially for his Episodios Nacionales (1873-1912), a series of 46 historical novels.

Benito Pérez Galdós was a Spanish realist novelist. Some authorities consider him second only to Cervantes in stature as a Spanish novelist. He was the leading literary figure in 19th century Spain.

Galdós was a prolific writer, publishing 31 novels, 46 Episodios Nacionales (National Episodes), 23 plays, and the equivalent of 20 volumes of shorter fiction, journalism and other writings. He remains popular in Spain, and galdosistas (Galdós researchers) considered him Spain's equal to Dickens, Balzac and Tolstoy. As recently as 1950, few of his works were available translated to English, although he has slowly become popular in the Anglophone world.

While his plays are generally considered to be less successful than his novels, Realidad (1892) is important in the history of realism in the Spanish theatre.

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23 (6%)
1 star
8 (2%)
Displaying 1 - 30 of 35 reviews
Profile Image for Rafa Sánchez.
463 reviews108 followers
February 22, 2021
Francisco Torquemada afronta en esta novela corta un momento de crecimiento personal y profesional: ¿debe seguir siendo sólo un usurero de pobres gentes o puede aspirar a otros negocios más suculentos en otras clases sociales? Para ello debe intentar cambiar de aspecto y modales y se apoya en la familia de aristócratas empobrecidos de los Aguila. Don Benito Pérez Galdós nos cuenta con su fino humor la metamorfosis del prestamista en un divertidísimo relato, una obra maestra donde cada uno de los 5 personajes tiene su justo término de desarrollo y explicación de su conducta. El cómo contar esto en menos de 200 páginas y quedar satisfecho me temo que únicamente lo puede conseguir la pluma de un coloso de las letras.
Profile Image for Rafa Sánchez.
463 reviews108 followers
February 19, 2021
Una pequeña obra maestra, nos presenta la personalidad de Francisco Torquemada, un avaro prestamista detestado por todas las personas que tienen trato profesional con él, e incluso los que le conocen en la intimidad (la trapera señora Roma...) Don Francisco tiene que afrontar la grave enfermedad de su queridísimo vástago de 12 años, Valentín, lo que le plantea gravísimos cargos de conciencia entorno a su relaciones humanas, porque piensa que es un castigo divino y empieza atolondradamente a hacer obras de caridad. Don Benito hace una labor de orfebre entre el drama y el humor negro, en un relato que te conmueve y te hacer reír. Una joya de novelita.
Profile Image for Piero Marmanillo .
331 reviews33 followers
March 31, 2021
Qué gran Novela de Benito Pérez Galdós. Torquemada en la hoguera ha sido una revelación de novela naturalista y satírica española. Me ha encantado el estilo narrativo del autor empleando unos diálogos llenos de jergas, frases y modismos de la época, asimismo en esta obra se devela las entrañas del usurero D. Francisco Torquemada. Este el primer libro de una tetralogía! omg

¡ay Torquemada! Es que Ud. no podrá cambiar para bien ni en las peores desgracias?
Cuídese y recuerde las palabras de la vieja Roma: "Nunca aprende... Ya está otra vez preparando los trastos de ahorcar, Mala muerte va a tener, condenado de Dios, si no se enmienda"
Profile Image for Laura Pelayo Padilla ♡.
104 reviews159 followers
Read
August 7, 2025
No entiendo porque Goodreads no deja marcar Torquemada en la hoguera y Torquemada en la cruz como dos lecturas independientes si se publicaron por separado en su momento.

Por lo que respecta a Torquemada en la hoguera. Estoy un poco cansada de poner puntuaciones, así que me limito a escribir una breve reseña de esta obra. Es una novela extremadamente cortita, que siento que Galdós inició para cumplir un compromiso con Lázaro Galiano, sin ánimo de nada más. Aún así, me ha encantado y la veo como pórtico al resto de novelas, que redactó y publicó con posterioridad.

Por su parte, Torquemada en la cruz me ha parecido bastante más interesante. El personaje principal, Torquemada, es ya todo un hallazgo como personaje por su evolución de un vulgar prestamista a un ricachón. El resto de personajes secundarios no dejan de ser personajes curiosos y de gran profundidad.
Profile Image for Carlos Magdaleno Herrero.
231 reviews48 followers
December 2, 2020
Un prestamista y casero llamado Torquemada (El peor), viudo con una sufrida y abnegada hija, y con un hijo que nos lo presentan como un futuro Einstein o Hawkings, vive en una vorágine de exprimir a sus clientes hasta dejarles secos y amasar dinero como único objetivo en la vida. La repentina enfermedad que afecta a su brillante descendiente de 11 años y que lo deja postrado en la cama sin esperanzas de recuperación; hacen que Torquemada trate de girar 180º y darse una capa de barniz que lo haga quedar a ojos de Dios y de la sociedad como un alma caritativa y benefactora de los pobres y desgraciados, con la intención de engañar y revertir la mortal enfermedad. Y mayoritariamente la gente hasta se lo cree; pero no la Tía Roma, que en un ataque de sinceridad le canta las cuarenta al avaro en lo que para mi es la mejor parte de este libro cargado de humor negro, sátira, cinismo y que refleja muy bien la sociedad madrileña de la época.
Profile Image for Javier Sebastian.
7 reviews
August 13, 2020
Adoro a Don Benito. Mira que he leído novelas y artículos de su pluma. No puedo escoger una, ni dos, ni diez favoritas, pero "Torquemada en la Hoguera" que terminé anoche, me ha vuelto a demostrar porque es uno de los más grandes. BRUTAL. 30 páginas irrepetibles. Una historia triste en realidad. Gris. Negra. Pero, taaaan divertida. Me he reído a mandíbula batiente con cada página del relato sobre el prestamista, usurero, el "fiero sayón" Don Francisco Torquemada.
Tremenda y mordaz crítica de la codicia, la avaricia y la utilización torticera de los valores cristianos.
Nítido y preclaro retrato de aquella España de la Restauración.
En este año 2020, cuando se cumple un siglo desde que el ilustre Pérez Galdós tristemente abandonó este loco y absurdo mundo humano, hay que leerle, hay que vivirle y celebrarle.

Descanse en paz el maestro de las letras hispánicas.
6 reviews
May 3, 2019
Siempre resulta interesante leer a nuestros grandes clásicos, pero hay que tomarlo con paciencia, porque no tiene el ritmo ni el lenguaje de la literatura actual. Torquemada es un prestamista, bastante tacaño y usurero, que recibe el encargo de proteger a dos hermanas de rancio linaje, pero con pocos recursos económicos. Es interesante ver la diferencia de clases y el escaso papel que desempeña la mujer en la época.
Profile Image for Isabel G L.
48 reviews
April 13, 2019
La única pega: que es muy corto, pero nos queda el consuelo de tener más hazañas de Torquemada por leer.
Profile Image for Hunter.
109 reviews
February 10, 2025
This was reaaaaaally tough for me to read, so maybe my rating is inaccurate because of that.

But then maybe I'll revisit it later and like it more!
2 reviews
November 20, 2023
Me la pasé muy bien leyendo este libro. Me encantó el lenguaje usado para narrarlo, es una maravilla.
Profile Image for Sergio Corchete.
71 reviews7 followers
December 29, 2025
Este año Torquemada se ha convertido en uno de mis personajes favoritos del XIX. Decía Jameson que si Zola era el Wagner del realismo decimonónico, y Georg Eliot su Brahms, Galdós era su Shakespeare. Poca cosa. Con eso Jameson buscaba enmendar la tradicional ausencia de Galdós en el canon de los grandes realistas de la literatura mundial, ausencia que no era solo un crimen, sino un error fundamental para entender el núcleo no solo de su evolución como estilo y forma, sino como reflejo de unas jerarquías civilizatorias en desarrollo que estaban en proceso de desintegrar las líneas de fuga de la sociedad española, tardíamente modernizada.

Esa modernización, en Galdós, está protagonizada por una economía política de la clase y los tipos sociales que es muy elocuente de sus maneras como novelista. En medio de uno de los textos que componen el ciclo de Torquemada, Galdós anuncia un paralelismo entre la igualación de las nuevas sociedades modernas, expresada políticamente en las revoluciones burguesas y económicamente en la bajada de los aranceles y los progresos de la industria, y la progresiva disolución de los tipos novelescos, que solían estar marcados en el cuerpo y la gestualidad de los individuos y ahora deben ser estudiados de manera mucho más sutil, concreta o particular, por usar la terminología decisiva de la estética tardía de Lukács. Dice Galdós:

«Reconozcamos que en nuestra época de uniformidades y de nivelación física y moral se han desgastado los tipos genéricos y que van desapareciendo, en el lento ocaso del mundo antiguo, aquellos caracteres que representaban porciones grandísimas de la familia humana, clases, grupos, categorías morales. Los que han nacido antes de los últimos veinte años recuerdan perfectamente que antes existían, por ejemplo, el genuino tipo militar, y todo campeón curtido en las guerras civiles se acusaba por su marcial facha, aunque de paisano se vistiese. Otros muchos tipos había, clavados, como vulgarmente se dice, consagrados por especialísimas conformaciones del rostro humano y de los modales y del vestir. El avaro, pongo por caso, ofrecía rasgos y fisonomía como de casta, y no se le confundía con ninguna otra especie de hombres [...] caracterización igual se observaba en los encargados de chupar sangre humana, prestamistas, vampiros, etcétera. Todo eso pasó, y apenas quedan ya tipos de clase, como no sean los toreros. En el escenario del mundo se va acabando el amaneramiento, lo que no deja de ser un bien para el arte, y ahora nadie sabe quién es nadie, como no lo estudie bien, familia por familia y persona por persona».

Esta conexión ya de por sí evidencia una conciencia más o menos intuitiva de la fluidificación y aceleración del tiempo y los tipos sociales encuadrada en el seísmo que hizo temblar la división de clases tradicional y produjo la reordenación de sus procesos de estructuración. Pero a renglón seguido la conexión de ese diagnóstico con su base económica se hace más explícita, incorporando además un juicio normativo que puede resultar sorprendente:

«Esta tendencia a la uniformidad, que se relaciona en cierto modo con lo
mucho que la humanidad se va despabilando, con los progresos de la industria y hasta con la baja de los aranceles, que ha generalizado y abaratado la buena ropa, nos ha traído una gran confusión en materia de tipos».

Es difícil exagerar la importancia de esta conciencia de las relaciones entre los distintos ámbitos del «escenario del mundo» al que se refiere Galdós y su oficio de novelar, o la tarea del novelista respecto a la sociedad a la que mira. Algo que, en su caso, va acompañado de una conciencia progresista -rara avis para un realismo acostumbrado al maridaje del conservadurismo con la conciencia de la contradicción en el progreso, lo que ya detectase Lukács, pero también Tocqueville- . No por nada Torquemada es uno de los espejos en los que se mira Chirbes para diseñar a sus personajes más "orgánicos", dice Nelly, o "realistas" en un sentido restringido: aquellos que encarnan el escenario y la lukacsiana 'amenaza de futuro' que para el crítico húngaro cargaban, quisieran o no, todos los grandes realistas (sea esa amenaza el progreso galdosiano por el que la humanidad se está despabilando o el futuro descarnado y abismal del universo chirbesco). Es el tipo social que apunta al futuro, poseído por el espíritu hegeliano, si queremos (gran muestra de brillantez es que al atar su éxito a una declinación del futuro como amenaza, Lukács ensaya una acepción confrontativa del progreso, que siempre amenaza a alguien). Aunque la primera palabra que nos venga a la cabeza para describir la actitud política de estos tipos sea "conservador", nada más lejos de la realidad: ni Torquemada ni Rubén Bertomeu son conservadores, más bien lo contrario. Son los personajes que disuelven los órdenes, en varios sentidos, premodernos o plenamente desajustados con la marcha del mundo, y los que encarnan una nueva síntesis ideológica, ética y económica que integra irónicamente visiones enfrentadas que acaban por componer un orden que nadie tenía en la cabeza y nadie quería. Marxismo folk.

En el caso de Torquemada, asistimos al nacimiento de una clase o, mejor, al nacimiento de una clase para sí: una clase con ethos propio, con manierismos; una clase moral, con una actitud frente a la política, la vida pública, la estética, el cuerpo y el lenguaje: una clase, al fin, que se pone sobre los hombros su función social económica, securitaria, estética y política, elementos que se suman al ya fáctico dominio sobre la nuda vida económica. Elevándose como clase, aparece en tanto tal en primera plana de la Historia. El móvil de este salto es, sin embargo, aprendido desde fuera, y su sustrato fundamental, negro sobre blanco, es la defensa del orden, ahora burgués, frente a la amenaza del «proletariado envidioso» (sic). Lucha de clases, vaya, para la que la nueva clase rectora debe aprender a diferenciarse, a colocarse conscientemente en el orden representativo: aparece su propia forma narrativa, la novela como restitución del epos clásico en términos burgueses y en la que -Torquemada es un ejemplo particularmente metanarrativo de ello- la burguesía se narra a sí misma, la distinción bourdieana en la ropa, la educación, la seguridad en sí misma, el lenguaje, las nuevas actitudes respecto a lo político.... Una clase con clase o con política, como dice el propio Torquemada cuando quiere referirse a su propia falta de educación. Educación que adquiere, de nuevo, desde afuera. Irónica pero no poco interesante lectura leniniana que cabría hacer de la galdosiana modernización española (y que hace más increíble si cabe el silencio de Lukács respecto a su obra, tan cara no solo al realismo decimonónico sino a la célebre afirmación del Qué hacer de Lenin sobre una conciencia de clase adoptada necesariamente desde fuera de la vida económica, por sí misma capaz de desarrollar una conciencia sindical o corporativa, pero no total -para escépticos, Linhart nos recuerda que, bien leído, eso no quiere decir que los obreros no puedan ser revolucionarios, sino que si lo son ya no es en tanto obreros, lo que viene a remarcar algo en lo que vale la pena insistir, y es que la noción de clase de Lenin es insoslayablemente antisociológica-).

El educador debe ser educado, decía aquel. Torquemada es educado, y en ese proceso educativo que evidencia la ingenuidad y pusilanimidad casi infantil con la que entra al tablero de la historia pública la burguesía española se asoman las poco y mal escondidas maneras, gustos y preferencias de la aristocrática manera de habitar la dirección de la sociedad en su conjunto. Prueba de ello es la no solo miserable sino improductiva recurrencia al rentismo, fruto de esa alianza funesta cuya hipoteca, nunca mejor dicho, seguimos pagando hoy.

En realidad, si solo importase la nuda vida económica, Torquemada no tendría que haberse casado con ninguna de las hermanas: la familia aristocrática estaba muerta, arruinada, en las últimas. Pero sabía gobernar, en sentido amplio: sabía de maneras, de diferenciación. Lukács se lamentaba en un poco citado fragmento de Historia y conciencia de clase de que el proletariado no podría enfrentarse a la burguesía en igualdad de condiciones hasta que fuese capaz de adquirir la misma ingenuidad que ésta tenía respecto a la legalidad única del orden por él constituido. Una especie de inconsciente positivo que implica una seguridad respecto a la ilegitimidad del orden que se le enfrenta y una naturalización del propio. Naturalidad que, apostillaba Lukács, solo podía lograrse en el ejercicio del poder: el proletariado, muy literalmente, no tenía tiempo. El realismo nos enseña mucho sobre esa dolorosísima encrucijada en la que la historia nos ha pasado por encima: Balzac y Chirbes muestran en acción a los avaros que activan ciertas aristas de los procesos de acumulación originaria, y que se desesperan porque las generaciones posteriores -sus hijos- no son capaces de heredar la conciencia de los presupuestos de su posición social y juzgan con malicia la personalidad rota de sus padres, expresada de igual forma en un cuerpo roto: el tartamudeo y la obsesión aritmómana y tacaña del tonelero Grandet tanto como el gusto desconchado y cutre de Bertomeu, que destroza el paisaje cargado y la arquitectura tradicional de la huerta valenciana, y decide pasar su vejez asintiendo en las conversaciones más insulsas con su nueva mujer, más joven, de extracción inferior y un arribismo no manchado por las huellas de la conciencia. Todos ellos elementos objetivados en el cuerpo de los vencedores, y a través de él en aquellos lugares y personas que su actividad lucrativa altera y destruye. La historicidad de su posición social queda así registrada, irónicamente museificada: las nuevas generaciones pueden ahora permitirse olvidar, sustituir la conciencia por una brillantez ingenua, pueril e imbécil, pero efectiva para su nueva función social. Algo de lo que se da cuenta también, como me dijo el otro día Óscar, el Gatopardo en su lecho de muerte: una aceptación de que el viejo orden muere, pero debe sobrevivir de modo insospechado en los hijos pródigos que, al no entender, entienden. El proletariado nunca tuvo ese tiempo, esas generaciones en las que se adquiere, o se compra, la clase para sí.

La burguesía galdosiana no solo tiene ese tiempo, sino que se forma en él en simbiosis interesada con una aristocracia que sin embargo les desprecia (no muy) secretamente. Diferencias que aparecen en el cuerpo y en las atmósferas (el realismo tardío de Galdós tiene también esa ventaja, que no está tan explícita aún en Balzac pero sí en un mundo habitado por Flaubert y Zola), y que evolucionan a la par con el aprendizaje de la clase: a las Cruz les huele mal Torquemada (a cebolla cruda, qué bajeza!), y a Torquemada le empieza a oler mal su viejo barrio y sus habitantes cuando empieza a aprender que no debe ser como ellos. Y sin embargo, se necesitan: la burguesía arribista para, hacia abajo, extraer plusvalor de la clase trabajadora y efectuar sus prácticas usurarias, y hacia arriba para aprender a gobernar y adquirir su ingenuidad; la aristocracia para, con su muerte ya fechada, sobrevivir *como clase* *EN* la burguesía. Una supervivencia que captura plenamente el espíritu del realismo: supervivencia, si se quiere, hegeliana. No es casual que Lukács, en su ensayo sobre el joven Hegel, subrayase del filósofo alemán su «instinto realista», obtenido en parte del estudio de la economía política inglesa y que le separaba de Hölderlin, posibilitando una vinculación directa de Hegel y el marxismo a través de su específica dialéctica.

El instinto realista que marcaba el paso del progreso histórico es, en el fondo, el instinto de Torquemada y Bertomeu. Hölderlin, a quien Lukács oponía ese sano y en cierto sentido progresista instinto hegeliano, siguió fascinado por la mística impolítica de las democracias antiguas, y la imposibilidad de su recuperación le indujo el aislamiento y la locura. Tanto el hermano Cruz, reaccionario, impedido, elocuentemente ciego, que niega la posibilidad de manchar su linaje con las bajezas burguesas, como el loco Brouard, viejo escritor comprometido y realista, amigo de la infancia de Bertomeu que terminó vencido, fracasado y grotesco, encajan en este perfil.

Lo auténticamente siniestro es que ese fracaso, ese progresivo debilitamiento de las fuerzas que se van apagando opera, de nuevo, como una ligazón inconfesable de victoria e inconsciencia, que aparece de manera distinta en una u otra clase. En los vencedores es el paso de la conciencia de la acumulación al cinismo de la economía y los nuevos fetiches, financieros y vulgarmente consumistas en Bertomeu (posiblemente sería adecuado decir que se charquificó o, más bien, se tiró de cabeza y por voluntad propia a la charca, y nos serviría para remarcar que esa gaiteana invención terminológica de Twitter es algo más que un juicio clasista) y religiosos en el nuevo comportamiento ético-religioso que intentan inocular a Torquemada, por más que este insista en que «no le entra el dogma» (¿entonces para qué hemos venido a este mundo, para preocuparnos tan solo del sucio dinero?, le responde, alterado e hipócrita, su educador Donoso). En los vencidos es la mortificadora y martilleante conciencia de la guerra perdida que oprime de modo insoportable el cerebro de los vivos (o de los conscientes), por bastardizar el 18 de Brumario. De nuevo con Marx, y con el Marx de Lukács en los Manuscritos del 44: ambas clases están atravesadas por los procesos de alienación, pero en ellos una se revuelca gozosa y la otra supura y se rompe.

El realismo galdosiano, como el de Chirbes, nos prescribe, por tanto, una enseñanza siniestra: malos tiempos aquellos en los que sales consciente de la larga resaca de las batallas decisivas y te das cuenta, como el ciego hermano Cruz que mata el tiempo contándose las batallitas de su pasado militar, o como Ana al final de La buena letra, de que envidias a los que se fueron en el fragor de la batalla y no tuvieron tiempo de ver el destino de los otros. «Porque yo he resistido, me he cansado en la lucha, y he llegado a saber que tanto esfuerzo no ha servido para nada. Ahora, espero».
4 reviews
January 21, 2021
Si queréis reíros a carcajadas leed este librito y si os gusta pasad a los siguientes. ¿Por qué tardaría tanto en vencer mis prejuicios con Galdós?. (Ahora los tengo con los "Episodios")
El lenguaje se saborea frase a frase. Cada personaje, hasta el más ocasional, tiene su lenguaje propio y su psicología; son de carne y hueso (a diferencia de mucha novela actual). Todas las palabras tienen sustancia y peso, no hay ni una frase de relleno.
No hay personajes planos y olvidables. El protagonista es complejo. Su motivación casi exclusiva es el trabajo y amasar dinero, como casi todos los admirados empresarios. Pero es consciente y lo asume con sus consecuencias.
La aparición de la mujer lo cambiará todo. Dos hermanas en este caso. Y la vida le dará un vuelco.
Si queréis saber más leédlo y veréis pasar toda una vida por delante con todos los afanes humanos y siempre con un humor, inteligencia y literatura, difícil de encontrar hoy. Todos los personajes y situaciones te los crees porque sus motivaciones y personalidades son parte del ser humano en toda su variedad y notas que están dentro de ti. Desde lo más material a lo más espiritual. Y todo expresado con belleza.
Lo único malo de Galdós es pasar a leer al autor siguiente. Es como comer un cocido de dos vueltas un día y al siguiente dar mordisquitos a una galletita de arroz.
Profile Image for Gwenhuiwar.
85 reviews14 followers
January 24, 2020
No leía a Galdós desde el instituto, y gracias a la iniciativa #nosingaldos de @nosinmislibros me he animado a hacerlo. La prosa de Galdós ya me enamoró en Marianela, aunque me dejó tan marcada que no me he atrevido a volver a leerle hasta ahora. Elegí este libro solo por el título, sin mirar reseñas, sinopsis ni nada, así que ha sido toda una sorpresa. Empieza con una descripción muy ágil, frenética casi, sobre la venganza que cae sobre el mezquino Torquemada aludiendo a la Inquisición, hasta que se nos desvela que estamos en otra época y que este Torquemada no es aquél, sino un usurero viudo que va a recibir una lección.
Me han gustado los personajes, especialmente la tía Roma y Bailón. La tía Roma, todo bofetadas de realidad. Bailón, clérigo que ahorca los hábitos para volverse profeta de revoluciones con un disurso tremendamente apasionado. Está claro el papel alegórico de ambos en una narración en la que por un momento nos hace pensar que uno puede redimirse. El modo en que Galdós trata los sentimientos humanos me parece vívidamente aterrador, como el episodio de la tiza (no digo más), desgarrador. Un escritor capaz de conectar así con lo más profundo del lector es un maestro de las palabras, y sin duda Galdós lo es.
Profile Image for joepr.
181 reviews3 followers
June 23, 2015
Yo no sé si estaba supuesto reírme con esta novela corta, pero me reí de lo lindo. Lo vi como humor negro: el niño se le está muriendo y él, un cabronazo de la vida, entiende que tiene que hacer actos caritativos para salvar a su hijo. Jeje... ¡Y las cosas que hace contra su naturaleza mezquina! El que se quiera ir intelectual con esta novela, pues bien. Yo no, yo me fui por el morbo.
Profile Image for Stella BeMo.
137 reviews
August 22, 2021
Qué realismo!!
Más de uno de nosotros reaccionaríamos así ante tal tragedia 😢
Me conmovió mucho.
Respecto a la narrativa, es como si te lo contaran en persona. Muy fluida la historia y rápido de leer. Si no estás familiarizado con el castellano y muchas de las expresiones propias del idioma, te resultará un poco difícil entender pasajes, pero no impiden su comprensión total.
Profile Image for Miguel Angel.
20 reviews
April 4, 2020
Magnífico. Como cualquier libro de Galdós. Supongo que traducida a otros idiomas pierde todo su encanto, que reside, más que en la historia, en el manejo del lenguaje.
Profile Image for mabelsanier.
133 reviews2 followers
June 4, 2023
"Torquemada en la hoguera" nos permite conocer más al terrible usurero que en otras obras de Galdós aparece. En este caso lo vemos atravesar una situación durísima cuando su bello y super inteligente hijo se enferma.
Parecería que conductas negativas y penurias están relacionadas como causa y consecuencia, aunque bien se sabe que no siempre es así. De esta forma Francisco piensa que con algunas generosidades, que no le salen del corazón, puede sanar el mal de su hijo, percibido por el padre como una especie de castigo del cielo.
Por momentos siente que será bueno en adelante, mientras su hijo está mal, pero también siente que puede ser más malo que antes si el niño muere.
En realidad es experiencia general que la escencia de las personas no cambia y que no tendría que ser diferente en este caso.
Es una historia corta, intensa, angustiante y que deja la sensación de que difícilmente Torquemada se convierta en un ser bondadoso.
Porque lo haría?Que hay en la vereda del frente? Son los demás mejores que él solo porque no tienen dinero y se ven obligados a pedirlo? Debería Torquemada hacer beneficencia?

El libro incluye algunos cuentos que el mismo Pérez Galdós manifiesta no haber querido publicar, pero que igualmente publica a instancias de amigos literatos. Son historias variadas en dónde el escritor juega mucho con la fantasía y hace un generoso despliegue de su gran capacidad y estilo, logrando como siempre dejarnos pensando. Destaco entre estos "La conjuración de las palabras" y "La pluma en el viento o el viaje de la vida", y también "Un tribunal literario" por su buen humor.
Profile Image for Eulate.
367 reviews20 followers
December 14, 2025
La calidad literaria de don Benito —grande entre los grandes— es indiscutible: con muy pocos elementos es capaz de montar escenarios y contar historias pero, sobre todo, sabe dar vida a unos personajes sólidos, psicológicamente muy bien definidos. Esa solvencia le llevó a escribir mucho y muy bueno. Esta novela es una pequeña muestra de su portentoso oficio, aunque hay en ella dos aspectos que no me han convencido y me hacen minusvalorarla:

:: más que una novela corta es un relato alargado artificiosamente, en el que el final está cantado desde el inicio.

:: recuerda demasiado a Un cuento de navidad de Charles Dickens, una obra que sin duda el canario conocía bien.
Profile Image for Sonia MM.
296 reviews4 followers
May 2, 2020
Primera novela sobre el personaje de Torquemada, prestamista avaro que aparece en otras novelas de Galdós, como La de Bringas. El autor, usuario de prestamistas, es profundamente crítico desde el principio con este personaje predisponiendo al lector en su contra.

En esta breve novela o cuento vemos la crisis personal por la que pasa Torquemada al caer su hijo enfermo, "la hoguera" por la que tiene que pasar, y que le hará cuestionarse su proceder.
Profile Image for Edith Campo.
Author 2 books1 follower
November 12, 2025
Esta es la historia de Torquemada, que podríamos decir que es el Scrooge de Dickens, pero a la española. Un hombre avaro que se vuelve bueno cuando ve a los "fantasmas", en este caso por la muerte de su hijo. Interesante por la forma de trato y habla de la época, y para ver los cambios de actitud que sufre el personaje según los vaivenes que le tiene preparado el destino.
Profile Image for Miguel Angel.
20 reviews
April 4, 2020
El placer que proporciona cualquier novela de Galdós, siempre merece una puntuación de 4 estrellas para arriba. Creo que un extranjero no puede apreciar los giros y el fino humor de este libro, menos en una traducción...
Profile Image for Kei.
695 reviews8 followers
February 26, 2018
Torquemada is such a strong character, and he was so good at being unkind and nasty.
Profile Image for Luis García Vela.
86 reviews1 follower
January 25, 2023
"La vida es muy corta. Se muere una cuando cree que todavía está naciendo". "Lo más negro, lo que llega más al alma y la destroza más no lo conoces, no puedes conocerlo. Estás todavía, por el poder de la imaginación, en aquel mundo brillante y lleno de ficciones".

Reproducción, también, del dilema entre ser y parecer. Torquemada busca aparentar ser alguien que, en el fondo, por cuestión de origen, no es; en esa voluntad se produce un aprendizaje lingüístico, que Galdós plasma de una manera increíble. Las hermanas Águila, aristócratas empobrecidas, intentan igualmente aparentar una "dignidad" que choca con las circunstancias de miseria en las que viven. También Galdós borda el choque entre lo material y lo ideal: Rafael es un personaje (y qué pesado a veces) que mantiene valores anacrónicos imposibles y Cruz, por otro lado, es mucho más pragmática. Wow el hecho de que meta elementos fantásticos (la clarividencia del Rafael, que es ciego, el hijo muerto de Torquemada etc). Y sí señor, chapeau por los personajes, con luces y sombras, porque ves sus cualidades y sus defectos y tan pronto te caen bien como mal.

Algo que no me ha gustado es que hay elementos folletinescos que Galdós cabecica canaria se podría haber ahorrado como el llanto, las pasiones exaltadas etc etc. También hay un error de aquí a Cuenca en la narrativa: cómo narices Rafael se escapa de su casa y recorre Madrid en unos cinco minutos si está más ciego que Ray Charles (?!). Además el final tampoco me convence del todo, pero eso es personal. En fin, una novela que está bien, con bastantes cosicas y algún error suelto.
Profile Image for Kevin Kazmierczak.
11 reviews5 followers
August 2, 2015
My first book in Spanish since "El Camino" and it certainly was not enjoyable as that novel. I really did not understand what Galdos was trying to say. I was frustrated with "El Peor" in that he is viewed sympathetically and yet disdainfully by the narrator. None of the other characters had any real spark, nor did the location of Madrid. I feel Balzac could have done far more in the length Galdos took in this work, in terms of setting a scene and making me ache for the characters.
Profile Image for Sonia MM.
296 reviews4 followers
May 5, 2020
Excelente descripción de la voluntad de Torquemada, prestamista avaro y usurero de oscuros orígenes, por refinarse y parecer superior, así como la descripción de la caída en la miseria de una familia noble, su lucha por mantener la decencia y sobrevivir y la manera en que cada uno de ellos se enfrenta a la idea del honor.
Displaying 1 - 30 of 35 reviews

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