"Encarnación intentó detener un suspiro pero no fue posible. Sin decir adiós, Juan Manuel se perdió en la calle. La joven cerró la puerta, entornó los ojos y revivió la escena una y otra vez."
Impetuoso, apuesto, rico, Juan Manuel de Rosas ha pasado de niño mimado a candidato codiciado por las más bellas jóvenes de la alta sociedad porteña. Doña Agustina, su madre, tiene grandes expectativas para ese hijo dilecto pero en ninguno de sus planes figura la idea de casarlo con Encarnación Ezcurra. Pese a su juventud y su inexperiencia, Encarnación sabe que la pasión que la une a Juan Manuel es indestructible y no escatimará recursos y estratagemas para unirse a él. Las dos mujeres, de carácter fuerte y voluntad de hierro, lucharán sordamente por la posesión de ese hombre, que poco a poco se perfila como una figura decisiva de la vida política de la incipiente nación. A las tensiones de una vida familiar en jaque permanente se suma la agitación que sacude el territorio, atrapado en una espiral de violencia y sangre.
Florencia Canale teje con maestría los hilos de una trama de amores, odios, poder y ambición en la que la historia revela sus entretelones más secretos. Sangre y deseo. La pasión de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra es una novela vertiginosa y atrapante, que tiene a la pasión –amorosa, política, maternal– por gran protagonista.
Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Es periodista y trabajó en varias publicaciones: Noticias, Living, Gente, Siete Días, entre otras. Actualmente es editora en la revista Veintitrés. Pasión y traición, su primera novela, lleva vendidos desde su publicación en 2011 más de cincuenta mil ejemplares; seguida por Amores prohibidos, publicada en 2013 y también un éxito editorial.
“—Yo te esperé toda la vida. Y ahora te encontré.”
1. Trama
—El romance y la historia son dos de mis temas de discusión predilectos, esto no es noticia nueva para absolutamente ninguna de las personas que me conocen, sin embargo, la fusion de ambos temas en cuestión logran sacar a la luz una faceta de mi persona que pocas veces muestro a quiénes me rodean e incluso me permito ser a mi misma. Nunca he negado el hecho de que las intrigas amorosas, los amores prohibidos, los secretos de Estado, las mentiras sordidas y los trapos sucios de más de un aclamado prócer dentro de la historia de mi país, mi Patria, la tierra que me vió nacer, es mi pan de cada día y muchas veces suelo preguntarme si genuinamente existen personas que no se sienten atraídas hacía esta clase de cuestiones, de nimidades que, para ellos, carecen de relevancia alguna: muchos dicen que es el hombre el que hace historia, yo les confieso que considero que es siempre la historia la que hace a el hombre. Desconocía la existencia de Florencia Canale hasta hace poco menos de unas cuantas semanas, en las que me llamó poderosamente la atención una de sus obras, Pecadora y entonces dediqué mi tiempo a averiguar más sobre su autoría, sobre sus creaciones, sintiéndome completamente atraída hacía las tramas que me ofrecía dentro de su basto abanico de opciones.
Nuevamente, no es novedad alguna el hecho de que mi relación con Juan Manuel de Rosas es un tanto más compleja de lo que usualmente debería ser, teniendo en cuenta que el es un prócer de renombre en la Argentina y que yo, por otro lado, busco hacer historia por mi cuenta, sin tener que recaer en las bajezas en que muchos han recaído y de cuyas recaídas poco se sabe. En un principio me mostré reticiente cuando se trató de leer una novela protagonizada por Rosas, puesto que sé lo justo y necesario sobre su vida, habiendo considerado que nada más sobre ella podría haberme interesado, sin embargo, el motivo por el cuál me encuentro en el lugar en el que me encuentro, tiene gracias a todo lo santo, nombre y apellido: Encarnación Ezcurra. Encarnación es la verdadera protagonista de esta historia, porqué detrás de todo (pseudo) gran hombre, SIEMPRE, sin falta alguna existe una mujer omnisciente y todopoderosa que se encarga de hacer a la figura que hoy en día conocemos y que ha logrado pasar a la posteridad, la figura digna de todo respeto, todo admiración y toda consideración, no me tiembla el pulso al afirmar que Juan Manuel de Rosas habría sido un don nadie de no haber tenido a el MUJERÓN que tenía a su lado y aún así, a pesar de el profundo amor que se tenían, la adoración que se profesaban, él nunca fue la mitad de hombre de lo que ella merecía. Te odio Juan Manuel de Rosas, nadie te odia más de lo que yo lo hago.
2. Personajes
—Encarnación: mientras comenzaba a adentrarme en esta nueva historia y más aún, mientras comenzaba a conocer con mayor profundidad a todos los personajes que iban haciendo acto de aparición a medida que avanzaba con la lectura, descubrí que al encontrarme leyendo a Encarnación, de alguna manera estaba leyendo a Blanca Montes, estaba leyendo a Laura Escalante, mujeres creadas a partir de la creatividad, el talento y la pluma de mi queridísima Florencia Bonelli, lo cuál avivó el fuego de mi interés y mi cariño hacía ella. Fuera de toda duda posible, estoy completamente segura de que me habría enamorado de Encarnación tanto en mis cinco sentidos como en contra de todos ellos, porqué una mujer que sabe lo que quiere, cuándo lo quiere, de qué manera lo quiere y de quién lo quiere, es una mujer que jamás permitiría que se la pasara por encima como si no fuese más que un pañuelo que se ha caído en la calle. Encarnación supo desde su más tierna edad que Juan Manuel sería suyo, que le pertenecía y no me sorprendió en lo absoluto el leer cómo esta se hacía con lo que siempre le habría de pertenecer por el resto de sus días, porqué a pesar de mi desagrado hacía él, ambos contaban con una conexión que sobrepasa cualquier significado que las palabras puedan adquirir en el intento de expresar las emociones que su lazo me causó.
—María Josefa: honestamente, siempre fue una figura histórica que cautivó mi atención cada vez que se la nombraba, buscar información sobre ella era similar a buscar una aguja en un pajar, nunca había suficiente información, nunca habían suficientes detalles, nunca podía obtener tanto de y sobre ella como realmente me hubiera gustado hacerlo. Pepa, claramente, no contó con un gran protagonismo a lo largo de este libro, puesto que sabemos de sobra quienes son las verdaderas estrellas, sin embargo, el nacimiento de Pablo, el entregarlo a su hermana para que lo criara y como son importar el hecho de que era consciente de que podría terminar con el corazón roto, tal como sucedió, ella amo profundamente a Manuel Belgrano, me recuerda muchísimo a la manera en la que yo, también presa de la pasión y de un amor que no conoce frontera alguna, entregué más de lo que debería haber entregado y volví a casa con un corazón roto y sueños sin sentido.
—Juan Manuel de Rosas: te aborrezco, no tengo absolutamente nada bueno que decir sobre vos, todo el interés que pude haberte llegado a sucitar murió cuando fuiste infiel. Nunca espero nada de los hombres y aún así logran decepcionarme. Sos la peor escoria de este país.
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No me gustó. Al principio lo disfruté más porque estaba más centrado en los protagonistas. Con el correr de las hojas, se desdibujó todo y terminó siendo un libro de historia que un romance histórico. Hubo un disbalance tremendo entre el contexto y el objetivo de la trama. Por otro lado, los saltos temporales y de personajes eran abruptos y descolocaban. Por último, a la mitad del libro, se cambia el nombre de uno de los personajes secundarios, era Gregoria y de repente se llamó Gervasia. Eso habla de falta de edición. No lo recomiendo
Sangre y deseo de Florencia Canale Este es el primer libro de una trilogía de la autora, que toma como personaje a Juan Manuel de Rosas y su relación con las mujeres que formaron parte de su vida. Admiro y disfruto los libros de la autora. En este caso rescata de una manera impecable la trascendencia de la figura de Encarnación Ezcurra, la esposa de Juan Manuel de Rosas. Los unió el amor, pero ella se convertirá en amiga, su confidente, en quien el deposita su confianza y será hábil política, su carácter impetuoso le ganará enemigos pero también un amor incondicional de sus seguidores. Ella es fundamental para el futuro político de uno de los hombres fuertes de nuestra Historia. La trama no deja de lado a la mujer apasionada, inteligente, astuta y que ama con desmesura a su marido y que, en ese afán de ser su sombra, descuida su salud y relega la crianza de sus hijos a su querida hermana Pepita. La investigación histórica es impecable, a quienes amamos el género disfrutamos y para quienes deseen una trama apasionada y romántica la encontrarán. Ya comencé en el segundo libro. Me gustó y la recomiendo.
Flor logra con sus libros lo que no lograron los libros de historia en la escuela. En esta ocasión nos trae la primera parte de la vida de Juan Manuel de Rosas, amado y odiado, aún hoy, en nuestro país. Rosas es mostrado en el seno de una familia y en un país (llegaría a serlo) convulsionado, violento, movido por los negocios y las ambiciones de locales y extranjeros. Encuentro a Encarnación Ezcurra, la horma de su zapato y juntos conforman una pareja poderosísima, pero el destino no tenía pensado para ellos mucho tiempo.
Flor siempre me lleva a conocer desde otra perspectiva la vida de personajes fascinantes. En este libro a un Juan Manuel de Rosas humano, apasionado y sobre todo sensible. Totalmente contrario a lo que sabía de él. Agradezco también las descripciones de las direcciones antiguas y actuales, me ayuda a ubicarme ya que conozco el microcentro al dedo. Vamos ahora por la segunda parte.
Juan Manuel de Rosas es un personaje histórico que no me cae bien. Para ver si podía equilibrar mi sesgada reticencia a saber nada de él, busqué en este libro una vena tal vez más humana. Lo haré corto y sólo diré que no me ha gustado, es más un libro de historia que ese "detrás de escena" que buscaba en el libro. Perdón.
Es una buena mezcla de ficción e Historia, pero por ratos me parecía que los datos históricos estuvieran agregados a la fuerza, como extractos de un manual. Por otro lado, sentí que hubo cierto uso excesivo de algunas palabras, repetitivo por así decirlo. Lo disfruté , es entretenido, pero pudo ser mejor. Esperaba que se centrara mucho más en el romance.
Disfruté muchísimo este libro como creo no disfruté otro libro en el año. Si bien este año fue muy pobre, este fue uno de mis favoritos. Igualmente, no sé si le voy a dar oportunidad a los otros dos libros; como autoconlcusivo queda perfecto. Quizá más adelante..
No me pareció nada atrapante. Es un relato lineal de hechos históricos, con muy poca profundización en las escenas y en las historias. Un contexto desperdiciado
Me gustó el tema de este libro porque me pareció una manera divertida de aprender un poco sobre la historia argentina. Pero no sé si es que yo no sé lo suficiente, pero se me mezclaban los nombres y a veces era difícil seguirle el hilo. Una de las cosa que no me gustó tanto es que en algunas partes, me dio la impresión de que los párrafos estaban desconectados, no había seguimiento entre una idea y lo que seguía. Sin embargo, estoy dispuesta a leer más de esta autora, principalmente el libro sobre Belgrano.
El romance se va perdiendo hacia mitad del libro, centrandose en la carrera politica de ambos, obviamente mas extensamente en la de Rosas. La lectura es totalmente adictiva como en todos los libros de Florencia.