He dudado mucho de qué puntuación poner a esta novela. Sobre todo porque he tenido muy diferentes sensaciones a lo largo de la historia.
El comienzo me absorbió por completo. La mecánica es sencilla, cuatro amigos quedan para cenar. Dos de ellos son pareja, desde hace años, en un matrimonio que ha caído en la rutina y en los silencios, y los otros dos, amigos. Iremos viendo a través de una voz narradora que conoce la vida de los personajes, cómo son sus vidas, sus aspiraciones, sus secretos, sus miedos. Y cómo, mediante esa cena, salen a la luz muchas de estas cosas, desnudándose ante los demás.
La idea me encanta, porque es muy teatral y el diálogo ágil e inteligente de los personajes hace que te enganches.
Pero para mí, llega un momento que la historia se atasca en un punto en el que los personajes tienen poco ya que aportar al lector. O al menos así lo he sentido.
Casi al final me volví a reconciliar con la historia, pero su epílogo me sobraba, y ha hecho que vuelva a sentir que la historia se desinfla.
Aún así, me parece una novela que me ha gustado mucho, con sus peros, pero que recomiendo leer por lo que he disfrutado con algunos de los diálogos.
Ha sido como vivir un texto de dramaturgia en una novela, y eso me ha gustado mucho.