Me encuentro en una fase de leer mangas "retro". Ya pasé por Evangelion, Blue Seed, Pokémon, los inicios de One Piece, y varios tomos de Ranma 1/2 y Saint Seiya. Dije: "quiero probar uno nuevo". Casi casi agarro el primer tomo de Dragon Ball, pero el hecho de que estuviera editado en color me desanimó. Y a pesar de que el fútbol no me gusta, de pendejo era bastante fanático de aquello que conocíamos como Los Supercampeones, con esa traducción insólita de los nombres de los personajes que ya es tarde para borrar de la cabeza: Oliver, Benji, Ralph, etc. Así que agarré, sin mucha confianza, el primer volumen de Capitán Tsubasa y debo confesar: superó ámpliamente mis expectativas y me dejó súper cebado con querer seguir leyendo. La historia es simple y remite a muchas otras historias: un joven, Tsubasa Ozora, que es extremadamente bueno en lo que hace porque ha dedicado su (corta) vida a ello y lo ama profundamente; en este caso, el fútbol. Conoce a un grupo de loosers que pierden partidos 30 a cero y gracias a su motivación y pasión todos mejoran y crecen juntos. Al mismo tiempo, se van presentando rivales y desafíos cada vez más importantes, que tanto el protagonista como los demás deben ir enfrentando. En este primer tomo, el increíble arquero Genzo Wakabayashi, al que nadie puede hacerle un gol. Hacia el final del tomo aparece Taro Misaki (a quien conocíamos como Tom), una suerte de doble de Tsubasa, tan bueno como él. Y este primer volumen se cierra con un partidazo entre los dos equipos principales, sin que sepamos cuál de los dos gana. ¡Quiero seguir leyendo!