Galardonada con el Premio Biblioteca Breve en 1961, Dos días de setiembre es una narración en distintos planos acerca de la vida enfebrecida en los días de vendimia en una pequeña y aristocrática ciudad andaluza. La novela se basa en la superposición temática de la radiografía de esa pequeña ciudad y la omnipresencia del vino, que actúa de elemento de relación entre las personas, las cosas y el paisaje. Pero además, el vino sirve de factor determinante de los actos y las situaciones, se hace presente en la crítica de una acción y en la prematura decadencia de los personajes.
José Manuel Caballero Bonald was a Spanish novelist, lecturer and poet. In 1959 he began to make friends with and collaborate with poets who would later make up the 50s Group. In February 1959 in Collioure (France), he attended the 20th anniversary of the death of Antonio Machado, along with Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda and Carlos Barral.
He moved to Bogotá, where he taught Spanish literature and humanities at the Universidad Nacional de Colombia. There he started his friendship with the Colombian group of the Mito magazine (composed of Jorge Gaitán Durán, Gabriel García Márquez, Eduardo Cote, Hernando Valencia, Pedro Gómez Valderrama and Fernando Charry Lara, among others).
In 1999 he was awarded the title of Favourite Son of the Province of Cadiz. He received the Golden Medal of the Fine Arts Circle and the Julián Besteiro Award for Arts and Literature.
In 2004 he was awarded a Doctor Honoris Causa by the University of Cádiz. He also won the Queen Sofía de Iber-American Poetry Award.
In 2012, he was awarded the Miguel de Cervantes Prize for his achievements in Spanish literature.
Es un libro maravilloso, aunque no para todo el mundo. Un clásico de la literatura que no es común leer por ocio. Es complejo, denso, no es para quienes vienen buscando solo entretenimiento, sino para los que quieren consumir arte. Me fascina el tratamiento del tiempo y la diferenciación de las voces narrativas, también la sensibilidad con que reproduce cada vida. En general, qué voy a decir yo de alguien tan consagrado como él. Se merece todas las alabanzas que recibe.
¡Qué escenas, algunas de las de esta novela! Y qué manera de usar el lenguaje. Para alguien de la zona, nada de lo que cuenta ni de cómo lo cuenta le resulta ajeno; el lenguaje, las descripciones de lugares, personajes o situaciones: es tan de esa parte de Cádiz ... :)
Al fondo del zaguán se adivinaba el cálido relente de la noche escurriéndose por las desconchadas paredes del patio, entre los plantones de geranio y yerbaluisa, que crecían en unas cacerolas desfondadas y pintadas de un rabioso añil. (...) En la otra parte del patio goteaba un grifo sobre el pocijón de cemento. Se veía brillar el agua por el aire, reflejando un momento la redonda claridad de la luna.
(...)
La habitación era reducida y de techo bajo de cañizo. Se encendió una tenue bombilla que colgaba de un alambre veteado de untos negros y empalmado a un trozo de tulipa de papel cebolla, de modo que la luz se volvía aún más pálida y difusa. Una mujer estaba tendida en una descomunal cama de hierro que ocupaba casi toda la habitación. Las barras de la cabecera y de los pies estaban tomadas de orín y le faltaban las perillas de los ángulos. (...) Había una mesa camilla vestida con un mantel de hule. El hule aparecía desconchado por los bordes, formando una rozadura circular, como si lo hubiesen estado refregando contra la arista de la mesa. Junto a los pies de la cama, se arrinconaba una cómoda de aceitosa madera negra, con el tablero de chapa, rebosante de estampas de almanaque y cacharros de loza y de latón. (...) Olía a lombarda cocida y a sábana sudada.
- ¿Qué, se dio bien la noche? - preguntó la mujer. (...) - Tempranito - volvió a decir la mujer.
- ¿Eh?
- Y sereno.
- Eso es lo que hay.
- ¿Cayó algo?
- Relente.
(...)
La mujer se dejó caer otra vez en la cama, dándose la vuelta hacia la pared con una desfallecida indiferencia. Afuera se oían los primeros violentos silbos del levante.
Me ha encantado el vocabulario del autor, el lenguaje de la vendimia, los modos y costumbres españolas aunque la trama no me ha interesado ni me ha atrapado en ningún momento