Cualquiera que haya sido el lugar que las mujeres ocuparon en el sistema de castas colonial, ninguna se parece al estereotipo que el mito nos legó. Aquella mujer vestida de negro, los ojos bajos, atada al fogón de su cocina, beata de mil candelas al santo de su devoción, esposa frígida que hacía el amor al mismo tiempo que desgranaba las cuentas de un rosario, solo existió en el imaginario patriarcal. Esta obra obtuvo el Premio Nacional de Cuento en 1993.
Esta Tatiana se esmeró en sacar del rincón a las mujeres de nuestra historia colonial.. que increíble la forma despectiva de la Iglesia, siempre "correcta" en que trataban el matrimonio y favorecían a sus predilectos. a los incautos y a los villanos con el beneplácito de los curas...
En fin... excelente lectura, ligera y bien lograda
La fortaleza de este libro es el cruce de historia y literatura: los documentos cobran vida, y uno siente las tensiones del pasado como relatos humanos -e indignantes, valga la pena decir-. La lectura es ágil y muy entretenida, aunque deja mal sabor al reconocer el trato denigrante y la violencia de la que fueron víctimas tantísimas personas por culpa de la iglesia.
Su debilidad es que cada historia deja la sensación de querer sumergirse un poco más, porque no alcanzan a ser cuentos con sabor a novela histórica pero tampoco son ensayos ni crónicas técnicamente hablando.