La novela narra la investigación de la desaparición de dos hermanas de tres y cinco años, que se convierte en un recorrido por los bajos fondos de la Barcelona más canalla, donde la pedofilia, el tráfico de drogas y la pornografía infantil son moneda corriente. La autora ahonda además en el tema de la maternidad, el abandono infantil y el consumo de estupefacientes en la actualidad.
The novel follows the investigation of the disappearance of two sisters, 3 and 5 year old, which becomes a journey through the underworld of a roguish Barcelona, where pedophilia, drug trafficking and child pornography are common. The author also goes deeply into the theme of maternity, child neglect and drug use today.
Lo he terminado de milagro, y sólo porque había ciertos cabos sin atar que se resuelven al final del libro.
El guión es medio decente, pero los personajes están mal dibujados y mal expresados: mi mayor problema con la novela ha sido el lenguaje, que me ha parecido artificial, pedante y más falso que un euro de Sudamérica.
Tú tenías que ser una princesa blanca y yo tenía que ser la reina roja, no te jode, pero ya no hay ni reinos ni castillos, ni rojos ni blancos ni en carboncillo.
Esto lo dice una cuarentona embarazada criada en el puñetero arrabal, en un semi-monólogo improvisado. ¿Acaso alguien habla así en la vida real? ¿O es que yo estoy demasiado acostumbrada a los one-liners de las películas y los libros americanos?
Y eso por no hablar de la pequeña manía que tiene la cuarentona cada vez que le da la ansiedad. Sí,
Hacía tiempo que no comentaba un libro, pero con éste tengo que hacerlo.
No entiendo que haya sido premiada como novela negra en el 2012, porque ni los personajes ni la descripciones de los barrios ni en sí la trama para mí están bien desarrollados. No conectas con nada ni te metes en ningún personaje o lugar. Comprendo que el lenguaje usado por los personajes sea soez y repetitivo ya que intenta demostrar que son gente de barrios marginados, pero aún así se hace muy pesado estar leyendo siempre las mismas palabras. Creo que hay novelas negras y con temas peliagudos como el de ésta que describen situaciones o personajes del mismo estilo sin necesidad de repetir tanto.
No entiendo que la obra haya sido tan galardonada... Ni la descripción de Barcelona y el Raval llega a la suela de los zapatos de las historias de Carvalho, ni la detective embarazada resulta original (y menos teniendo el genial referente de Fargo en la memoria), ni la resolución del caso vale la pena ni el desenlace de la historia está bien tramado.
Dura, cruel, difícil de leer y de seguir en ocasiones por el exceso de argot y los saltos temporales todo mezclado, con un estilo peculiar. El regusto final es de notable raspaíllo (lo que serían dos estrellas y media). Por supuesto y como no podía ser de otra manera (se me ha pegado esta frase estúpida que está tan de moda entre los políticos rufianes. Claro que las cosas pueden ser de otra manera!!!!!!!) no faltan las habituales erratas y los no tan habituales errores (una vez habla del número 19 para referirse a algo que no voy a mencionar y en otra ocasión cambia a 23).
La escritora trata de llevar adelante una historia y no sabe cómo. El idioma usado es el moderno se dirá con muchas malas palabras y una cantidad de palabras sin sentido. Se puede leer pero no aporta nada y la diversión es poca
Es un libro duro por la temática. Casi parece relatar una película underground, siniestra, lúgubre y oscura. Su narración se hace sencilla a la par que diferente, digamos que se sale de lo establecido, aunque abusa de frases repetitivas que son típicas en determinados guetos. No es un libro fácil de engancharse por la temática, pero aún así lo he encontrado interesante por la forma de narrar.
Lo que no comprendo es cómo la editorial no ha hecho su trabajo en condiciones. Hay erratas, un par de párrafos repetidos, etc...
A mí no es que me haya gustado demasiado. Durante bastante rato el libro parece más un alegato contra la pederastia que una novela negra en sí. Además, muchos lectores pueden sentirse incómodos ante unas descripciones tan gráficas y la insistencia que muestra la autora en mostrar siempre lo más degradado del lugar. Esto lastra el resultado de una novela negra que, a pesar de tener un final bastante logrado, no acaba de funcionar durante el sesenta por ciento de su longitud.
Como si el crimen en torno al cual gira la trama no fuese lo suficientemente cruel, violento y digno de las peores pesadillas, la autora remata con un personaje que se descarga matando animales... De verdad no entiendo que falta le hacía añadirle eso a su ya macabra novela.
Descubrí a Cristina Fallarás a través de un video de Youtube en el que explicaba cómo había sido su descenso a la indigencia durante la terrible crisis de 2008, cómo había tenido que llegar a robar la pasta de dientes para su hija, en un momento dado, y cómo sobrevivió gracias a la generosidad de amigos. Contó en esa conferencia que fue, durante esos meses, en los que se quedó sin trabajo de la noche a la mañana, cuando escribió una novela, esta novela: Las niñas perdidas, que ganó el Premi Confidencial 2011 y fue el punto de partida para salir de aquella situación terrible.
El vídeo de la conferencia de Cristina me impactó y me dejó muy tocado. Relató de forma clara y sin tapujos cómo la crisis trituró su vida anterior. Y cuando terminé de verlo pensé que, a pesar de todo lo que ella había vivido, no desprendía odio, ni rencor, ni tan siquiera rabia por lo sucedido. Y ello, aún me impactó más.
Muchos años después, ya en 2020 llegó a mi mano su novela y me lancé a leerla de inmediato. Y debo empezar diciendo que en ella está, quizá, lo que en aquella entrevista no manifestó: la rabia. La rabia contenida por la injusticia, por la maldad del capitalismo y de la condición humana y por la indefensión de los más débiles.
Las niñas perdidas es una novela dura y diría que también difícil. Cristina escribe sin tapujos, no tiene complejos en llamar a las cosas por su nombre y exacerba los calificativos incómodos de una realidad que está delante de nosotros y que va mucho más allá del fru fru de lo políticamente correcto. Victoria González es una detective apátrida, que lucha por ella misma y por su entorno, pero lo hace barriendo a su alrededor la mierda con la que tiene que lidiar y luchar. Y nos muestra un mundo real, que podríamos denominar como submundo, pero que está aquí, en el primer mundo, en la Europa del siglo XXI.
Más allá de la trama, durísima, de Las niñas perdidas, para mí ha sido impactante el lenguaje utilizado y la forma en la que sus personajes se manifiestan y observan el mundo que les rodea. Ha resultado algo parecido a cuando te pegas un quemazo que te da un chute de adrenalina, o a cuando, después de un accidente, descubres que sigues vivo. Algo fuerte, sinceramente, que creo va en la línea con el histrionismo de su autora, denostado por unas y alabado por otras.
En global, recomiendo su lectura. Creo que no deja indiferente a ningún lector y para mí, despertar odio o pasión (lejos de las medias tintas) es algo muy a valorar.
Novela negra que me ha ido gustando más a medida que iba avanzando en su lectura. Una detective embarazada recibe el encargo, anónimo y muy bien remunerado, de descubrir quiénes son los culpables de la desaparición de dos niñas pequeñas, una de las cuales aparece cruelmente asesinada. Aunque la protagonista principal es Victoria, la detective, es en cierto modo una novela coral, pues se intercalan las historias de otros personajes relacionados con la trama. En general los personajes que aparecen tienen en común un pasado y/o presente turbio relacionado con los bajos fondos, drogas, ambientes sórdidos… y el uso de un lenguaje bastante grosero. La ambientación, en Barcelona, me ha parecido muy buena. La novela está estructurada en capítulos cortos. Creo que los ingredientes de la novela y la trama son buenos, pero no me ha gustado el lenguaje narrativo que ha utilizado la autora, me ha parecido rebuscado e incluso difícil de entender en ocasiones. A pesar de este inconveniente, que me ha obligado a releer bastantes párrafos, en mi opinión es entretenida y absorbente.
¡La historia me resultó fascinante! El argumento es durísimo, le da una credibilidad y sustento absoluto a la novela. ¡Vaya que hay que tener valor para describir los acontencimientos que marcan la historia!.
¡La ambientación es excelente!. La descripción de la Barcelona local respecto a los barrios no tan favorecidos es muy atinada. El lenguaje en los diálogos son más que memorables y con ellos el humor que se atisba entre renglones es fabuloso.
Por otro lado, sintonizar la frecuencia en la narrativa no resultó tan sencillo. Hubieron momentos en los que no distinguía quién realizaba alguna acción; en otros , me quedé a la expectativa de una retrospectiva más amplia. Por ùltimo, hubieron personajes que creo su consolidación pudo ser más detallada.
A pesar de que el final se alcanza a visualizar pronto, el desenlace está muy bien logrado. Todo cuadra. Pero quizà esa ùltima escena merecía un par más de páginas.
Es una novela de una antigua periodista y actual detective que destapa a través de una carta sorpresa, resolver un violento crimen a dos hermanas. Como disparador a esa situación, cosas de su pasado salen a la luz y se muestra el lado no turístico y bello de Barcelona, España. La violencia, drogas, crímenes y adicciones son los protagonistas del relato. Por momentos te da la sensación de que el libro abre muchas ventanas a distintos temas y que no termina de profundizar en ninguno corriendo el foco central de novela constantemente a diversos puntos.
La historia sí me ha gustado, pero no la manera en la que está escrita, ya que en muchos momentos no entendía de qué estaba hablando y me costaba seguir la trama. Además, no me queda claro qué es lo que pasó exactamente con las niñas, si fue la madre, el abuelo, etc. Le doy tres estrellas porque la historia sí me ha gustado, pero le daría 2.5/5
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Dos niñas desaparecidas. Una aparece brutalmente asesinada mientras su hermana sigue desaparecida. Y, partir de aquí, lo que podía haber sido un librazo y es, en mi opinión, una marcianada.
Esa forma de caminar indiferente sobre cadáveres de niños muertos, pero indignar al lector con las instrucciones para matar a tus mascotas. No es la brutalidad de un acto, es la brutalidad humana en su espectro más ruin
Franchement, j'ai eu énormément de mal avec ce polar, tant au niveau du style d'écriture, un peu trop haché à mon goût qu'au niveau de l'histoire et des personnages : personne n'est sympathique, le récit est alambiqué (il y a beaucoup de drogués qui nagent dans leurs délires) et à la fin, que j'ai trouvé prévisible, je me suis juste dit : "tout ça pour ça ! ... heureusement que c'était un petit bouquin".