Yocandra vient d'une ile qui avait voulu construire le paradis et s'est transformee en enfer . Nee de fervents communistes cubains, elle s'est d'abord appelee Patrie, avant de se reinventer sous le nom de Yocandra. Quand elle parvient enfin a quitter l'ile, elle rejoint Miami, comme tant de Cubains exiles. A Little Habana, c'est le vertige, l'urgence, a chaque instant, on espere, on prie, bientot Cuba sera libre. Gagnee par l'amertume, Yocandra fuit Miami pour rejoindre Paris. Des son arrivee, son quotidien est envahi par les Cubains. Partout ou elle va, ils sont la, comme si elle n'avait jamais quitte Cuba. A l'hotel Monaco, l'immeuble borgne ou elle a elu domicile, on parle plus espagnol que francais, meme les chiens ont l'accent de l'ile. Dans l'avion, dans la rue, en bas de chez elle, elle ne cesse de croiser le meme homme, Fidel Raul, dont elle acceptera finalement l'aide pour faire sortir sa mere de Cuba. En cherchant a aider Le Nihiliste, son premier amour, Yocandra va connaitre l'amertume de l'exil, le passe qui vous rattrape dans une course pour la liberte. Avec ce roman tragi-comique, Zoe Valdes signe une suite bouleversante au texte qui l'a fait connaitre aupres du public francais."Traduit de l'espagnol par Albert Benssoussan""
Zoé Milagros Valdés Martínez estudió en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, pero abandonó los estudios antes de terminar (hizo hasta cuarto año); después ingresó en la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana, donde estudió hasta segundo año.1
Desde 1984 a 1988 formó parte de la Delegación de Cuba ante la Unesco en París, y de la Oficina Cultural de la Misión de Cuba en París. Fue subdirectora de la revista Cine Cubano desde 1990 hasta diciembre de 1994. Al año siguiente fue invitada a unas jornadas sobre José Martí en París, donde se quedó y vive con su esposo, el cineasta Ricardo Vega, y su hija. Políticamente, Zoé Valdés es opositora al régimen de Fidel Castro
Fue redactora en jefe de la revista de arte ARS Magazine, Cuba, que dirigía su hermano, Gustavo Valdés. La habían fundado ambos en 19952 y la relanzaron a fines de 2010.3
Zoé Valdés colabora en numerosas publicaciones periódicas españolas y francesas, como El País, El Mundo, El Semanal, Qué leer, Elle, Vogue, Le Monde, Libération, Le Nouvel Observateur, Beaux Arts, Les Inrockuptibles, entre otras. Ha participado en muchos festivales literarios internacionales y ejercido como miembro del jurado de prestigiosos concursos.
Además de escribir guiones, Zoé Valdés ha codirigido un cortometraje —Caricias de Oshún— con su marido, Ricardo Vega, y ha sido jurado del Festival de Cannes (1998).
Fabulosa historia de exilio, emigración y amor. Cuenta la historia de Yocandra, una balsera que huye de la dictadura cubana por conducto de Miami. Desde allí emigra a un París muy distinto al que había idealizado.
Como todo emigrante, deja una Ítaca atrás. Una Ítaca que ya nunca será igual a la que dejó. Una Habana en la que deja al amor de su vida: César, el Nihilista.
Yocandra es una escritora que no escribe. Una amante que no ama. Una vecina que no convive. Una persona rota por un sueño roto: el de la isla que quiso crear un paraíso y consiguió un infierno.
Conoceremos la vida en el exilio. Las penurias y la desconfianza permanente en un régimen cuyos tentáculos se expanden hasta una Europa que basa sus opiniones sobre el castrismo, más en los atributos ideológicos con que se quiere vestir en cada ocasión que en la realidad de lo que ocurre en la isla caribeña.
Una novela donde el protagonista es la crítica. Una novela de exilio, dolor, protesta y denuncia. No es que esto sea un telón de fondo, sino el cuerpo mismo de la novela. Su motivo.
Es un libro notable, que adquiere en sus dos últimas páginas la condición de excelente. Una prosa sencilla y directa que tiene mucho —intuyo— de autobiografía.
La primera parte del libro me gustó mucho, creo que es importante escuchar una voz que, con la experiencia de haber vivido dentro de Cuba, se atreva a criticar el régimen castrista. Sin embargo, a partir de lo que sucede con Fidel Raúl, lo que parecía ser una narración de los que es vivir en el exilio se convierte en una repetitiva crítica que parte de la dicotomía bien vs mal, en donde el bien es todo loq ue no tenga que ver con Cuba y el mal todo lo cubano.