4 Estrellitas, y me ha dejado con muy buena sensación. Es cierto que al principio la novela no es nada fácil de digerir y hasta cause algo de repulsión, pero lo que me ha ganado de la historia es ése último tercio donde realmente se ve el amor.
Son pocas las novelas que he leído de Marisa Sicilia, de hecho creo que ésta es la segunda, y tenía ganas de volver a probarla. La elegida fue "El juego de la seducción" para un reto literario y me ha dejado una grata sorpresa.
La novela empiezan como un retelling de "Las amistades peligrosas". Es finales del siglo XVIII, en Francia, concretamente en 1789. El protagonista, Louis, vizconde de Tremain es un notorio libertino, un canalla egoísta y manipulador y un holgazán, en una palabra, una "joya". Louis sólo conoce el placer y el hedonismo que le ha dado su estatus social. Louis es el sobrino del conde de Bearnes y su heredero, pero la constante disipación de Louis ha hecho que el conde decida volver a casarse para dar un heredero como dios manda, y que Louis se busque la vida.
Ahí será cuando Louis busque la venganza perfecta. Partirá a Tours, donde vive su tía Augustine, una afable viuda. La sorpresa que se llevará Louis será conocer a Hélene Villiers, la pupila de su tía, que además es la joven prometida de su tío, el conde de Bearnes.
Cierto es que al principio, a Louis no le atrae nada de Hélene, es fea y poquita cosa, callada, apocada y demasiado sumisa. Hélene es nieta de la que fue la mejor amiga de la tía Augustine, por eso ésta la acogió bajo su ala y le dio una educación. Hélene cree que debe compensar a la tía Augustine casándose con el hermano de ésta, el conde de Bearnes. Pero conocer al vizconde de Tremain, será la perdición de Hélene.
Sí, la vengaza es perfecta. Aunque a Louis no le atrae nada Hélene, en seguida empieza a coquetear con ella y llevarla poco a poco a las zonas mas oscuras de la casa y de los dormitorios. Y ahí será cuando la novela se convierte en un alarde de erotismo y sordidez.
El personaje de Louis no es nada fácil de digerir, de hecho le odias, le odias con todas tus fuerzas porque es un cabronazo, un niñato odioso y mimado que llega hasta lo más decrépito de la humanidad para vengarse de su tío y poder seguir viviendo del cuento, como ha hecho toda su vida.
Y así será prácticamente todo el libro hasta el último tercio de éste, donde algo cambia la historia, y a los personajes: el amor.
De Hélene no puedo contar mucho como personaje, porque me ha parecido que estaba muy desdibujada. Aunque la novela está narrada en tercera persona, el 90% del protagonismo se lo lleva Louis, y a Hélene la ves toda la novela como una chiquilla de diecisete años, callada y apocada, con poca o ninguna conversación. Louis es para ella un tornellino que destrozará su vida, o por lo menos la vida que le han dicho que debe llevar. No sabe cómo ni por qué, pero está enamorada de Louis y aún así debe casarse con su tío.
Lo bonito llegará en ése último tercio de la historia, cuando deja de ser una novela erótica para convertirse en una novela romántica. Cuando por fin los protagonistas están enamorados y Louis comprende que debe hacer las cosas bien y hablar con su tío. Pero una serie de circunstancias y la Revolución Francesa, que justo va a estallar, se lo pondrán muy difíciles a Louis y Hélene, que no estaban destinados a estar juntos.
Pues sí, pese a que al principio no me gustó, o no me gustaba como se estaba desarrollando la novela, admito que al final me ha convencido y me ha gustado mucho. Ha tenido un final muy bonito, y me ha dejado con ganas de leer más libros de Marisa Sicilia.