La novela Ardillas de Pavlov cuenta la historia de Ciprian, un artista que ha crecido en Rumania en los años ochenta –cuando el mundo tenía otras reglas y aún existía la Unión Soviética– y que en su juventud ingresa fortuitamente al mundo del arte y luego al de las becas y residencias artísticas de Europa occidental, especialmente en Alemania y Dinamarca. Las distintas residencias le permiten conocer a Pernille y Luda con las cuales tendrá una relación amorosa. También conoce a Pavlov, quien predica el abandono de todas las convenciones del artista contemporáneo. La idea cala hondo en los jóvenes y Ciprian se aleja del mundo de las residencias y becas para instalarse en París durante una década. Otra figura determinante es la del padre de Ciprian: un ex poeta surrealista, que en el contexto del dominio soviético abandona aquellas “banderas” para dedicarse, con bastante éxito, a escribir relatos infantiles. Con una precisión introspectiva bella y reflexiva, Ciprian pone en práctica un modo muy particular de hacer arte en bibliotecas públicas parisinas y se pregunta si la búsqueda del artista debe mantener alimentado el ego o romper el cerco del sistema del arte y sublimar lo artístico a través de una vida anónima. Ardillas de Pavlov es la primera y celebrada novela de la artista plástica y escritora brasileña Laura Erber, considerada por la crítica una de las mejores escritoras contemporáneas de su país.
Laura Erber (born 1979) is a Brazilian writer and visual artist.
Erber graduated from the State University of Rio de Janeiro in 2002 with a degree in Portuguese and Brazilian literature. She got a master's degree from Pontifical Catholic University of Rio de Janeiro in 2008, followed by a Ph.D. in literature in 2012. She was a Ph.D. student at the University of Copenhagen in 2010. Erber was a visiting researcher at the Danish Film Institute in Copenhagen. She founded the digital publishing non-profit Zazie Editions in 2015, along with Karl Erik Schøllhammer, focused on essays on art and criticism.
Eu não dei muita fé, a princípio (parecia um pouco o estilo do que li dela na Granta e que, apesar de bem feito, não me interessou muito). Decidi que se fosse muito artístico/intelectualoide eu pelo menos marcaria como "lido" nem que fosse "lido com leitura dinâmica". Então apertei o botão "piloto automático" na hora de ler esse livro que eu não ia entender mesmo.
Só que, rapaz(ou moça (ou você que não gosta das classificações anteriores)), a única coisa que essa postura me trouxe de bom foi que não abandonei o livro por motivos de cabeçudice. Que. Livro. Não vou dizer que entendi/peguei/captei tudo, porque seria uma grande mentira: eu precisaria ser mais inteligente etc. Mas COMO eu gostei do que consegui pegar.
É como poesia, sei lá (aliás, eu gostaria muito de TER esse livro, não apenas ter lido uma vez emprestado da biblioteca justamente porque pretendo fazer com ele o que faço de vez em quando com "Um útero é do tamanho de um punho", da Angélica Freitas: reler em ritmo devorador). Tem lá a parte que, para apreciar melhor, o bom é ter referências (históricas, poéticas, literárias -- e outras experiências de vida), mas também tem a parte que consegue emocionar o povo todo na praça da cidade.
Eu devia dar quatro estrelas, porque só em outras leituras que vou conseguir entender melhor o livro, mas as cócegas no cérebro tão me mandando dar 5 estrelas. E eu sou muy obediente a estas.
Esta novela me sorprendió por completo. Me la crucé de casualidad, no sabía nada de la autora ni del libro. Y no pude parar de leer desde que la empecé, es atrapante de una forma difícil de explicar. Porque no es una historia lineal y común, se va desplegando de a poco, presentando a los escasos personajes secundarios que aparecen, describiéndolos en unas líneas, eficientemente. El personaje principal me hizo acordar mucho a Tomás de La insoportable levedad del ser (casi segura que era Tomás, soy muy mala con los nombres en general), uno nunca termina de decidir si le cae bien o no, pero de todos modos lo entiende, sabe de dónde viene, por qué es así. Y estuve toda la novela pensando "ven? Ven que una mujer puede escribir desde la perspectiva de un hombre sin que suene raro? De hecho, con total normalidad. E incluso escribir una excelente primera novela. O será que no leen?!". En fin, ese fue mi desliz feminista que nunca me abandona.
Compré el libro con mucho entusiasmo ya que se trataba de un relato autobiográfico, tenía que ver con el arte y la autora escribía desde la perspectiva de un hombre, algo que siempre me interesa y me despierta la curiosidad de saber cómo se resuelve. De manera que al comienzo lo leí con mucho interés. El protagonista nace en Bucarest en los años 70, con lo cual ya se intuye el clima difícil que se puede esperar en el relato, que tiene algo de poesía, atrae. “A mitad de los años ochenta mi madre dejó de soñar con una vida que no era la suya”. “Encontrar esos cuerpos era terrible, pero quizás para ellos, los que morían, fuera la forma más discreta de concluir su vida”. Pero a medida que iba avanzando me perdía en una historia no lineal (con fotos al parecer inconexas) a la cual, supongo, tendría que darle una segunda oportunidad en algún momento. No pude terminarlo: abandoné a 9 páginas del final.