Rabindranath Tagore fue un ser sin precedente en este mundo, como tantos otros polímatas lo fueron, también.
Y como tal, no solo su obra fue única y con una peculiar visión propia de su vasto saber, sino que tambien fue dotada de una sabiduría que pocas veces acompaña tal cantidad de conocimiento, el mismo que con suma humildad, él parecía creer poco para que su mano tendida fuera de real ayuda a quien quiera que la tomase.
No, mi buen colega. Tu mano tendida es y será salvavidas de muchos espíritus errantes e inquietos.
El primer libro de esta antología, ''Entrevisiones de Bengala'', está formado por ensayos, cartas, poemas en prosa, o entradas de diario que Tagore se escribió a sí mismo y en los cuales deja que su mente vague y divague por las cuestiones que le son tanto banales como preocupantes, ilustrando así al lector en el profundo y complejo entramado de pensamientos de este gran hombre... con algún que otro lamentable resquicio de rancia misoginia y machismo, propio, no solo de la cultura a la que perteneció, sino también, al contexto en el que vivió, mostrando así que incluso una de las mentes más avanzadas y humanistas de los últimos tiempos también puede caer en falta de perspectiva por estar demasiado embebido en el contexto. Aún así, no hay escrito de estas entrevisiones que no sea sumamente iluminador y gratificante de ser explorado.
El segundo libro, ''Poemas de Kabir', con una maravillosa introducción sobre quién fue Kabir por parte del mismo Tagore, es un conjunto de salmos, sí, es correcto llamarlos así, pues son poemas religiosos, aún cuando la religión no sea una, sino amalgama de muchas, pues Kabir no se alineaba puramente con ninguna, sino con el amor que todas expresan, y repudiando el odio que todas sienten por otras y sus diferencias, en los cuales el autor no solo expresa su devoción, sino también su extrema sabiduría y particular concepción del universo que lo circunda.
Tanto la primera parte, como esta segunda, fueron traducidos por Zenobia Camprubí de Jiménez, esposa del celebre poeta español Juan Ramón Jiménez, utilizando en esta traducción de Rabindranath Tagore, la primera en habla hispana gracias a esta maravillosa mujer, la gramática propia del poeta español, en la que surjir es con J y no con G, estraer es con S y no con X. Excentrisismos que se perdonan gracias a la altura gigantesca a la que esta traducción se permite llegar, gracias al valor incalculable de la obra original, como la increíble capacidad de la traductora.
Gracias, Rabindranath Tagore, intentaré conseguir mas libros suyos, colega, pues su visión seguro es digna de continuar existiendo.