El propósito del libro es: “Explorar las complejidades de David, sus aspiraciones, proyectos y triunfos, junto a sus derrotas, ansiedades y pecados, más allá del “dulce cantor de Israel”. No intentamos presentar un David piadoso y consagrado, sino al hombre lleno de conflictos e incertidumbres”.
El título del libro expone también su objetivo, plantear a David desde una perspectiva diferente a la que normalmente se lo explica en los ambientes judeocristianos y cultura tradicional. Aquella figura ideal influenció todo tipo de artistas, inspiró la fe y vida espiritual de muchos, que unió a la nación de Israel y quién también fue precursor de la dinastía que más tarde traería al Mesías; tiene sus complejidades. Fue un personaje lleno de contradicciones, defectos e historias difíciles de aceptar para la moral cristiana. Por tal motivo, a diferencia de la mayoría de las obras, exposiciones y diseños de currículos educativos tradicionales, que proponen una figura emblemática e ideal, el autor propone una mirada completa de David y logra unir el personaje complejo y contradictorio, con el buen modelo.
Para lograr su objetivo, el autor se interesa por “el hombre que nació en Belén, y gobernó primeramente en Hebrón, para al final, ser el monarca indiscutible del reino unido desde la ciudad de Jerusalén.” (193). En consecuencia, narra la historia del David histórico evaluando la evidencia arqueológica disponible referente a los años 1200-1000 a.C, el ser humano concreto que desempeñó un papel de importancia política y militar del Oriente Medio antes del siglo IX a.C. El interés también incluye interpretar al David teológico, aquel que ha tenido gran importancia en la historia y espiritualidad tanto del judaísmo como el cristianismo.
El doctor Samuel Pagán, escogió para la división del libro utilizar expresiones bíblicas acerca del rey David. De esta manera, describe los eventos y relevancia de cada una de las etapas de la vida del monarca y también su legado. Finalmente, logra poner en evidencia que un personaje con tantas facetas contradictorias, puesto en las manos de Dios llegó a ser fundamental para marcar a fuego la unidad nacional del pueblo de Israel. Fue el modelo de las sucesivas monarquías de la dinastía davídica, la figura unificadora de la generación posexílica israelita, la figura escatológica para los profetas, el referente espiritual de millones de judíos y cristianos. Por sobre todo el iniciador de la dinastía por la cual llegaría el Señor Jesucristo.