Libro que selecciona cartas de la muestra que exhibe la riqueza de los textos de más de veinte personas, dos mil cartas que exceden las seis mil hojas: un mosaico de géneros y edades, de todas las ideologías y religiones, en libertad o en cautiverio, desde exilios internos o externos. Palabras de ida y vuelta que permitieron sobrevivir y dejar testimonio a sus protagonistas en tiempos difíciles.
Horacio González was an Argentine teacher and essayist. Italian descent through his maternal grandfather, born in Recanati, Marche. He graduated in sociology at the University of Buenos Aires in 1970. He got the doctorate of social sciences at the Brazilian University of São Paulo in 1992. He was a university teacher since 1968, with academic tenure at the University of Buenos Aires, the National University of Rosario and the Facultad Libre de Rosario. He was part of the Carta Abierta group, and he was the director of the National Library of the Argentine Republic, for the period from 2005 to 2015. González tested positive for COVID-19 on 19 May 2021, and was admitted to the Sanatorium Güemes in Buenos Aires on that day. He died of the disease on 22 June 2021.
Edición publicada en 2016 que luego tuvo versión digital.
Introducción original de Horacio González: La lejanía siempre tuvo un misterio, y a veces un rasgo de embellecimiento que le otorga a quien desea superarla con el envío de un escrito postal. La idea misma de carta —sea personal, topográfica, astral, íntima, institucional— es un pequeño acto de exilio que nos origina el temblor del desconocimiento cuando la abrimos o la abre aquel al que se la mandamos. En los años en que miles de argentinos vivieron su diáspora política, escribir cartas se convirtió en un acto de resistencia e imaginación, en el rasguido temeroso de las plumas, en la incerteza de su itinerario, en los desvíos que debería hacer cada pieza para que palabras inusitadas llegaran a un lugar en especial y no a otro, cuando ese papel y ese sobre con rebordes de colores ajenos, se desprendiera de los millones de cartas que eran clasificadas y por ese entonces se distribuían en el mundo. Escribir cartas era oficio delicado y sigiloso; en toda carta hay algo de exilio y la historia de un exilio son infinitas filigranas de una correspondencia. Nada hubiera cambiado hoy, aun con la idea redudante de las “redes sociales”, aunque no sabemos cómo hubiera sido. De algún modo estas denominadas redes implican otra escritura, el debilitaminto de la interpelación de la lejanía y la extinción de las cartas. Pero en la imaginación colectiva, estas cartas, de lejos, como las que tan delicadamente recopila el área de Archivos y Colecciones Particulares, nunca se extinguen. Son el testimonio de algo que nunca cesa, que es la ranura de la historia y su tragedia, que pasan por la rendija de la puerta y dejan asomar una exótica estampilla, o esperan intranquilas en el buzón hasta que la mano las abre en el temor de los días, sin saber que años después revelan su verdad, que eran otra forma del tiempo y del destino. Horacio González Director de la Biblioteca Nacional
Las cartas siempre fueron un alimento básico de la historia. Basta un papel, una mano crispada y un puñado de palabras lanzadas de arrebato para crear ese instante mágico en donde se entrecruzan lo individual y lo colectivo. Su lectura refleja un mapa cultural, social, político y existencial imprescindible para los investigadores de hoy y de mañana. Desperdigadas en cajas o desvanes, corren grave riesgo de perderse de manera definitiva. Por eso, para conocer cómo se vivía durante la dictadura, no tires esas cartas, son documentos históricos. Este conjunto de textos, pertenecientes a personas de diversas ideologías, situaciones, edades y género. Hombres y mujeres; adultos y niños; peronistas y radicales, comunistas, trotskistas, socialistas, anarquistas, independientes; desde cárceles o exilios, internos y externos; profesionales, estudiantes, obreros, intelectuales, empresarios, comerciantes, dirigentes o eclesiásticos, nos interpelan a todos. Crecimos leyendo lo que decían los próceres. Hoy, la historia la escribimos entre todos. Para colaborar con la Colección Cartas de la Dictadura, escribí a archivosycolecciones@bn.gov.ar