Cuando leía los tomos de Ruroini Kenshin cuando era un adolescente siempre me lo pasaba increíblemente bien, aunque reconozco que había muchos detalles relacionados con el marco político de la historia que no comprendía bien. He leído los 28 volúmenes de este manga muchas veces, pero ahora, a mis 33 años, quería hacer una lectura un poco más adulta de este manga de Nobuhiro Watsuki, considerado por muchos como uno de los títulos de samurais más importantes del mundo del manga. Esta última lectura ha sido una verdadera delicia, creo si te gusta el manga Shonen, Kenshin reúne todos los elementos del género, pero el autor lo enmarca en un contexto político/social que hace que la obra adquiera mucha profundidad. Por otro lado, este manga habla de temas universales de la literatura y del manga como la amistad, el amor, la redención, la búsqueda de Justicia o la muerte.
La edición de Kenshin que yo poseo es la que publicó la desaparecida editorial Glenat a principios de los 2000 en 28 tomos de colores. Con el paso de los años, se han hecho ediciones a la altura del manga, de hecho, Glenat editó el Kanzenban de Kenshin y más tarde lo recuperó la editorial Panini. Me alegra ver que, para la obra tan buena que es, las editoriales hayan querido cuidar la edición española actual, puesto que la edición que yo tengo en 28 tomos es realmente mala: traducida del francés, plagada de faltas de ortografía, a veces se puede ver debajo del texto el original en francés, onomatopeyas que ocupan toda la página y tapan el dibujo, en fin, un verdadero desastre. Me arrepiento de haber pagado en su día 7.50€ por tomo pero claro, era la edición que había.
Pero hablando de Rurouni Kenshin, se publicó originalmente de abril de 1994 a septiembre de 1999 en la revista Shonen Jump y consta de 255 capítulos. La historia o contenido de este manga se podría dividir la obra de esta forma:
Tomos 1 al 6: volúmenes introductorios del contexto político/social y presentación de los amigos y rivales de Kenshin que conforman casi todo el manga.
Tomos 7 al 17: Arco de Kioto y lucha contra Makoto Shishio.
Tomos 18 al 28: Arco de la "Venganza humana" (así se llama en mi edición) contra Enishi Yukishiro.
Como es necesario presentar a los personajes de manera cuidada y pausada, el autor se toma su tiempo para completar esta tarea. Resultan de gran utilidad las fichas de los personajes al final de cada capítulo en las que explica de dónde de ha sacado la inspiración para crearlos; en muchos casos de cómics americanos como X-men o Spawn, algo palpable sobre todo en los villanos de la serie.
Respecto al contenido de Ruroini Kenshin, para mí, el arco más interesante es el de Makoto Shishio, puesto que está muy relacionado con la historia de Japón, la era Meiji y sus consecuencias en la sociedad japonesa. Además, el autor consiguió crear a un verdadero villano, de esos que se quedan en las cabezas de los lectores para siempre. En el terreno del manga, siempre me ha gustado cómo los ideales del protagonista chocan de golpe y sin remedio con los ideales del villano, cosa que ocurre de manera clara en el arco de Kioto.
Por otro lado, el arco de Enishi Yukishiro está más relacionado con Kenshin, su historia personal y la búsqueda de su futuro en contraposición con su pasado, por eso, aunque este arco es realmente bueno, creo que baja un poco respecto a su predecesor. Hay, de hecho, una historia centrada en uno de los personajes secundarios que es Sagara Sanosuke, ubicada en el volumen 26, que realmente aporta poco a la acción de este arco de Enishi Yukishiro.
En cuanto al dibujo de Nobuhiro Watsuki, es realmente interesante ver cómo van cambiando a nivel gráfico los personajes. Siempre he pensado que Kenshin era un manga con un dibujo muy Shojo en los primeros volúmenes que va evolucionando hacia un claro estilo shonen, que encaja mejor en el género, a medida que avanza y profundiza la historia.
Después de varias películas de acción real, anime, videojuegos y mucho merchandising, en septiembre de 2017, Nobuhiro Watsuki comenzó a publicar una nueva saga de Kenshin llamada Hokkaido. Es curioso, porque en el último volumen, en uno de sus Free Talks, el autor dice que le gustaría continuar la historia y situarla en Hokkaido, cosa ha hecho nada menos que 18 años después de que terminara el manga original. Y hablando de los Free Talks que se incluyen en los tomos, son realmente interesantes para comprender algunos aspectos del manga, lástima que el autor use mucho espacio en hablar de figuras y videojuegos que, en ocasiones, no llevan a ningún sitio.
El resumen, un manga indispensable para los amantes del Shonen que ya tomando tintes algo "clásicos". Esta lectura más adulta de la obra me ha hecho valorar muchas de sus cualidades, por lo que, dentro de unos años, volveré a reeler con gusto las aventuras de Kenshin Himura.