Si hay un mundo en el cual el patriarcado se atrinchera más que en ningún otro, donde resiste casi incólume a los embates del feminismo, ese es el de las emociones y sentimientos, el de la subjetividad. Ese territorio imaginario y simbólico que se asienta en lo más profundo, en aquello que no se dice pero se siente, en aquello de cuyo poder no somos conscientes aunque, finalmente, sea lo que nos haga actuar de una u otra forma.
Este volumen, editado por Almudena Hernando, recoge cinco artículos en torno a la construcción de las subjetividades de género. Al cine y la literatura infantil se dedican los dos primeros, entendidos como dispositivos de reproducción de la desigualdad en tanto colocan en el centro a personajes, deseos y necesidades masculinos. En los conflictos entre las subjetividades creadas como masculinas y femeninas se centran los dos últimos capítulos, mostrando que las diferentes expectativas de identidad y relación con las que crecemos limitan nuestro potencial de entendimiento y encuentro.
El artículo de Hernando profundiza en las bases históricas de estas subjetividades en conflicto, al analizar su relación con el individualismo, el racionalismo, el colonialismo y el capitalismo. El patriarcado consistiría básicamente en un orden lógico que idealiza la razón y niega la importancia de la emoción y los vínculos. Por ello, solo podremos hacerle frente valorándonos como seres relacionales e interdependientes, construyendo una nueva verdad de lo que somos y queremos.
Almudena Hernando Gonzalo (Madrid,1959) es arqueóloga y catedrática de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Centra sus investigaciones en la Etnoarqueología, la teoría arqueológica, la arqueología de género y la construcción de identidades.
Todas las que nos hemos metido en el feminismo (gracias a Gaia) hemos leído ESE libro que nos ha abierto los ojos. En mi caso fue este.
Había leído cosas en Twitter, claro, pero no tenía las cosas demasiado claras. Este libro me hizo entender por qué ciertos actos, frases o hechos eran machismo, cuando yo nunca había creído que lo fueran.
Lo único malo que le vi es que se volvía pesado a pesar de ser tan delgado, pero es porque no estaba acostumbrada a leer esta clase de libros.
En estos cinco ensayos se recoge muy bien y se expone y explica de maravilla lo que toda la sociedad sabe y se empeña en no ver: como las relaciones sentimentales entre hombres y mujeres en la sociedad occidental no se dan de manera libre y voluntaria, si no que vienen condicionadas por un sistema patriarcal que nos ha dicho como debemos sentir y actuar y como es en los aspectos sentimentales y emocionales donde más arraigado está el patriarcado y más difícil es eliminarlo.