En el Ricardo Nixon School reina el tedio y la frustración. Durante su primera experiencia como profesor, Arturo Navarro, uno de los miles de egresados que espera encontrar trabajo, tendrá que lidiar con los excesos, la presión social y el desengaño propios de un colegio particular subvencionado. Con humor, ironía y una prosa delirante, el autor retrata la vida de un individuo que se estrella contra un alumnado problemático, una tensa relación amorosa y las dificultades económicas que comparte casi toda la gente, en este caso, de Valparaíso. A través de esta novela extraordinaria, Cristian Geisse viene a remecer la cómoda y gris situación de la narrativa contemporánea en Chile. Un texto construido con anécdotas comunes y hechos sorprendentes, no menos curiosos que la cotidianidad de alumnos y profesores, quienes, como quiltros, vagan sin rumbo.
Definitivamente, una sorpresa. Hacia la mitad pensé que era una crónica de experiencia y poco más que eso, pero desde que entra Terri en juego, todo se vuelve bastante absurdo y divertido. Pocas veces he podido decir que un libro me ha hecho tener un ataque de risa: el Terri lo logró. Recomendable pero con paciencia, desde la mitad todo vale la pena. Una buena aproximación al autor.
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Con humor y una narrativa hilarante este libro critica el sistema educativo y muestra cómo este afecta la vida profesional y personal de los profesores, humanizando al docente y presentándolo no como la figura autoritaria que dicta órdenes, sino como una persona con sus propios retos y aspiraciones.
La primera parte de la novela debiese ser lectura obligatoria de todas las carreras de formación de profesores, al menos de las de castellano. Si para algo sirve la literatura, que sea para aprender de experiencias ajenas. Yo me hubiese evitado tanto si hubiera leído la novela antes. La segunda parte de la novela me encantaba, yo sí veía en Terri la crítica al sistema y una suerte de realismo mágico chilensis, aunque hay ciertos pasajes que me sacan, son obvios cuáles son, me imagino que el problema es Chile, no el autor. Si para algo que sirva la literatura, que sea para representar.
Entonces ¿por qué no más estrellas? Porque la fórmula de humor misógino al estilo Morandé con Compañía —aunque se entiende que es parte de la naturaleza del protagonista— resulta tremendamente añejo y aburrido.
Iba bien, pero entra en un delirio del que cuesta salir y la historia poco lo justifica. El profe bordea la funa y termina respondiendo al estereotipo que no logra desenmarcarse. Al momento de volverse predecible, se pierde el narrador en un relato inexplicable.
Lo que mas me gusta de Cristian Geisse es la narrativa que conecta al lector como si estuviese tomando una cerveza contigo y contándote todo en un sucucho todo ordinario. Muy original y con una voz propia.
Parecía prometedor al principio, pensé que sería una irreverente crítica al sistema escolar chileno. Sin embargo, decanta mal, muy mal, en un surrealismo bastante penoso.
Muy chistoso. El giro hacia el absurdo es genial, pero creo que llega muy pronto. Lo habría tirado más adelante. Se agota el recurso. Pero se lee tan fácil que casi que da lo mismo.
Entretenido libro, me reí mucho con las anécdotas y desde que aparece Terry en adelante se vuelve todo caótico y la historia da un giro totalmente inesperado.