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248 pages, Paperback
First published November 12, 2015
"... mientras, en Caracas, Sanabria y su esposa aprendían a ser abuelos a través de la pantalla del computador."
"No hay suficientes periodistas para cubrir tanta sangre."
"¡En este país hace tiempo se acabó la gente decente!"
"Chávez era un productor televisivo extraordinario. No descuidaba nunca un detalle."
"La pobreza, para ella, era un paisaje lejano, el sonido distante de las estadísticas.
... Tampoco sabía muy bien quiénes eran los pobres. ¿Qué designaba realmente esa palabra? ¿Cómo eran? ¿Qué sentían, qué pensaban?"
Llenar todo el tanque de un automóvil costaba menos que una pequeña botella de agua mineral. Esa era una definición del país. Eso era Venezuela.
Sentía que Venezuela era una mierda, un derrumbe que ni siquiera llegaba a ser país. Creía que la política los había intoxicado y que todos, de alguna manera, estaban contaminados, condenados a la intensidad de tomar partido, de vivir en la urgencia de estar a favor o en contra de un gobierno.Venezolano que no se haya sentido así por lo menos en los últimos dos años, que lance la primera piedra. Además, me agradó la descripción del miedo perenne a la violencia, a la inseguridad de salir de casa y con miedo a que te maten por tres lochas; realmente se respira miedo y me gustó cómo se trató el tema. También, y aunque suene cruel decirlo, me gustó Y la sub trama de la relación entre Rodrigo y María da un airecito de que todavía queda algo inocente y tierno en este país.