Descolonizar el lenguaje, una selección de críticas y ensayos de la escritora peruana Patricia de Souza, nos acerca a la vida y obra de distintas escritoras como Flora Tristán, Blanca Varela, Marguerite Duras, Simone Weil, Teresa de Ávila, Joyce Mansour, Catherine Pozzi, Elena Garro, entre otras figuras fundamentales de la literatura. En este libro recorremos los entramados de sus revueltas individuales y las limitaciones que encontraron para construir su propia representación del mundo, una que se inscribiese en una tradición no-patriarcal. ¿Cómo hicieron para oponerse a los mandatos sociales, políticos y culturales de la época en que les tocó vivir? Son textos escritos con un lenguaje íntimo y un tono confesional que colocan a la autora en el cruce de la autobiografía y el trabajo de escritura que busca un nuevo plano, otra perspectiva literaria en medio de la crisis de sentido que afrontamos en el siglo XXI. Temas fundamentales como la lucha por los derechos de la mujer, la igualdad plena, son algunos de los tópicos presentes en lo que sería un legítimo intento por inventar una subjetividad femenina y otra Modernidad. Una inmersión en la vida y obra de feministas y escritoras imprescindibles, mujeres que nos entregaron textos, lenguaje, y un mundo desde donde pensar de otra manera: dialogar y ejercer una práctica que nos coloque en un plano de visibilidad. Todo empieza por nombrar las cosas de otra manera. Un repaso a la vida y obra de destacadas escritoras feministas, mujeres que nos entregaron en su momento una base indiscutible desde donde pensar, dialogar, y construir hoy y en el futuro, nuevas teorías y prácticas, siempre subversivas y acordes a nuestro tiempo.
No tengo muy claro qué quiere ser este libro. Creo que no tiene ningún tipo de forma. Hay ideas que además de poco innovadoras en mi opinión son pantanosas, como la obligatoriedad de una educación académica o letrada para la liberación de la mujer (¿las mujeres sin lecturas no piensan?, ¿la única forma de acceder a determinadas reflexiones es a través de lo académico? creo que es un tema que ya dejamos atrás hace tiempo o, al menos, deberíamos haberlo hecho), el uso de los adjetivos "sordo y autista" para describir un paisaje lúgubre (por ejemplo) o el tono que usa al referirse a autoras que casualmente son, no en su totalidad pero sí en su mayoría, señoras blancas occidentales, pese al título. Leer a Virginia Woolf, Simone de Beauvoir o Judith Butler es algo que está bien y todo, pero no compro la idea de que la descolonización del lenguaje la tengo que ir a buscar en esas lecturas. Es decir, no entiendo exactamente qué se pretende al decir «descolonización» si solo hablamos del canon.
Estructural y estilísticamente me ha dejado un poco pluf, sobre todo con la decisión de usar un género inclusivo bastante mal resuelto (y cambiante a cada párrafo), no sé, casi sin pulir, y muchas más cuestiones.
Tampoco entiendo el propósito en sí de hacer una especie de breve catálogo de autoras (hombres incluidos), dedicándoles un par de páginas a cada una casi con tono divulgativo, en un libro que pretende ser ensayístico; es tan superficial que me parece contraproducente. No me gusta este feminismo. Descolonizar qué.
«Después de las celebraciones de los derechos de la mujer cada 8 de marzo, nos toca hacernos la pregunta de cuánto hemos avanzado realmente las mujeres en no solo en el plano político, social e institucional, sino el modo en cómo somos percibidas, tratadas e interpretadas en la esfera privada y pública, cuál es nuestra capacidad de respuesta, fundamentalmente, qué lenguaje estamos utilizando para representarnos y cómo reaccionamos, qué respondemos, qué pensamos. Nuestra capacidad de ser autónomas no solo está fundada en el actuar, parte concreta de una transformación, lenta, pero que deberá llegar, sino en el “nombrar”, en los modelos de mujer que nos muestran los medios, los libros, la literatura en general. Muchas mujeres piensan que la batalla está ganada cuando se dictan leyes y se crean ministerios, pero ignoran que mientras estemos culturalmente condicionadas a pensarnos en tanto que subalternas o persona sin una soberanía completa, idéntica a la del hombre, todas las leyes del mundo no podrán hacer avanzar las cosas. Seguiremos estando colonizadas por un lenguaje patriarcal que infantiliza protegiendo, anula asumiendo la palabra en nuestro lugar.»
Publicada en marzo de 2016, y perteneciente a la colección Todos contra el mundo, o, quinto libro de @loslibrosdelamujerrota.
Corta intro con la imagen de portada: Performance Ritual de sanación del cerro, en el marco del "Día del dolor colonial", 12 de octubre de 2015. Gabriela Rivera Lucero - Natalia Cabezas Díaz. Fotografía de Marcela Anabalón. Posteriormente, Patricia nos habla de una literatura que va a la par con la historia de ciertas colectividades, a partir de la referencia de Flora Tristán, Y Simone de Beauvoir –escrita en Caracas, 4 de julio de 2014. Especialmente, en esta ocasión se toma una crítica respecto al carácter del lenguaje, la literatura, la política, la historia, y la vida –y obra– de la "Otra": «de la importancia primordial de su lucha por la igualdad y la libertad. El lugar que ella pudo inventar para escribir una vida, su vida». Hablar de la locura como cualidad, como extravagancia de la expresión del cuerpo: «¿No es una locura un lenguaje que se ignora dentro de un cuerpo, de una vida, una existencia, un lenguaje sin rostro? La colonizada termina por integrar el discurso que la convierte en estigma, y el sentimiento de inferioridad que la hace sentirse inferior; lucha contra él, pero está en su idioma materno, entonces, solo puede imitar…»
This entire review has been hidden because of spoilers.
Me cuesta ser crítica con el trabajo de una mujer que se expone y vulnerabiliza desde la militancia, pero es que no me ha gustado. No he visto apenas nada referente al título y quizás empezar a leerlo con expectativas de encontrar lo decolonial lleva a una profunda decepción, o como mínimo indiferencia. El libro tiene valor (que tampoco soy yo nadie para otorgarlo o no) y hay capítulos maravillosos, pero no es lo que promete. Es otra cosa, nada más. Como apunte extra, me perturba un poco que se hable de lenguaje y descolonizarlo y sea un libro academicista, con lenguaje retórico y poco accesible. Pocas cosas hay más clasistas y blancas que la Academia. No sé, me chirrió. Leedlo pero imaginad que el libro se titula "Mis reflexiones sobre mujeres escritoras", un poco a lo Woolf pero sin ser Woolf.
No me llamó mucho la atención. Es un libro bastante introductorio al feminismo en la literatura. Me pareció interesante la recopilación de autoras que recomendaba y eso lo valoro mucho. Mi ensayo favorito fue “Imágenes que se inscriben”, donde habla de la migración y la identidad fragmentada, porque es un tema especialmente sensible para mí y me sentí conectada con la autora. Me hubiese gustado leer más ensayos así.
3.5 l Me gustaron hartos ensayos pero sobretodo en los primeros, me faltó un poco más de discusión. Me encantó la lista de autores y autoras que ahora debo revisar.
Se interesa por la descolonización del lenguaje, comienza con ejemplos, los entreteje con teoría, y luego da más ejemplos; por ahí menciona a Flaubert, y dice que en él vemos la génesis de una verdadera revolución: “borró las fronteras entre temas nobles y vulgares... democratizó sin saber la literatura", etc. El estilo no es forma, sino una conciencia crítica en el contenido. Tons, si las mujeres somos de alguna manera extranjeras y nos duelen el cuerpo y las ideas, eso explica que ella, Patricia, haga lo mismo. Va desde lo pequeño (lenguaje incluyente en todos los formatos posibles) hasta lo estructural: los ensayos son de divagación, no de premisa, abren más preguntas que respuestas, a veces no llegan a nada, a veces son despliegues de nada…
Pero, pus, estaba enferma, estaba adolorida. Aunque claro que de eso me estoy enterando en su blog y no tendría (¿segura?) nada que ver con el libro, ¿cierto? (¿segura?) (De nada. De nada estoy segura).
Este es un libro que no se agota. Por cada página de los ensayos de Patricia de Souza, he podido investigar respecto de todo: autoras, política, feminismo, arte. Lo leo cada vez que puedo y me instruyo cada vez más.
De Souza, a través de algunos ensayos y columnas, nos va entregando, de a poco, un corpus de autores mujeres o de disidencia, siendo una buena puerta de entrada para aquellos, que como quien escribe, no manejan el mundo literario femenino y feminista
no entendí muy bien el hilo del libro, por momentos estaba muy confundida porque no sabía a qué quería llegar la autora, es algo introductorio pero también ocupa conceptos que son más complicados, me gusto mucho cuando habla de la migración y también me gusta que nombró a muchas autoras
No me convenció. El libro es una colección de ensayos (no académicos al parecer porque tiene casi nada de notas o hace referencias que después no especifica) que toman aspectos tanto profundos como menos complejos del feminismo en el lenguaje. No me atrevo a decir que es introductorio porque varias veces menciona de pasada cosas que si no se conocen con anterioridad, quedarían en el aire o perderían la contundencia para quien esté leyendo el texto.
"La guerra de los textos" y "La revolución del lenguaje" son puro aporte. El resto también, pero esos son los más. Destaco del primero el listado de autoras, al que ella misma afirma, hay que agregarles las que falten.
Excelente para entender el feminismo actual, conocer autoras femeninas olvidadas por la historia y el poder del lenguaje en la construcción de la opresión hacia la mujer.
La autora, en una serie de ensayos, absolutamente personales: da relevancia a lo imperante de ser mujer y escritora. Dos términos que al parecer no iban de la mano en el siglo pasado. Con una prosa lúdica nos muestra la importancia de ciertas lecturas durante su infancia y adolescencia, que le hicieron abrazar las letras como forma de vida. Siempre desde una óptica de lo femenino y hacia dónde va el feminismo en las voces de estas autoras que escriben desde la marginalidad que significa ser una mujer letrada. ¿Habremos avanzado como sociedad? Es una pregunta que a mí me queda después de terminarlo.