Es un libro realmente bello, creo que sirve más para conocer a Sócrates que a Platón, pero sus principales ideas sobre el mundo de las ideas están ahí. Claro, expuestas por Sócrates, en lo particular para conocer a Sócrates yo prefiero a Jenofonte.
Resulta extraño que, a pesar de ser reconocido como el principal discípulo de Sócrates, Platón rara vez es mencionado en los diálogos de los discípulos, siempre estaba ausente o de viaje y es precisamente un tío de Platón quién condena a morir a Sócrates (bueno, su principal acusador).
Aún así, es increíble la exposición de la filosofía Estoica, el estoicismo de los griegos es ciertamente diverso al de los romanos, leer las palabras de Sócrates por medio de sus discípulos resulta verdaderamente divertido, cosa que no sucede por ejemplo en Séneca, que la verdad es bastante pesado (no por sus letras sino por su carácter acusador).
Sus diálogos sobre el alma son verdaderamente complicados, hay que leerlos varias veces para entenderlos (yo aún tengo dudas al respecto, jejeje). Sin duda, todo cristiano que desee debatir la existencia del Alma debe leer este diálogo, pues, a mi parecer, tiene elementos ciertamente irrefutables desde muchas perspectivas.
En suma, es un excelente libro.