Una vez más adentrándonos a las entrañas de la imaginación de Bodoc. Cada cuento es un poema a la vida. A diferencia de los otros libros de Elementales que leí, éste me llevó mucho tiempo. A propósito, leía los cuentos bastante espaciados en el tiempo, casi como si se trataran de una consulta reflexiva sobre cosas hermosas, duras, misteriosas, eternas, cotidianas, mágicas. Sólo Liliana puede encontrar las manifestaciones más secretas de la tierra, sus duendes, sus musas. Y llega desde las emociones más profundas que tenemos como seres humanos. A nuestra madre Tierra 🌎, a nuestras madres en la tierra 🤰, a aquellos que tuvieron que dejar sus tierras 🛶, a los que volvieron 🛬, al núcleo 💥 y al espacio sideral que nos mira como planeta 🔭.
Me encantó el "retelling" (aunque no sé si lo es en sentido estricto) sobre Alicia, denle tiempo hasta el final.
El cuento de la abuela Santina me hizo llorar. Pensé que me iba a salvar esta vez, pero Bodoc siempre tiene un as bajo la manga para contarme a su manera cosas que suceden en mi vida, y en la de todos, cosas que me hacen emocionar mucho.
También recomiendo mucho, pero mucho, el cuento de los exiliados.
Recorran esta obra, sin dudas pero sin mapas. Tiene un hermoso destino.